Carina Prieto y la odisea del cannabis: coraje y lucha por su hijo

La referente de Madres que se Plantan compartió su conmovedor testimonio en "Más Cerca" con Florencia O'Keeffe. Una historia de compromiso y valentía

07:14 hs - Domingo 23 de Agosto de 2026

En una emotiva entrevista en "Más Cerca", Carina Prieto, una de las caras visibles de Madres que se Plantan, compartió la desafiante travesía que emprendió por la salud de su hijo Juan Cruz. Su relato se sumerge en el proceso adverso que enfrentó para tratar el autismo de su hijo con aceite de cannabis, una lucha que se gestó en un contexto de ilegalidad y significó un alto riesgo para médicos, abogados y familiares involucrados. "Nada salía como lo pensé", expresó Carina durante una entrevista que realizó Florencia O´Keeffe, en el programa de La Capital Más, al referirse a la llegada de su hijo y los imprevistos que marcaron su vida desde entonces.

El camino de Juan Cruz comenzó de manera crítica con un nacimiento prematuro a los seis meses de gestación. Carina rememoró el impacto de ver a su hijo en la neo y la ruptura del ideal de maternidad. "Nació de manera muy anticipada. Yo no caía que faltaban meses para que estuviera en condiciones de nacer", señaló. Con el tiempo, Carina notó en Juan Cruz conductas distintas a las de otros niños de su edad, como la falta de registro ante juegos o canciones. Tras un primer diagnóstico de retraso madurativo, la confirmación del autismo fue "una bomba" que se le vino "el mundo abajo". En ese entonces su hijo presentaba conductas repetitivas, crisis en las que se golpeaba la cabeza contra la pared, hiperactividad y dificultades para concentrarse o interactuar. La posibilidad de medicarlo con psicofármacos a tan temprana edad generó en esta madre una profunda resistencia.

Una luz en la oscuridad

Fue en un momento de profunda depresión para Carina, cuando una amiga le sugirió una terapia con cannabis para ella misma. Sin embargo, en el consultorio, al escuchar a otra mujer hablar de los beneficios para su hijo, Carina sintió que había una "lucecita" para Juan Cruz. "No me preguntes por qué: no dudé", afirmó. El proceso implicó encuentros discretos con la médica Sofía Mayorana, quien evaluó a Juan y brindó una planilla de seguimiento. La certeza no le quitó el miedo lógico de enfrentar este reto. Carina comenzó a administrar el aceite a su hijo. Los cambios fueron notables: "A los 10 días de tomar yo veía que él se quedaba quieto", relató. Esa tranquilidad trajo consigo avances significativos para el chico: "Logré que se sentara a comer y un poco así es cuando sin quererlo empiezo a tomar este rol en lo que tenía que ver en el mundo del cannabis". Además, Juan Cruz comenzó a hablar y su diagnóstico evolucionó de autismo moderado a leve, conocido como Asperger.

La convicción de los beneficios llevó a Carina y a un grupo de madres a formar Madres que se Plantan, una organización que buscaba un marco legal para el cannabis medicinal. En 2017, la sustancia era totalmente ilegal y el riesgo de allanamientos o la pérdida de matrículas para los médicos era constante. Las madres, incluyendo a Carina, comenzaron a cultivar en sus casas, la "única forma de tener eso de manera segura" y garantizar el tratamiento de sus hijos. Con valentía, seis de las treinta madres originales presentaron un "habeas corpus" en los tribunales federales, "porque veíamos que estaba mejorando la calidad de vida de nuestros hijos". La lucha logró avances significativos como el Reprocann, un permiso para el cultivo con fines de salud bajo prescripción médica, aunque su implementación plena aún enfrenta desafíos en la práctica.

Hoy, a sus 16 años, Juan Cruz lleva una vida bastante independiente, asiste a tercer año de la escuela y el aceite de cannabis sigue siendo su "principal medicación", especialmente en situaciones de estrés. Carina destaca que el cannabis le permitió evitar psicofármacos y mejorar drásticamente su calidad de vida. No obstante, la referente de Madres que se Plantan reconoce que el camino está lleno de incertidumbre. "Me asusta mucho esto de que en una sociedad compleja" puedan ocurrir malentendidos debido a los comportamientos de Juan Cruz, quien no presenta signos físicos de su condición pero sí en su comportamiento. Su mayor anhelo para su hijo es "una sociedad que lo sepa mirar, que sepa ver que Juan vive con un montón de otra gente y que toda esa gente vive con Juan", deseando una verdadera inclusión y un mundo más empático para su futuro.