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Siameses separados con éxito gracias a una cirugía sin precedentes

Los bebés nacieron unidos por el periné. Un equipo de 44 profesionales trabajó 9 horas el pasado 22 de junio. Ya están en su casa.

Martes 16 de Julio de 2019

En una operación sin precedentes en Argentina, en la que participaron 44 profesionales, se logró separar exitosamente a bebés siameses, Gianluca y Santino Figueroa, nacidos el 20 de septiembre pasado. La cirugía se hizo el 22 de junio en la Fundación Hospitalaria de Capital Federal, y ambos pequeños, que cumplirán 10 meses este fin de semana, se encuentran en perfecto estado de salud, en su casa junto a su familia.

Gianluca y Santino protagonizaron la primera operación en Argentina de siameses "isquiópagos", unidos por periné, compartiendo genitales, sistema urinario y aparato digestivo. La intervención duró 9 horas. Hay muchos tipos de siameses, según las partes del cuerpo en la que están unidos. En Argentina, los profesionales intervinientes en esta cirugía sólo recuerdan dos casos similares en los últimos 20 años, uno en el Hospital Posadas y otro en el Garrahan, de los que no hay detalles públicos.

Para el equipo fue una hazaña haber sumado a 44 profesionales en distintas etapas y superado con éxito cada una de ellas. Incluso realizaron simulaciones con muñecos antes de afrontar la verdadera intervención. Medida que da una idea de la seriedad con que se afrontó el desafío.

Todo comenzó el año pasado, cuando Evelyn y Jonatan Figueroa llevaban tres meses de embarazo. Con la primera ecografía obstétrica, recibieron una dura noticia: tenían gemelos pero estaban unidos. "Están fusionados por la pelvis", les dijeron los médicos. Como tenían un embarazo de alto riesgo, la obra social los derivó a la Fundación Hospitalaria. Desde entonces, un equipo interdisciplinario de médicos y psicólogos trabajó para lograr que el embarazo llegara a término.

El seguimiento empezó con un desafío: el cuello uterino de Evelyn se había acortado y había riesgo de un parto prematuro en una etapa incompatible con la vida. A las 22 semanas de embarazo, le colocaron un dispositivo intravaginal llamado "pesario de Arabin". Con esto lograron finalizar el embarazo en forma programada y sin complicaciones.

Gianluca y Santino nacieron el 20 de septiembre de 2018, por cesárea, pesando unos 1,8 kilos cada uno. Tenían buen estado general y la madurez suficiente para respirar por sí mismos. Aunque compartían los aparatos digestivos y urinarios. No los separaron de un día para el otro, sino que fueron meses de planificación y de espera del momento óptimo para la cirugía.

En ese tiempo, los bebés fueron seguidos semanalmente por especialistas, enfocados en que pudieran crecer y madurar lo máximo posible. Desde el primer día de vida se les practicó un ostoma, que es una abertura con la que pudieron evacuar su contenido intestinal.

Un aspecto clave para el éxito fue que en todo momento la familia Figueroa cumplió al pie de la letra las indicaciones. "Nos encontramos con dos bebés unidos por el periné que debían ser divididos disminuyendo al mínimo las posibilidades de complicaciones, con una familia muy contenedora y positiva", relató Carolina Millán, coordinadora de Cirugía Pediátrica de Fundación Hospitalaria.

En mayo del 2019 comenzaron los preparativos para la cirugía de separación. Y lo primero fue organizar una jornada de simulación. La hicieron en el quirófano central: se usaron muñecos, y reprodujeron cada paso, desde que los niños ingresan a la institución hasta que son trasladados a terapia pediátrica. En total, fueron dos horas de práctica. "La simulación es una herramienta necesaria para la seguridad del paciente y también del equipo tratante. En la actualidad las instituciones de vanguardia simulan o practican todos los procedimientos extraordinarios o nuevos. Esta forma de trabajo es poco frecuente en nuestro país", explica Millán.

En los últimos tres meses, entre los 44 profesionales involucrados hubo directivos de la Fundación, jefes del servicio de cirugía, el jefe médico, cuatro cirujanos, dos cirujanos plásticos, cuatro urólogos, un cardiólogo, tres anestesiólogos, un técnico de anestesia, terapistas, instrumentadoras, la jefa de instrumentación en quirófano, el jefe de hemoterapia y laboratorio, enfermeros, médicos legistas, abogados, el gerente comercial y auditores médicos.

La separación se concretó el 22 de junio. Los especialistas debieron separar aparatos digestivos y urinarios, conservar los músculos, respetar la anatomía, y restituir plano por plano las zonas afectadas de ambos bebés. Tan compleja tarea duró nueve horas. La división del aparato urinario fue lo más complejo de toda la intervención. Continuaron con la división del aparato digestivo. Más tarde se realizó la reconstrucción de ambos perinés. Gianluca y Santino estuvieron internados 10 días luego de la cirugía. Siempre pudieron respirar por sus propios medios y sus signos vitales fueron normales en todo momento.

Actualmente, a un mes de la operación, la familia está en su casa. Según Alejandra Lafont, jefa de Pediatría, "el post quirúrgico fue bastante sencillo, lo más difícil y complejo ya había ocurrido". Lafont destaca la tarea de los padres. "Todos los días nos recibían con las novedades. La mamá resaltaba que Gianluca extrañaba al hermano y que Santino sentía que se había sacado un peso de encima. Esto se debía a cómo estaban unidos y cómo sentían la presencia del cuerpo del otro", detalla la médica. "Hoy podemos verlos separados, jugando, sonriendo, relacionándose y sintiendo el cuerpo de una manera diferente", concluye. Por delante queda finalizar la reconstrucción del aparato digestivo y urogenital. Pero el mayor desafío quedó felizmente atrás.

El embarazo ya fue un desafío, ya que presentaba riesgo de parto muy prematuro y se debió colocar un dispositivo

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