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Tensión religiosa en la India por una película que toca un tema sensible

La obra se estrenó ayer en medio de amenazas de muerte y protestas. Trata sobre la relación entre una princesa hinduista y un sultán musulmán

Viernes 26 de Enero de 2018

La controvertida película "Padmaavat" se estrenó ayer en casi toda India en medio de fuertes medidas de seguridad, después de que un líder político hindú llegara a ofrecer una recompensa por decapitar a su protagonista y a su director. La tensión entre las comunidades hinduista y musulmana explica la tensión

La película, que cuatro estados —Rajastán, Gujarat, Madhya Pradesh y Goa— decidieron no exhibir, es muy controvertida por la historia que cuenta entre una reina hindú y un líder musulmán. La historia se basa en la legendaria reina Padmini de Rajastán del siglo XIV y un gobernante musulmán que atacó el reino para capturarla.

Para evitarlo, ella decidió inmolarse en un ritual de suicidio colectivo, un acto tradicional en la zona conocido como "jauhar", que practicaban las mujeres de los líderes la región de Rajput para impedir su captura y violación por los invasores. La historia se basa en una obra de un poeta sufí del siglo XVI, aunque hay dudas de la veracidad histórica de los hechos.

Según sus críticos, como el grupo hinduista Rajput Karni Sena, la película distorsiona la historia al proyectar un ángulo amoroso entre la reina hindú y el líder musulmán, el sultán de Delhi Alauddin Khilji, algo que los cineastas niegan. El director Sanjay Leela Bhansali ha negado reiteradamente que haya escenas de amor y los críticos aseguran que no hay interacción entre ambos en la película. Pese a ello, el grupo ha organizado numerosas protestas que terminaron el miércoles en episodios violentos en el estado de Haryana.

Recompensa por decapitarlos

Pero más allá fue en noviembre un político del sur del país, que llegó a ofrecer unos 1,3 millones de euros (1,6 millones de dólares) a quien decapitara a la protagonista, Deepika Padukone, y al director, según informó entonces Channel News Asia.

La controversia y la denuncia de la obra por el grupo Rajput Karni Sena obligó a posponer el estreno, que estaba previsto para el 1 de diciembre, y fue prohibida en otros estados.

El film se estrenó ayer finalmente en el resto del país en medio de fuertes medidas de seguridad. La policía de Haryana y Uttar Pradesh realizó arrestos preventivos de miembros del grupo radical responsable de las protestas. El martes y el miércoles se vivieron actos de vandalismo y actos incendiarios por los activistas hinduista contrario a la cinta en Ahmedabad y Gurgaon, incluyendo un ataque contra un autobús escolar a las afueras de Nueva Delhi.

Ayer, sin embargo, las protestas contra la película transcurrieron de forma pacífica, incluyendo desfiles de motos en Jaipur, la capital de Rajastán, y algunas marchas en ciudades de Uttar PRadesh y Bihar, según NDTV.

Mientras la gente hacía cola para comprar las entradas en los cines de la localidad de Gurgaon, en este estado, al menos seis escuelas permanecieron cerradas por miedo a disturbios.

El trasfondo, inexplicable si se desconoce la historia de la nación, es el enfrentamiento secular y violento entre hinduismo y islamismo. La India es el hogar del hinduismo, del islam, del budismo, pero asimismo de minorías importantes cristianas, además de oras religiones: jainismo, del sikhismo y otras innumerables tradiciones religiosas. Pero en ese contexto multirreligioso y multiétnico, el hinduismo es la fe dominante practicada por más del 80 por ciento de la población.

En segundo lugar están los musulmanes, que son el grupo religioso mas prominente. De hecho, la India tiene la segunda mayor población musulmana en el mundo después de Indonesia. Sin embargo, las relaciones con los hinduistas son muchas veces tensas y desencadenan en acciones violentas.

El fin de la Segunda Guerra Mundial llevó a la independencia de la India de Reino Unido, en 1947. Pero también a la traumática creación de Pakistán, adonde se concentraron millones de musulmanes provenientes de la India.

La brutal guerra que estalló entre ambas naciones, apenas nacidas, dejó secuelas perdurables. La matanza de musulmanes en su marcha fuera de India es una de ellas. La disputa por Cachemira, que motivó la guerra de 1947, se repitió en otros dos enfrentamientos bélicos, en 1965 y 1971, ambos violentos y con muchas miles de bajas de ambos lados. El conflicto por Cachemira sigue abierto y llevó a la creación de arsenales nucleares y la amenaza de usarlos en 1998. Pero el trasfondo no deja de ser religioso: Pakistán es un país en el que el integrismo musulmán ha crecido a desmesura, dando nacimiento al movimiento Talibán. En India, el hinduismo más radicalizado se funde con el nacionalismo. Este movimiento es casi tan violento como el extremismo islámico, que a su vez, desde Pakistán ha atacado Bombay en 2008, cuando dejaron 173 muertos.

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