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Venecia aún espera que se termine el proyecto salvador, el "Moisés"

El sistema de 78 compuertas está casi terminado, pero faltan detalles. La ley respectiva fue promulgada en 1984. Una historia muy italiana.

Domingo 17 de Noviembre de 2019

Cuando el pasado jueves Venecia se inundó como nunca desde el lejano 1966, toda Italia se preguntó por el costoso sistema Mosé, Moisés, que ya está prácticamente terminado y debería evitar desastres como este. El “agua alta” llegó ese día a los 187 centímetros, inundó toda la ciudad y causó un enorme daño patrimonial y económico. Ayer la emergencia continuaba, con una marea de 120 cm. El Moisés fue aprobado por una ley del lejano 1984. Pero aún no está terminado.

   Las notas en los medios italianos sobre el Moisés se multiplicaron. Resulta que el complejo sistema de esclusas sumergidas, que cubre las cuatro bocas de la laguna que conectan con el Mar Adriático, está terminado en un 96%. Pero aún faltan ensayos y test varios y hasta el 31 de diciembre de 2021 no estará listo. El sistema tiene una historia tan larga como italiana: negociados, alcaldes y empresarios presos por cobrar o pagar coimas, costos enormes que no dejan de crecer. Según estima el diario Corriere della Sera, el costo aún no final del Moisés es de 5.493 millones de euros. Se compone de 78 compuertas divididas en cuatro segmentos para otras tantas bocas, que deben ser elevadas con una previsión de marea de más de 110 cm (ayer, Venecia soportaba 120 cm). Ya se han instalado todos las compuertas y se están llevando a cabo las pruebas de elevación y terminando los trabajos en los complesos sistemas de túneles bajo la laguna, donde trabajan decenas de técnicos e ingenieros en el mantenimiento. Por allí circulan las cañerías que llevan el aire comprimido a cada uno de las 78 esclusas sumergidas, llenas normalmente de agua y que se elevan al inyectarles el aire (ver infografía). Sin embargo, de acuerdo con el calendario, las obras deberían entregarse definitivamente después de todas las pruebas el 31 de diciembre de 2021. Sólo después de esa fecha se podrá usar el Mosé para defender Venecia. El jueves, con el agua que a cada hora subía más, se multiplicaron los reclamos de alcaldes y figuras locales para que se lo usara ya, sin esperar más.

Hasta tres metros

El Moisés está programado para defender Venecia de la marea alta de hasta tres metros. Pero con el aumento previsto del nivel del mar por el calentamiento global, el verdadero problema será la cantidad de cierres y especialmente el tiempo de cierre del Moisés. Claro que ahora estos problemas a los venecianos les resultan lejanos: quieren que el Moisés se ponga a funcionar cuanto antes.

   La obra nació oficialmente el 29 de noviembre de 1984, con una Ley Especial para Venecia, que establece que las obras que la protegerán de las excepcionales mareas serán realizadas por un único concesionario, el conjunto de empresas reunidas en el Consorcio Venecia Nueva. Muchos años después, en noviembre de 1988 el Consorcio presentó un plan que incluía el Mose (Modelo Electromecánico Experimental) y el 20 de marzo de 1992 un comité lo aprobó por unanimidad. Pero lejos se estaba de tener todo aprobado. El primer prototipo a escala real de una esclusa fue lanzado el 3 de noviembre de 1988 a la laguna. En septiembre de 1992 el Consorcio presentó el primer proyecto. El primer “sí” al Mose vino dos años más tarde del Consejo Superior de Obras Públicas: se construirían cuatro barreras en las otras tantas bocas con 78 compuertas móviles independientes alojadas en cajones de hormigón colocados en el fondo del mar y levantados eléctricamente. El 4 de julio de 1995, bajo presión del Ayuntamiento de Venecia, se ordenó un estudio de impacto ambiental. El Ministerio de Medio Ambiente expresó una opinión negativa. Sin embargo, el 14 de julio de 2000, el Tribunal Administrativo Regional del Véneto anuló el decreto ministerial: el Mose o Moisés ya no tenía obstáculos.

   Tres años después, en 2003, el comité dio el visto bueno definitivo y el 14 de mayo, el primer ministro Silvio Berlusconi inauguró los trabajos. Pero el alcalde de Venecia, Massimo Cacciari, no se rindió y fue en busca de proyectos alternativos menos impactantes. El Ayuntamiento examinó diez de ellos y los envió al gobierno de Romano Prodi. En 2006, el Ministro de Obras Públicas, Antonio Di Pietro, informó que el examen comparativo sólo tuvo un ganador indiscutible: el Moisés.

   Desde entonces, las obras se han desarrollado sin interrupción: toneladas de piedras, la construcción de los cajones, el túnel subterráneo, el barco construido específicamente para levantar y alojar las compuertas de las esclusas, la isla artificial en la desembocadura del Lido, el pueblo del astillero. Pero una brusca desaceleración se produjo el 28 de febrero de 2013 con la detención por fraude fiscal de Piergiorgio Baita, director general de Mantovani, una empresa del Consorcio. Es la primera de las fichas de dominó; el 4 de junio de 2014 Venecia se despierta con un cataclismo político-institucional: arrestan al alcalde Giorgio Orsoni (más tarde absuelto), al ex gobernador Giancarlo Galán, a ex magistrados del agua, a generales de Finanzas, a los CEO de todas las empresas del Consorcio. El entonces primer ministro Matteo Renzi piensa en una solución y el 6 de noviembre de 2014 el Presidente de la Autoridad Anticorrupción Raffaele Cantone propone la puesta en marcha de un Comisariado. Este instituto dura hasta hoy. Los trabajos están casi terminados y las pruebas de ejercicio se completarán en 2021.

La sal marina, enemiga de los mármoles

La sal es el antiguo enemigo del patrimonio veneciano, que, con la marea alta del miércoles, mucho más salada de lo habitual, corre el riesgo de causar inmensos daños, especialmente a los mármoles centenarios de los que Venecia es rica: pavimentos del siglo XII de la basílica de San Marcos, innumerables columnas con sus bases y sus capiteles, balaustradas, bajorrelieves y estatuas. La Superintendente local de Bellas Artes y Paisaje de Venecia, advierte sobre el fenómino Emanuela Carpani explicó al Corriere della Sera que el peligro es la desintegración del mármol Carpani resume así el drama de Venecia: “Toda la ciudad ha sido sumergida en agua y sal, con el consiguiente envejecimiento rápido del mármol en particular”. El veneno, la sal, esta vez estuvo presente en una concentración muy superior a la media. Una sustancia letal para los mármoles, según Federica Giacomini, restauradora especializada en materiales pétreos del Istituto superiore per la conservazione e il restauro de Roma: “Los mármoles procesados están muy expuestos a los agentes atmosféricos debido a su porosidad. La entrada de agua y sal provoca la desintegración del mármol, lo llamamos ‘decohesión’: una vez que el agua se evapora, las sales cristalizan, aumentan de volumen y presionan contra los cristales específicos de la piedra provocando su desintegración.

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