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Un torneo sin la mejor de todas y lleno de polémicas

Jueves 28 de Diciembre de 2017

Alison Tahmizian Meuse

AFP-NA

Arabia Saudita puso fin a la medida contra el ajedrez y se lanzó a organizar un torneo internacional con importantes premios, pero en medio de la polémica por la falta de visados para los israelíes y la ausencia de la doble campeona mundial como protesta por las estrictas normas de vestimenta.

Este campeonato de ajedrez en la modalidad "Rápido y relámpago", con un récord de premios de dos millones de dólares, se celebra en Arabia Saudita, en un momento en que el joven príncipe heredero Mohamed bin Salmán busca reformar el reino petrolero para darle un perfil más moderado.

Pero la negativa a la hora de darles los visados a los jugadores israelíes, las dudas sobre la presencia de iraníes y cataríes y la negativa de la campeona mundial de competir en el país han marcado el desarrollo del torneo, que comenzó el martes y finalizará el sábado.

La Federación Israelí de Ajedrez reclamó una compensación financiera a la Federación Internacional de Ajedrez (Fide) después de que siete de sus jugadores fueran privados de participar en el torneo.

Según las reglas de la Fide, un país no puede impedir a los jugadores que participen, sin importar su nacionalidad.

La apertura del reino sunita tiene sin embargo sus límites, y más cuando Riad sigue indignada por la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Pero Israel, con quien Arabia Saudita no tiene ninguna relación diplomática, no fue el único país que se encontró preso de las tensiones regionales. En un primer momento, Riad también rechazó otorgar los visados a Irán, su gran rival en Oriente Medio, y a Catar, con quien mantiene un pulso diplomático desde junio. La Fide consiguió finalmente "obtener visados para los jugadores de Irán y de Catar", pero no para los participantes del Estado hebreo.

Más allá de las cuestiones políticas, la decisión de organizar este campeonato mundial en Riad generó críticas de algunas jugadoras que protestaron por las estrictas normas que afectan a las mujeres en el país.

La Fide celebró como "histórico" que las autoridades aceptaran suavizar el código indumentario, permitiendo en lugar de la abaya que cubre el cuerpo entero una blusa estrictamente abotonada al cuello.

Pero esto no fue suficiente para convencer a la doble campeona mundial de 2016 en modalidad ajedrez rápido y relámpago, la ucraniana Anna Muzychuk.

"Arabia Saudita se unió a las iniciativas de Catar y de los Emiratos Arabes Unidos para usar los deportes para mejorar su accidentada imagen internacional", dijo el analista James Dorsey perteneciente a la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en un artículo publicado en el Huffington Post. Dorsey señaló que esta iniciativa se produjo, pese a que el actual gran muftí del reino había dicho que "el islam prohíbe el ajedrez como una forma de apuestas y también una pérdida de tiempo".

Ahora estas objeciones parecen anticuadas, cuando el príncipe Mohamed lanzó varias reformas, como la autorización de los cines y que la ley permita que las mujeres conduzcan.

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