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Provolo: suspenden el debate hasta saber si un analfabeto será juzgado

El juicio oral por los abusos sexuales cometidos a niños hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de la ciudad de Mendoza pasó ayer, tras media jornada de debate, a un cuarto intermedio por tiempo indeterminado hasta tanto se determine si el ex empleado y jardinero, de condición analfabeta, puede o no continuar en el proceso.

Jueves 15 de Agosto de 2019

El juicio oral por los abusos sexuales cometidos a niños hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de la ciudad de Mendoza pasó ayer, tras media jornada de debate, a un cuarto intermedio por tiempo indeterminado hasta tanto se determine si el ex empleado y jardinero, de condición analfabeta, puede o no continuar en el proceso.

Se trata de Armando Gómez, de 57 años, acusado por abuso sexual junto a los curas Nicolás Corradi y Horacio Corbacho, y quien la Defensoría oficial pidió varias pericias físicas y psíquicas para determinar su aptitud para comprender los hechos que se le imputan, que lo imposibilitarían de afrontar este proceso judicial.

Según la defensora oficial Alicia Arlotta, Gómez posee "un nivel educativo de analfabetismo y vivió con un núcleo familiar violento, que ha generado complicaciones físicas y psicológicas".

Esta falta de escolaridad es utilizada por la defensa como muestra de su falta de comprensión para afrontar un juicio.

Sin embargo, el informe de Laura Agorra, perito de la Universidad Nacional de Cuyo, aseguró que "el imputado conoce y comprende el lenguaje de señas argentina (LSA) y tiene las condiciones necesarias para estar y comprender lo que sucede en el juicio".

El informe del Cuerpo Médico Forense arrojó que "Gómez entiende, comprende el lenguaje de señas, y realiza ocultamientos burdos; se comunica con otras personas sordas; que su discapacidad sensorial es post lingüística y maneja lengua de señas perfectamente cuando él lo desea". Asimismo, apuntó que "se adapta al comportamiento social; está lúcido y globalmente ambientado; no presenta impedimento para comprender y valorar sus acciones, pese a su analfabetismo por lo que se encuentra en plena capacidad psíquica y de lenguaje de señas para afrontar el proceso".

"La imputabilidad no está en tela de juicio, lo que está es la capacidad procesal para estar en este proceso, técnicamente no corresponde que sea sometido a proceso porque no tiene la capacidad de compresión de los actos que se desarrollan en el juicio", dijo ayer a Telam el querellante Oscar Barrera.

En medio de un clima tranquilo, sin presencia de familiares ni víctimas ni dentro ni fuera del tribunal, los magistrados probaron ayer un software de uso de voz que transcribe a escrito los testimonios, según lo solicitado por el cura imputado Nicola Corradi, de 83 años, quien por su avanzada edad adujo mala audición para seguir las instancias del juicio.

El uso de esta tecnología surgió a raíz de la "descartada posibilidad" del uso de taquígrafos para las audiencias, indicaron también ayer desde el Ministerio Público.

Tras media jornada de debate, la defensa pidió al Tribunal que se cite a los peritos para que expliquen el desarrollo de las pericias, por lo que el Tribunal aceptó y pasó a un cuarto intermedio por tiempo indefinido hasta resolver la situación del ex jardinero.

Armando Gómez, un acusado.

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