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Un artista argentino fue asesinado por un irlandés en Ecuador

El argentino Roberto Alejandro Domínguez, un tatuador y muralista de 36 años que residía hacía cuatro años en Ecuador, murió tras ser apuñalado el domingo por un irlandés en una hostería de la localidad de Loja, en el sur del país, donde ambos estaban alojados.

Viernes 27 de Abril de 2018

El argentino Roberto Alejandro Domínguez, un tatuador y muralista de 36 años que residía hacía cuatro años en Ecuador, murió tras ser apuñalado el domingo por un irlandés en una hostería de la localidad de Loja, en el sur del país, donde ambos estaban alojados.

Por el caso quedó detenido Alwyn Peter Millen, oriundo de Irlanda, quien había llegado a la Hostería Las ruinas de Quinara una semana antes del crimen y debía abandonar el lugar el mismo domingo en que ocurrió el ataque, sobre el cual se desconocen los motivos.

"Escuchamos los ruidos y un empleado subió, encontró a los dos hombres forcejeando. En cuanto lo vio, el irlandés se apartó y Alejandro estaba tirado en el suelo sangrando y el cuchillo al lado. Mi empleado tomó el cuchillo y bajó corriendo", describió Juan, el administrador de la hostería ubicada en la turística Vilcabamba.

Con la voz quebrada, Juan relató que momentos después llegó a la escena del crimen otro empleado que impidió que Miller escapara.

"Lo acorraló en el descanso de la escalera; mientras yo apreté el botón de pánico y mi cuñada llamó a la policía. A los tres minutos estaba aquí la ambulancia", agregó.

Alejandro fue trasladado a un centro médico de Vilcabamba, pero luego derivado al Hospital Isidro Ayora, de Loja, donde falleció.

Miller fue detenido el mismo domingo. Acerca de los motivos que lo llevaron a apuñalar a Alejandro, el ecuatoriano mencionó que el jueves previo al ataque el artista le había advertido que "Miller era conflictivo. Me dijo que había tenido problemas con una canadiense. Durante esa semana, no habíamos tenido ningún problema con él. Ese domingo nos pidió si se podía quedar un mes y le dijimos que no porque necesitábamos la habitación", relató Juan.

Alejandro vivía en el albergue hacía tres meses y permanecía "a cambio de los murales que realizaba en el lugar", dijo el empleado que estaba aprendiendo a pintar con las clases que le daba el argentino.

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