ARA San Juan

Un organismo global confirmó una explosión dentro del submarino

El evento catastrófico fue registrado el miércoles 15, unas tres horas después de que se reportaran averías en el compartimiento de baterías

Viernes 24 de Noviembre de 2017

La Armada Argentina confirmó ayer que en el submarino "San Juan" se registró una explosión el miércoles 15, poco más de tres horas después de que se reportaran averías eléctricas en el compartimiento de baterías cuando navegaba frente al golfo de San Jorge, mientras se dirigía desde Ushuaia en la base naval de Mar del Plata.

El submarino todavía no fue ubicado.

Un vocero de la fuerza comunicó la infausta nueva a los familiares de los 44 tripulantes, quienes reaccionaron con desconsuelo y rabia. "¡Son unos desgraciados perversos! ¡Nos manipularon! ¡Nos mintieron!", aseguró Itatí Leguizamón, esposa del sonarista de la nave desaparecida.

El presidente Mauricio Macri recibió con "dolor y preocupación" las novedades sobre el submarino siniestrado. Desde el gobierno pidieron "no iniciar una caza de brujas" por las responsabilidades del hecho y "enfocarse en el objetivo" de hallar la nave.

Asimismo, Macri pidió al ministro de Defensa, Oscar Aguad, que traslade a la Armada la decisión de "informar todo, sin ocultar nada".

Mientras tanto, en Ushuaia siguen los preparativos para un eventual rescate de los marinos accidentados. Tres unidades de la Armada, dos destructores y una corbeta, se encuentran desde la noche del miércoles en la zona de búsqueda, a 430 kilómetros de la costa frente a Comodoro Rivadavia, muy cerca del talud que limita profundidades de más de 6.000 metros. Ayer a la mañana se les agregaron otras dos naves de la Armada Argentina, una del Ministerio de Agroindustria, el "Polar Atlantis" norteamericano, el "Skandi Patagonia" y el "Cabo de Hornos", de Chile. Esos barcos se suman el mapeo del lecho marino que están haciendo por lo menos tres aviones.

Ayer se supo que enviarán a dos médicos en un mini submarino a la zona de rescate que será transportado por el "Sophie Siem", el barco noruego que es sometido a una modificación en la popa para operar la pequeña nave de reconocimiento norteamericana.

A las 10.15 de ayer el ministro Aguad y el canciller Jorge Faurie recibieron el informe que elaboró el embajador argentino en Austria, Rafael Grossi, con datos de un organismo que monitorea ensayos nucleares en todo el mundo. Ese ente tiene acceso a un sistema que controla las explosiones ya sea sobre la superficie terrestre, en la atmósfera, bajo el agua o bajo tierra en todo el mundo.

El CTBTO (su nombre en español es la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares) ofreció al ministro de Defensa y al canciller argentino "amplia información y gráficos sobre la explosión, no muy grande, muy probablemente dentro del submarino". "Ocurrió tres horas después de la comunicación del 15 de noviembre", se precisó.

Fueron ellos los que confirmaron una sospecha que existía en el Ejecutivo y que se denominó para la opinión pública como "anomalía hidroacústica", la cual terminó correspondiendo con una explosión en el mismo lugar desde donde por última vez se pudo comunicar el submarino "San Juan" hace nueve días, latitud -46.12 y longitud -59.69. "El último contacto de la tripulación fue cerca de las 7.30 y la explosión registrada fue tres horas después en el mismo lugar", según consta en la documentación que le hicieron llegar al gobierno nacional.

Grossi, embajador argentino en Austria, es un investigador nuclear que fue director general adjunto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Como parte de su experiencia internacional visitó las instalaciones militares de Corea del Norte en varias oportunidades y formó parte de los primeros contactos del organismo con el régimen iraní para lograr la firma del Acuerdo Nuclear.

La señal hidroacústica fue detectada por las estaciones HA10, ubicada en la Isla Ascensión, y por la HA4, localizada en las Islas Crozet, las dos dependientes del organismo austríaco.

La ratificación de los registros de una mancha calórica" registrada un día antes por aeronaves estadounidenses llegó desde Austria vía el embajador Grossi, que pertenece a la organización de control de pruebas nucleares. Esta entidad "cuenta con una red de estaciones sísmicas hidroacústicas para verificar la no realización de ensayos nucleares", precisó el diplomático.

Posteriormente, el vocero de la Armada, capitán Enrique Balbi, dijo que no se dio a conocer antes la información porque la Armada no la tenía. "Si la Armada hubiese contado con esa información con anterioridad, se hubiesen realizado todos los esfuerzos en esa zona desde primer momento", aseveró, y ratificó que esa información (sin confirmar) se recibió "ayer por la tarde" (por el miércoles a la tarde).

Al dar a conocer la noticia, Balbi habló del registro de "un evento anómalo singular corto, violento y no nuclear, consistente con una explosión".

Rechazó que la Armada haya actuado tarde una vez que el capitán del submarino no volvió a comunicarse. "La búsqueda se cumplió a partir de un plan y un protocolo que siguió las normas internas homologadas internacionalmente para este tipo de casos. Se esperó 36 horas desde la última comunicación del submarino para iniciar la etapa de búsqueda y rescate".

En otro orden, ayer se conoció que los habitantes de las islas Malvinas expresaron ayer sus "sinceras condolencias" a las familias de la tripulación del submarino. "Sinceras condolencias a las familias de la tripulación perdida del ARA ‘San Juan' ", dice el sitio oficial de los isleños en la red social Twitter, que lleva el nombre que los británicos dan a las islas (Falklands), cuya soberanía reclama la Argentina.

Desde esa cuenta en Twitter, los isleños siguieron las novedades de la búsqueda del submarino y sus 44 tripulantes, replicando con preocupación cada una de las noticias que se iban conociendo, desde el primer día de su búsqueda. Gran Bretaña tiene barcos y aeronaves afectadas a la búsqueda.

Sigue la búsqueda. El gobierno dispuso el envío de más barcos y aeronaves para patrullar la zona de desastre.

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