Viernes 09 de Mayo de 2008
Santa Fe.— Los tiempos para los damnificados de la inundación de 2003 han cambiado. El propio gobernador Hermes Binner les ofreció "conformar una mesa de concertación" para comenzar a trabajar en "tres ejes fundamentales: la memoria, la justicia y la reparación". Les pidió que acerquen "información para que la Justicia se mueva y actúe".
El gobierno del Frente Cívico sabe que el tratamiento que da a la inundación y sus consecuencias es un modo muy eficaz y cómodo de diferenciarse de sus antecesores peronistas y consolidarse en la capital provincial.
La Carpa Negra de Inundados, Marcha de las Antorchas y la Casa de Derechos Humanos, que reúne a Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, fueron las organizaciones que estuvieron con el gobernador.
"Me gustaría que en una reunión posterior podamos realmente tener clara dimensión de todo lo que se está haciendo en materia de prevención de nuevas inundaciones", continuó Binner y advirtió que "no hay forma hoy de proteger absolutamente la ciudad de Santa Fe. Se trabaja con alertas tempranas, estudios meteorológicos y alertas que podrían preanunciar con 24 horas una crecida extraordinaria del Salado y con 30 días de anticipación un desborde del río Paraná".
El gobernador imprimió un tono político a su discurso al atribuir "una vinculación extraordinaria del alto índice de conflictividad social que tiene la ciudad de Santa Fe con todas las situaciones gravísimas, dramas, que ha vivido la provincia" .