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Un hombre entró armado a una iglesia en Texas y mató a 26 personas

El atacante, con ropa tipo militar y un fusil de asalto, disparó dentro del templo de un pequeño pueblo. Escapó del lugar y fue hallado sin vida

Lunes 06 de Noviembre de 2017

Un hombre con vestimenta negra tipo militar y con un fusil de asalto abrió fuego ayer dentro de una iglesia en una pequeña comunidad del sur de Texas, en los Estados Unidos, mató a 26 personas e hirió a por lo menos otras 20 en un incidente que el gobernador catalogó como el tiroteo masivo más mortífero en la historia del estado.

Las autoridades no identificaron ayer al agresor durante su conferencia de prensa, pero otros dos funcionarios, uno federal y otro policial, que recibieron información sobre la pesquisa, lo identificaron como Devin Kelley. Ambos hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato debido a que no tenían autorización para discutir la investigación.

El funcionario federal reveló que Kelley vivía en un suburbio de San Antonio y no parecía estar vinculado a grupos terroristas. Agregó que los investigadores revisan las publicaciones de Kelley en las redes sociales días antes del ataque, incluyendo una en que parecía mostrar un arma semiautomática AR-15.

En la conferencia de prensa, el director regional del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Freeman Martin, señaló que el agresor llegó totalmente vestido de negro, con uniforme táctico y un chaleco antibalas, a una estación de servicio frente a la Primera Iglesia Bautista cerca de las 11:20 de la mañana.

El hombre cruzó la calle y empezó a disparar un fusil Ruger AR hacia la iglesia, y siguió disparando tras ingresar al recinto. Cuando abandonaba el lugar, fue confrontado por un civil armado, quien lo persiguió. Poco tiempo después, el sospechoso fue encontrado muerto en los límites del condado dentro de su vehículo, en cuyo interior había varias armas.

Martin añadió que los investigadores no están listos para discutir un posible móvil del ataque, pero informó que las edades de las víctimas van de los cinco a los 72 años. Veintitrés de ellas fueron encontradas dentro de la iglesia, dos más en el exterior y una persona falleció después de ser trasladada al hospital.

Después del tiroteo, agentes federales se dirigieron a la pequeña localidad ubicada a unos 48 kilómetros al sureste de San Antonio a fin de ofrecer ayuda. En el lugar hubo efectivos del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus iniciales en inglés) y equipos de recolección de evidencia del FBI.

Entre los fallecidos se encuentra la hija de 14 años del pastor de la iglesia, Frank Pomeroy. Su esposa Sherri escribió en un mensaje de texto a la AP que ella y su marido se encontraban en dos estados distintos del país al momento de la agresión.

"Hoy perdimos a nuestra hija de 14 años y a muchos amigos", escribió. "Ninguno de los dos hemos podido volver aún a la ciudad y ver en persona la devastación. Estoy en el aeropuerto de Charlotte intentando llegar a casa lo más pronto posible".

Los heridos fueron trasladados a hospitales. Un video de la televisora Ksat mostró al personal de emergencia cargando una camilla afuera de la iglesia y a la espera de un helicóptero. Ocho de las víctimas fueron trasladadas vía aérea hacia el Centro Médico Brooke Army, informó el hospital militar.

Megan Posey, una portavoz del Centro Médico Connally Memorial, que se ubica en Floresville a unos 16 kilómetros de la iglesia, informó que "múltiples" víctimas reciben atención por heridas de bala. Aunque se negó a proporcionar una cifra precisa, declaró que eran menos de una docena.

Alena Berlanga, una residente de Floresville que seguía la situación a través de un scanner policial y en grupos comunitarios de Facebook, dijo que todos se conocen en el condado, que tiene apenas unos cuantos cientos de residentes.

"Esto es horrendo para nuestra pequeña y unida ciudad", dijo Berlanga. "Todos resultarán afectados y todos conocen a alguien que fue afectado", subrayó.

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