La ciudad

A horas de terminada la suspensión, vuelven a instalar antenas de celular

El viernes se cumplió el plazo establecido por decreto que prohibía instalar las torres. Vecinos reanudaron la lucha por terminar con las estructuras ilegales y preparan denuncias.

Martes 14 de Octubre de 2008

Parecía que lo estaban esperando: al cumplirse el plazo decretado por el Concejo de suspender la instalación de antenas de telefonía celular por 90 días, las empresas ya reactivaron la actividad. El sábado ya colgaban dos obreros de una torre de José Ingenieros al 8300 y los vecinos volvieron a la lucha. Están convencidos de los daños que provocan esas estructuras a la salud y preparan una denuncia contra los funcionarios.

Otra vez se desató el debate por las antenas. El sábado se cumplieron los 90 días impuestos por el decreto 30.993 que suspendía la instalación de cualquier tipo de soporte de torres de telefonía celular y ese mismo día se reanudaron las tareas. Los operarios trabajaron todo el fin de semana, incluido el feriado de ayer.

La movilización de operarios en la zona de antenas hizo estallar a los vecinos. En los barrios Fisherton norte y Stella Maris ya están en alerta. Reiteraron que las tres antenas de la zona no cumplen con la normativa.

Por su parte, la concejala María Eugenia Bielsa aseguró que intentará "que se apruebe una nueva suspensión en tanto no se cumpla con las ordenanzas vigentes". Hace dos semanas que Bielsa intenta que la problemática se trate en el Palacio Vasallo, pero los sucesivos paros municipales impidieron las sesiones. La edila remarcó que hará "lo posible para que no pase de esta semana".

Peligro latente. María Sánchez vive en Franklin al 8300, a 15 metros de una antena de 54 metros de altura colocada allí en 1997. Según las normas vigentes en la ordenanza 6.925, la distancia mínima entre el la antena y los límites de los predios linderos será "igual a la altura del elemento colocado más 5 metros". Es decir que esa torre debería estar a 59 metros de la casa de María. Sin embargo, la vecina convive con ella desde hace 11 años. En febrero hizo la denuncia penal en el Juzgado de Instrucción Nº 10, pero todavía no tuvo respuesta.

El pánico se extiende entre los vecinos porque, según alegan, desde hace 10 años es notable el incremento de personas fallecidas por cáncer en la zona (ver aparte). Pero eso no es lo único. María relató cómo el 3 de octubre del año pasado "en una tormenta eléctrica" se le "quemó el teléfono inalámbrico y el televisor por un rayo que cayó".

Además la torre quedó sin la luz de balizamiento que se exige a las estructuras de más de 30 metros. Y eso no fue lo único: el 26 de octubre los rayos atraídos por la antena afectaron a María y a su hija de un año, quienes recibieron una descarga eléctrica.

Fuera de regla. Es más que evidente que las antenas incumplen las ordenanzas. Basta ver dónde están colocadas para observar que no se plantan a la distancia exigida. Según el artículo 5º de la ordenanza 7.122/00, está prohibido instalar estructuras soporte de antenas en inmuebles donde funcionen establecimientos educacionales, clubes, instituciones intermedias, centros de salud y cualquier otro ámbito de concurrencia masiva o habitual.

Así de clara es la ley, así también se incumple. En el barrio Stella Maris hay dos antenas: una en Franklin y Acevedo, frente a la escuela Nº 299, el centro de salud Ceferino Namuncurá y dos iglesias.

La otra, en Franklin al 8000, es lindera al colegio José María Puig, frente al Comando Radioeléctrico y a una biblioteca pública.

 

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