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Un joven confesó en video que mató a un diácono porque intentó violarlo

El adolescente de 19 años y su novio de 20 se entregaron en una comisaría y quedaron detenidos por el crimen, el último domingo.

Miércoles 12 de Junio de 2019

Dos jóvenes de 19 y 20 años se entregaron en una comisaría y quedaron detenidos por el crimen del diácono Guillermo Luquín, el domingo último en su casa de la localidad bonaerense de Temperley, luego de que uno de ellos confesara en un video que lo asesinaron para defenderse de un presunto ataque sexual, informaron fuentes policiales y judiciales.

Los imputados fueron identificados como Roberto Javier Céspedes, de 19 años, y su pareja Leonel Iván Martínez, de 20, quienes ayer a la madrugada se entregaron en la Comisaría 8ª de Villa Galicia, luego de que la policía allanara varios domicilios de sus familiares.

Es que los investigadores ya tenían identificado a Céspedes y lo buscaban hacía algunas horas por una huella digital hallada por peritos de la Delegación Lomas de Zamora y Casos Especiales de la Superintendencia de la Policía Científica.

Una huella levantada de una de las dos copas de vidrio que fueron halladas en una mesa era de Céspedes.

Un primo de Céspedes contó ayer a Crónica TV que luego de que la policía allanara anteanoche varios domicilios de la familia, él acordó con un comisario que si lo encontraba lo iba a llevar a la comisaría y así sucedió.

Sexo, crimen y video

Antes de entregarse y quedar detenido, Céspedes grabó un video que fue difundido a la prensa por la propia familia y en el que contó una versión de los hechos en la se coloca junto a Martínez como víctimas que actuaron en legítima defensa ante una agresión sexual.

En la grabación, el imputado denunció que Luquin lo acosaba desde que él tenía "15 años" y que el sábado pasado lo contactó por Telegram para invitarlo a su casa porque se sentía "muy solo" y que él accedió a ir pero con su novio.

Según el joven, llegaron a las 23.57, el diácono les ofreció una gaseosa, hasta que les dijo que "tenía unos cuadros en la habitación" y les preguntó si los querían ver.

Céspedes dijo que su pareja fue al baño y que cuando él entró al cuarto se encontró a Luquín "desnudo" y "masturbándose" en la cama, a lo que le dijo que era una falta de respeto.

Según el joven, Luquín "se sintió ofendido", comenzaron a forcejear porque quería obligarlo a "tener relaciones", lo empujó contra la cama y allí le bajó el pantalón y le metió "el dedo en la cola" . El joven explicó que, al escuchar ruidos, su novio Martínez salió del baño, fue a la habitación, se sumó al forcejeo para defenderlo, pero aún así no lograron "sacarlo de encima".

Céspedes agregó que el diácono "tenía un cuchillo en la mano" con el que quería apuñalarlo, pero que él lo tomó de la muñeca y logró llevarlo "hacia la carótida".

Sobre lo sucedido tras el forcejeo, dijo que se fueron "ensangrentados", que dejó la llave colocada en la puerta "del lado de adentro", que luego de bañarse en su casa decidieron contarle todo a su mamá y a su hermana, quienes los ayudaron a "hacer lo correcto": entregarse.

Fuentes judiciales revelaron a Télam que esta confesión no tiene ninguna validez en el expediente y que recién esta mañana los fiscales Gerardo Mohoraz y Carlos Baccini, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Lomas de Zamora, les tomarán declaración indagatoria, donde si repiten esta versión la misma quedará asentada en el expediente. Anteayer, tras la autopsia, se determinó que Luquín, de 52 años, murió degollado y que previamente fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente, que podría ser un velador roto que fue hallado sobre su cama.

Además presentaba otras heridas cortantes en distintas partes del cuerpo y signos de defensa.

Su cuerpo desnudo y envuelto en una sábana fue encontrado el domingo al mediodía por su sobrino a un costado de su cama, donde se halló una gran mancha de sangre a la altura del cabezal y el velador roto.

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