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Vivió 18 años en EEUU y fue deportado: debió dejar a sus hijos y nietos allá

Flavio Musmanno se fue en el 2000. Trabajaba en la construcción. Perdió la billetera y eso lo puso en la mira de Inmigración, que le tendió una trampa.

Domingo 14 de Octubre de 2018

Flavio Musmanno es un argentino que había encontrado en Estados Unidos un trabajo de calidad con el que podía mantener a su familia con holgura y bienestar. Se fue en el año 2000, cuando el desempleo en Argentina llegaba a niveles récord. En Estados Unidos rápidamente se puso a trabajar en Florida en la construcción. Todo iba bien para él y su familia, pero un detalle fallaba: tenía la visa vencida. Y un día de agosto pasado perdió la billetera en Ohio, adonde había sido trasladado. Poco después llegó una llamada telefónica. Escuchó del otro lado una voz que le decía que habían encontrado su billetera. Pero al ir a buscar la billetera se encontró con las autoridades de inmigración, que lo detuvieron, esposaron y llevaron a una prisión. El mundo de Musmanno se vino abajo en pocos minutos. Después de un rápido proceso de extradición y de poco más de un mes en prisión debió dejar a su familia en Estados Unidos y viajar de regreso a la Argentina.

   Musmanno llegó a Estados Unidos en el 2000. Con 18 años de duro trabajo en la construcción había logrado un buen ingreso, una casa, auto, buenas escuelas para sus hijos y ya tenía nietos. Nunca imaginó que la pérdida de una billetera terminaría con su nueva vida. Para colmo, en la billetera solo tenía unas tarjetas de crédito y 40 dólares en efectivo.

   Pero cuando arribó al lugar pactado para recuperar su billetera, notó que algo no estaba bien. Se bajó del auto, entró a la estación de servicio donde había estado hacía apenas algunas horas y se quedó helado. Le habían tendido una trampa las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Hubo gritos, golpes, le pusieron las esposas y lo trasladaron detenido a la cárcel de Seneca, en Ohio. Flavio no tiene antecedentes criminales y era un empleado ejemplar de la empresa. De hecho, había llegado a Ohio después de ser ascendido a supervisor. Pero todo eso se desvaneció. El vencimiento de la visa lo había dejado en condición de "ilegal".

   De inmediato, su familia inició los trámites para evitar la deportación, pero fue inútil. "Una semana después del incidente, nos dimos cuenta que el abogado que teníamos nos estafó", contó Florencia, hija de Flavio. "Rápidamente encontramos otra abogada pero corríamos contra el tiempo". La letrada les dijo que todo dependía del Oficial Supervisor de la causa. Entonces mandaron cartas de súplica y completaron todos los formularios de inmigración, pero no pudieron convencer al funcionario.

    El 9 de octubre Flavio fue subido a avión y viajó como deportado a la Argentina. Si no logra obtener un permiso especial, tendrá que esperar 10 años para intentar volver. En Argentina se ubicó en Mar del Plata. La familia inició una campaña para cubrir los gastos de los primeros días de Flavio y costear a su esposa e hijos, que se quedaron sin su principal sostén. Flavio escribió una despedida en Facebook, antes de emprender su vuelta: "Bueno familia y amigos, tengo dos minutos para poder darles las gracias a todos por todo lo que han hecho. Hoy me deportan para Argentina, perdí esta batalla pero les prometo que no voy a perder la guerra. Los quiero a todos. De verdad hoy estoy muy triste, pero con el apoyo de mi hermosa familia y amigos lo voy a superar. No puedo ni escribir, los quiero a todos y de nuevo muchas gracias".

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