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Una pericia halla ADN del sereno en dos víctimas

Una perito genetista complicó la situación procesal del acusado del doble homicidio de dos chicas en el partido bonaerense de La Matanza

Viernes 09 de Febrero de 2018

Una perito genetista complicó ayer la situación procesal de un sereno que es juzgado por el doble femicidio de dos jóvenes en el partido bonaerense de La Matanza, al asegurar en el juicio oral del caso que su ADN fue hallado en ambas víctimas.

En tanto, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de ese distrito judicial que juzga a Cristian Héctor Perrone, de 45 años, por los crímenes de María Soledad Ramos, de 26, y Florencia Ayelén Mariezcurrena, de 14, pasó a un cuarto intermedio para la próxima semana, cuando se formularán los alegatos de las partes.

Durante la primera audiencia declararon varios testigos que aportaron evidencia contra el imputado, quien llegó a juicio procesado por "abuso sexual seguido de muerte", delito que prevé una pena de prisión perpetua.

Uno de ellos fue el de la bióloga y perito genetista Andrea Colussi, la cual, al momento de los homicidios trabajaba en la Asesoría Pericial de La Plata y actualmente lo hace en el Cuerpo Médico Forense.

"El perfil genético de Perrone coincide en los encontrados en las dos víctimas", aseguró la experta, quien respondió algunas preguntas de los jueces Diana Volpicina, Alberto Saibene y Gustavo Navarrine.

Según Colussi, se hicieron "tres hisopados orales, vaginales y anales" en los cadáveres de Soledad y de Florencia y algunos de ellos se correspondieron con el del "perfil masculino" de Perrone.

El acusado, que estaba vestido con camisa a rayas y pantalón de jean, en ningún momento miró a los testigos que pasaron frente al TOC 3 sino que estuvo siempre con la mirada hacia el piso y casi no cruzó palabras con el defensor oficial.

En tanto, el médico legista Angel Falomo Sileno declaró que las víctimas murieron por "sofocación" y que Florencia había sido violada, mientras que en el cuerpo de su amiga "no había ningún signo de violencia sexual".

De acuerdo a su testimonio, Florencia "nunca aceptó la situación" de mantener relaciones con su victimario ya que tenía "marca de atadura en una de sus manos", además de las lesiones comunes en ataques de ese tipo.

Todos los testigos también respondieron las preguntas hechas por el fiscal Alfredo Luppino y del abogado Damián Roberto Pérez, representante de Soledad, madre de Florencia, quien llevaba una foto de su hija con la inscrpción: "Justicia por Flor".

Durante un cuarto intermedio, el TOC 3 decidió cambiar de sala porque no funcionaba el aire acondicionado, decisión apoyada por las partes a raíz del intenso calor.

Por su parte, Jorge Fernández, oficial inspector de la Policía de La Pampa, relató que Perrone fue detenido cerca de la localidad de Ataliva Roca, a unos 40 kilómetros al sur de Santa Rosa.

"Por rutina identificamos a una persona en un camping que presentó su documentación y no tenía ninguna medida legal en su contra. Dijo que estaba viajando a dedo al sur para buscar trabajo", relató.

El policía añadió: "A las cuatro horas un compañero vio por la televisión que ese mismo hombre estaba siendo buscado en Buenos Aires así que realizamos un operativo en la zona pero ya no estaba".

Perrone finalmente fue atrapado dos días después del hecho en la ruta nacional 35 a pocos kilómetros cuando iba como acompañante en una moto de un vecino que lo estaba alcanzando al paraje más cercano. Por último, la ex pareja del imputado declaró que éste violó a su propia hija, la cual le contó a los 11 años lo que le estaba pasando.

"En 2015 vino llorando y me dijo 'papá me viola desde chica', hice la denuncia en Lomas de Zamora y desde ahí nunca más lo vi hasta hoy", afirmó.

El hecho que se ventila en este debate oral fue descubierto el 7 de mayo de 2016 en un galpón situado en avenida de Mayo 2080, de Ramos Mejía, donde Perrone -quien en 1999 había salido de prisión tras purgar una condena por tentativa de homicidio y hurto calificado- trabajaba de sereno.

En el lugar vivía María Soledad, en una pequeña habitación junto a sus hijos de 7 y 9 años, quienes se encontraban en la escuela al momento del crimen de su madre, y el día del ataque la había ido a visitar su amiga Florencia.

Alertada por las autoridades escolares, ya que Ramos no había ido a retirar a sus hijos, la Policía arribó al galpón y encontró los cadáveres de ambas mujeres, quienes habían sido atadas, violadas y estranguladas con un cable.

Una de las pruebas más importantes contra Perrone es que se encontró su semen en un preservativo usado y ensangrentado hallado en el lugar del crimen, en tanto que varios testigos lo vieron salir del galpón luego de que se cometieron los asesinatos. El sereno fue detenido dos días después del crimen cerca de la ciudad pampeana de General Acha, en la ruta nacional 35, cuando iba a bordo de la moto de un vecino de la zona que, sin saber quién era, se ofreció a llevarlo al ver que hacía dedo a la vera del camino.

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