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"Que el pactode silencio se rompa", pide una víctima

Hernán Rausch, una de las víctimas y primer denunciante del cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso y corrupción de menores en Paraná, Entre Ríos, dijo que espera que luego de la cumbre antipederasta que terminó ayer en el Vaticano "el pacto de silencio que protegía a la Iglesia se rompa".

Lunes 25 de Febrero de 2019

Hernán Rausch, una de las víctimas y primer denunciante del cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso y corrupción de menores en Paraná, Entre Ríos, dijo que espera que luego de la cumbre antipederasta que terminó ayer en el Vaticano "el pacto de silencio que protegía a la Iglesia se rompa".

"Se viven momentos convulsivos y molestos para algunos religiosos, al agitarse las aguas en las reuniones que se llevan a cabo en el Vaticano y al estar nuevamente en el tapete el tema más tabú de la historia de la Iglesia, bajo el manto de silencio de la mayoría de los consagrados, el abuso", dice Rausch en una carta titulada "Manto", que hizo llegar a la redacción de Télam.

En el texto, Rausch denuncia que las víctimas de abuso eclesiástico "siempre fueron ignoradas y manipuladas con palabras y disfraces de corderos buenos y mansos".

"Hace falta valentía para desenmascarar y sobrevivir a los espantosos tormentos y recuerdos que los pederastas nos dejaron como marca para el resto de nuestras vidas. Esperemos que ese pacto de silencio se deteriore a partir del mini sínodo" que terminó ayer, se esperanzó.

En medio de promesas del Vaticano de encarar una "revolución copernicana" para enfrentar los abusos, el Papa Francisco aprobó ayer la creación de un "grupo de expertos" para combatir la pederastia, al cerrar la cumbre de cuatro días con la que la Iglesia busca marcar un "punto de no retorno" en la lucha a los ataques sexuales a niños, niñas y adolescentes de parte de miembros del clero.

Ilarraz, abusador de Rausch y de al menos otras 40 personas, según la Red de Víctimas de Abuso Eclesiástico, fue condenado en 2018 a 25 años de prisión por "abuso y corrupción de niños de entre 10 y 14 años" cuando era preceptor en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, de Paraná, entre 1985 y 1993.

La condena fue agravada por el hecho de que el religioso era responsable de la educación de los chicos, en cinco de los casos sometidos a juicio.

"Usted ha puesto en marcha con compromiso fuerte este tiempo de extirpar y depurar aquello que daña. Papa Francisco, le digo: quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de los Cielos. Adelante, paso firme", concluye la carta.

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