Abrazo simbólico por Facundo, el nene que murió ahogado en la pileta del Jockey Club

Lo protagonizó su mamá frente a la pileta donde el niño jugaba y perdió la vida. Fuerte denuncia contra el presidente de la entidad

Sábado 08 de Junio de 2024

Familiares y amigos de Facundo Gorga, el niño que murió ahogado al quedar con un pie atrapado en un ducto de la pileta del Jockey Club, realizaron ayer un abrazo simbólico frente al natatorio donde ocurrió la tragedia para pedir justicia y el completo esclarecimiento del incidente que, por ahora, tiene una sola persona imputada por homicidio culposo.

En el lugar, María José Chena, la mamá del niño, se ubicó en el centro y expresó: “Nadie de la comisión (directiva del club) se acercó”. Muy cerca estaban sus familiares y socios de la institución. De hecho, la iniciativa surgió de un “grupo de mujeres valientes”, dijo la propia Chena.

De inmediato, reclamó que “sean imputados y condenados todos los responsables de esta cadena de negligencias que termina con la muerte de mi hijo”. Y pidió que el presidente del club, Charles Roberts, renuncie. Según se supo, se están juntando firmas para eso.

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Todo fue muy emotivo, fundamentalmente cuando se hizo un minuto de silencio y se sumaron los chicos que practicaban fútbol enfrente. “Quisieron estar. Dejaron su actividad y asistieron”, dijo una fuente a La Capital.

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La investigación por la muerte de Facundo está aún abierta, pero después de la imputación penal contra la guardividas M. S. quien estuvo aquella tarde de enero en la pileta, no surgieron más novedades en la causa que está a cargo de la fiscal Mariela Oliva, de la Agencia de Siniestralidad Vial y Homicidios Culposos.

El caso

Facundo, de 10 años, falleció el 2 de enero de 2024 al quedar sumergido durante varios minutos en la pileta “La Dulce” del Jockey Club. Según se pudo establecer en esta etapa del proceso judicial, la tragedia sucedió porque un pie del chico fue succionado, y así quedó atrapado, por el sistema del filtrado de agua que no contaba con la tapa de seguridad correspondiente.

La piscina donde ocurrió el hecho es la que se encuentra frente al restaurante principal de la institución y cerca de las canchas de fútbol y tenis. El chico permaneció sumergido por espacio de varios minutos en La Dulce y fue rescatado por un socio. Sufrió un paro cardiorrespiratorio y fue atendido por profesionales del club y posteriormente trasladado en una ambulancia donde le realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Horas después, el niño falleció.

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Unos días después de la tragedia, trascendió que el natatorio había pasado con éxito una inspección realizada a mediados de diciembre. De todos modos, los testimonios aportados por socios y los familiares de Facundo el natatorio presentaba una seria irregularidad: la toma de agua que está en el fondo y la hace circular por el filtro no tenía protección de seguridad.

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Tras conocerse la imputación por homicidio culposo contra la guardavidas, la mamá de Facundo, reclamó que la investigación no se quede en esa instancia. Chena apuntó contra las autoridades del Jockey Club por no haber tomado ninguna medida para colocar una rejilla sobre la boca del ducto que se terminó convirtiendo en una trampa mortal para Facundo.

Excede a la guardavidas

“Acá hubo una habilitación de una pileta que tenía una estructura con una trampa. Y eso excede a la guardavidas. Si bien la bañera puede tener un grado de responsabiilidad, acá hay actores que tuvieron una responsabilidad mayor. No se puede habilitar un natatorio que su estructura contenga una trampa mortal”, expresó Chena.

“Uno no puede llevar a sus hijos a nadar a una pileta y que corran riesgo de muerte. Es inconcebible. Todos los chicos que nadaban en esa pileta estaban expuestos a la muerte. No es una metáfora, es una realidad y le tocó a mi hijo, al que le truncaron la vida, pero le pudo tocar a cualquiera. Y todos los padres que estaban allí me lo dijeron”, expresó.

La mujer recordó otros episodios dramáticos que ocurrieron en la institución otros años, y cargó contra sus autoridades: “La pericia de los bomberos fue contundente: dijo que no había una rejilla y que, además, no había rastros de que la hubiese habido. No había marcas de tornillos y de que haya estado pegada. En definitiva, concluyó que «era una trampa mortal». La persona que lo sacó fue un socio amigo, a quien la fiscal le preguntó si había rastros de una rejilla rota o algo así y le contestó rotundamente que no los había. Además no había ningún tipo de protocolo de emergencia. La bomba estaba funcionando, todo el mundo gritaba que apagaran la bomba, pero durante al menos ocho minutos nadie la apagó”.