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Whpei: "El Mundial de Qatar se jugará en estadios bañados en sangre"

Potente declaración de la Fundación para la Democracia Internacional, dirigida por Guillermo Whpei, cuestionando la futura sede del torneo.

Domingo 17 de Junio de 2018

Cuando numerosas ONGs advierten el ataque a los derechos humanos en Rusia, la Fundación para la Democracia Internacional denuncia las reprochables condiciones de los trabajadores en Qatar, país que será la sede del Mundial en 2022. Guillermo Whpei, el presidente de la Fundación para la Democracia, flanqueado por los premios Nobel de la Paz, Lech Walesa (1983) y Rigoberta Menchú (1992), expuso la horrible situación de los trabajadores migrantes en Qatar.

A través del duro informe: "Detrás de la pasión. La trama de explotación y corrupción del mundial de fútbol de Qatar 2022", recuerda que a pesar de los esfuerzos y las denuncias de algunas organizaciones internacionales, la situación no ha cambiado. "Según Amnistía Internacional, 2.000 trabajadores, la mayoría nepalíes, han muerto en obras de infraestructuras del Mundial de Qatar", asevera Whpei.

Desde el principio, la adjudicación de Qatar como sede de la Copa Mundial 2022 ha estado marcada por la polémica. Muchos medios internacionales destaparon la corrupción alrededor de las reuniones entre los representantes del comité qatarí y los miembros del comité ejecutivo y los presidentes de federaciones de algunos países.

Como reconoce Whpei "que Qatar sea o no sede del Mundial debe decidirlo la FIFA. Lo que es cierto es que, en primer lugar, su designación nació viciada; en segundo lugar, en Qatar se producen violaciones a los Derechos Humanos; y en tercer lugar el pequeño país árabe tiene problemas serios con sus vecinos. Como dice el Papa Francisco: 'Para llegar a Qatar hay que dar toda la vuelta', pues por ejemplo Arabia Saudí no le deja sobrevolar su espacio aéreo".

Cuando se adjudicó la sede en 2010, era obvio que los derechos de los trabajadores migrantes eran inexistentes en Qatar. La península de Qatar "tiene alrededor de dos millones de trabajadores migrantes, de los que casi el 40% trabaja en la construcción". Sus condiciones laborales son pésimas. Primero porque existe el llamado kafala, un sistema de patrocinio mediante el cual el trabajador queda literalmente atado al empleador. Si quiere cambiar de empleo o salir del país, necesita permiso de su "jefe".

Qatar ha impulsado varias leyes para abolir este vínculo de esclavitud pero lo cierto es que sigue vigente, según denuncia la Fundación para la Democracia Internacional. La retención de los pasaportes es una práctica habitual en Qatar. Esto quedó demostrado durante el terremoto de Nepal de 2015, en el que cientos de personas no pudieron viajar a enterrar a sus seres queridos (murieron unas 9.000 personas) porque sus empleadores guardaban sus pasaportes.

Asimismo, es denunciable que en Qatar no se dan las garantías del cumplimiento de condiciones laborables y de alojamiento dignas. Teniendo en cuenta que en Qatar se alcanzan los 45º en verano sin problema, y que el mayor tiempo los trabajos son al aire libre... Whpei recalcó que "son esclavos. Trabajan entre 16 y 18 horas, a veces a 56º y en condiciones insalubres. Sin olvidar que los trabajadores viven hacinados". Por si esto fuera poco, la tónica general es que los empleadores tarden en pagar los salarios o directamente el impago. Por último está el engaño, el aprovechamiento de las empresas a la situación de vulnerabilidad de los trabajadores. Algunos han tenido que pagar cuantiosas comisiones antes de llegar a Qatar, en teoría a agencias que los colocan y contratan dependiendo de su país en un proyecto u otro.

Si algo quiso dejar claro Whpei, es que en el sector de la construcción de Qatar, las empresas son responsables de sus trabajadores así como de las personas subcontratadas por segundas compañías.

Aunque lo cierto es que para el presidente de la Fundación, "lo más relevante, es que es un sistema que se ha naturalizado en el país, es ley dentro de ese país. En Qatar es legal realizar ese tipo de trabajos y de la manera que se hacen. Es muy complejo poder resolverlo. Por eso apuntamos a la FIFA, confiamos en que con la organización de algo como un mundial cada cuatro años, que requiere tanta infraestructura, con el deporte, la música, la fortaleza, las utopías, todas las grandes compañías tienen que hacer que valga la pena el deporte y que valga la pena ir a ese lugar. Para que guste esta herramienta sin dejar de ganar dinero, debe estar apuntada al desarrollo de los pueblos. Al progreso social. Por lo que se necesita la defensa de los trabajadores. Ante la ausencia de Estado, la ausencia de ley pasa a ser la ley. Extraoficialmente, algunas empresas me han preguntado por qué razón se iban a reunir con nosotros si en realidad cumplen la normativa de la ley de Qatar".

En suma, "responsabilizo a las autoridades qataríes, a las empresas y también a la FIFA", concluyó el presidente de la Fundación, quien recordó que existen "40 millones de esclavos en el mundo. Casi todas las industrias, como la indumentaria, tiene intervención de mano esclava".

La Premio Nobel de la Paz guatemalteca, Rigoberta Menchú, reconoció su enfado con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que miró para otro lado.

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