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Un sargento reveló los crímenes de La Tablada

Un sargento retirado del Ejército citado como testigo de la defensa del oficial Alfredo Arrillaga, imputado como principal responsable de la desaparición de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tras el copamiento del cuartel de La Tablada en 1989, terminó de hacer trizas la versión oficial inventada para encubrir los asesinatos y el ocultamiento de los cuerpos, convalidada entonces por el juez Gerardo Larrambebere y su secretario Alberto Nisman.

Jueves 03 de Enero de 2019

Un sargento retirado del Ejército citado como testigo de la defensa del oficial Alfredo Arrillaga, imputado como principal responsable de la desaparición de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tras el copamiento del cuartel de La Tablada en 1989, terminó de hacer trizas la versión oficial inventada para encubrir los asesinatos y el ocultamiento de los cuerpos, convalidada entonces por el juez Gerardo Larrambebere y su secretario Alberto Nisman.

Según ese relato, Cesar Ariel Quiroga, que conducía una ambulancia militar, fue quien recibió del mayor Jorge Varando a los detenidos José Díaz e Iván Ruiz y se los entregó al sargento ayudante Ricardo Esquivel, a quien los militantes del MTP habrían matado antes de lograr escapar, publica la web del diario Página 12.

A casi 30 años de los hechos y a tres de su pase retiro, Quiroga desmintió esa historia ante el tribunal de San Martín, contó que firmó un relato falso "por presión y por miedo" a pedido del auditor militar Marcelo González Roberts y luego de advertirle a Nisman que "yo no dije eso".

El ex sargento José Alberto Almada, testigo clave del juicio, denunció en 2004 que vio cómo dos oficiales torturaron a Díaz y a Ruiz luego de que se rindieran. "Uno de los chicos, eso quedó en mi conciencia muy lastimada, pedía ?señor, regáleme la vida?, nunca me voy a olvidar", relató. El mes pasado, citado como testigo por el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín, contó que militares de civil "los sacaron vivos en un Ford Falcon blanco", que Esquivel murió en el combate pero no ultimado por Ruiz y Díaz, denunció el encubrimiento y ratificó que recibió amenazas de la familia de Jorge Halperín, otro militar cuestionado por su actuación en La Tablada.

"No soy el único que vio. Soy el único que se animó a decir la verdad", acotó. La declaración que el 14 de diciembre último sorprendió a las partes no fue la de Almada sino la de Quiroga, desmenuzada exhaustivamente en el diario del juicio por los desaparecidos de La Tablada que realizan miembros del portal La Retaguardia, FM La Caterva y Agencia Paco Urondo.

"A la noche se cortan los disparos. Me ordenan evacuar a un soldado que había muerto en la guardia de atrás y después me voy a Campo de Mayo a llevar el cuerpo. Eso fue lo que declaré en Morón, pero no es lo que firmé en Morón", fue la primera afirmación del testigo que descolocó al abogado Hernán Silva, quien lo había citado para que ratificara la ficción ideada por Varando y por su defendido Arrillaga.

Quiroga recordó que "me empiezan a leer lo que había declarado, creo que era el secretario del juez Larrambebere" y entonces descubre que "había cosas que yo no había dicho". "Yo no dije eso", recordó que le advirtió al secretario, de quien aseguró no recordar el apellido pese a que la firma de Nisman, junto con la de Larrambebere, figuran en la declaración que tenía en su poder.

"Este es un trámite que hay que hacer por si en algún momento alguien reclama algo. Y hay que hacerlo y firmar, por la institución ?fue la explicación que le brindó en aquel enero de 1989 el teniente auditor González Roberts, quien lo sacó de la sala para convencerlo de justificar el relato falso.

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