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Referentes antiabortistas expusieron su visión

Figuras de la ciencia médica, el derecho y la religión basaron sus razonamientos en los "daños humanos" que causa el aborto.

Viernes 13 de Abril de 2018

Distintas figuras del ámbito de la medicina, de las ciencias jurídicas y el Derecho, y de la sociedad civil defendieron su postura contra la legalización del aborto. Les tocó hacerlo por la tarde ante poco público.

La referente del Frente Joven de la Unidad Provida, Camila Duro, relató la experiencia chilena, que en 1989 adoptó una legislación restrictiva a este tipo de prácticas, y pese a eso registró en 20 años una baja de la mortalidad materna por abortos inducidos. Duro destacó que en nuestro país, en 2016, un total de 31 mujeres argentinas murieron a causa de abortos voluntarios "a manos de inescrupulosos médicos que no les importó mancharse las manos de sangre".

La referente aseguró que "el misoprostol (ver pag. 23) es una droga que no fue diseñada como abortiva, sino que éste es un efecto secundario. Francia la prohibió hace muy poco y en Estados Unidos está en franca decadencia luego de que se registraran varias muertes por esa droga. Un medicamento que induce fuertes contracciones y hemorragias no puede ser un cuento de hadas", aseguró.

El ex senador y constituyente de 1994 Eduardo Menem se ubicó entre los que sostienen que "la vida humana comienza en el momento de la fecundación" y sostuvo que "este es un dato científico con demostración experimental" y "no un argumento metafísico o una hipótesis teológica".

El psiquiatra Juan Arquiaga basó su intervención en demostrar los efectos psicológicos en las mujeres que se someten a abortos voluntarios: a su criterio, los efectos son comparables con "la neurosis de guerra o con el llamado trastorno de estrés postraumático".

"En primer lugar, el aborto le impide a la mujer hacer el duelo. Si es un procedimiento menor, y no se pierde nada, se le niega a la mujer esta reacción natural ante una pérdida. Toda mujer sabe que el test de embarazo positivo es sinónimo de un hijo en camino", consideró.

El rabino Fishel Szlajen resaltó que "debe prescindirse de expresiones como aborto libre o interrupción voluntaria del embarazo" porque a su entender la utilización de esos términos "es tan manipulador como decir que la decapitación no es la muerte del sujeto sino la interrupción del flujo sanguíneo hacia su cabeza".

En tanto, destacó que la Biblia "reconoce la vida desde la concepción, todo ello hoy respaldado por al actual bibliografía embrionaria, biológica y genética".

"En un sólo caso la Biblia exige abortar, que es cuando la vida del embrión amenace inexorablemente la de su madre, priorizando la vida de ésta por ser primera", aclaró.

María del Cármen Martínez Pereda, del Observatorio Internacional de Políticas Públicas y Familia, comparó la práctica del aborto con la "pena de muerte".

"Si se ha abolido la pena de muerte y por ley ningún país la puede volver a restituir, ¿qué es lo que hacemos cuando usamos un aborto? Es una persona viva desde el momento de la concepción. Es de una individualidad única, es una persona humana irrepetible", argumentó.

Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina (UCA), Miguel Schiavone, calificó de "fanáticos" a los que desde posturas antagónicas a la suya desconocen los "fundamentos científico técnicos" para oponerse a la despenalización, y coincidió con otros oradores en que un embrión "es una vida tan respetable e inviolable como cualquiera".

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