Violencia de género

Polémica en España por caso de violación en San Fermín

Una chica denunció el abuso sexual de cinco jóvenes en la fiesta de 2016 y la división crece.

Lunes 20 de Noviembre de 2017

La violación grupal denunciada por una joven en plenos Sanfermines de 2016 marcó a fuego la fiesta más famosa de España. Un año después, el inicio del mediático juicio sobre el caso abrió ahora un debate en torno al machismo de la Justicia que puede dejar otro hito en el trato a las víctimas de agresiones sexuales.

La polémica fue en aumento a medida que el proceso, celebrado a puerta cerrada en la ciudad de Pamplona, pareció centrarse más en aclarar la actuación de la víctima, hoy de 20 años, que la de los cinco acusados, conocidos como "La manada" por el nombre del grupo de Whatsapp que compartían.

El tribunal admitió pruebas como un informe de detectives contratados por la defensa para vigilar el comportamiento de la joven en redes sociales tras los hechos y demostrar que actuaba "con normalidad". En cambio, rechazó sumar a la causa otras como mensajes de Whatsapp en los que los acusados hablaban de "abusar" de chicas en las fiestas.

Diversas voces de la sociedad civil, los partidos políticos y la cultura denunciaron por eso una "Justicia patriarcal" que tiende a responsabilizar de las violaciones a sus víctimas y no a sus agresores: una acusación que viene acompañando casos emblemáticos de agresiones sexuales en diversos países.

"Lo que pretende culpabilizar a la víctima de «La Manada», sembrar dudas sobre su condición moral, es que se atreviera a salir a la calle, a tomar copas con sus amigas, después de haber sido violada, en lugar de quedarse en su casa con todas las persianas bajadas y la cabeza cubierta de ceniza", criticó la escritora Almudena Grandes.

Colectivos feministas se concentraron el viernes ante la sede del Ministerio de Justicia en Madrid en protesta por el desarrollo del juicio. Los manifestantes gritaron lemas como "¡Jueces machistas, fuera del juzgado!", "Yo sí te creo" o "No estás sola compañera, aquí está tu manada".

También se sumaron a la protesta los partidos Izquierda Unida y Podemos, cuya portavoz en el Congreso, Irene Montero, criticó en Twitter: "Ser víctima de violencia sexual es algo que te marca durante toda la vida. Juzgar los comportamientos de la víctima solo sirve para perpetuar el machismo. ¡Basta ya de Justicia patriarcal".

El juicio, que comenzó el 13 de noviembre y se prolongará hasta el lunes 27, fue generando un interés creciente en los medios de una España dominada por la larga crisis en Cataluña y vivió uno de sus hitos el martes pasado con la declaración de la denunciante.

Protegida de las cámaras y de los miembros de "La Manada", que siguieron su comparecencia desde una sala diferente, la joven repitió su relato: la madrugada del 7 de julio de 2016, en pleno Sanfermines, conoció a los acusados en la calle. Cuando quiso marcharse, se ofrecieron a acompañarla. En el camino la metieron en un portal y la agredieron sexualmente, varias veces, mientras lo filmaban. Mantuvo así su denuncia original, que el año pasado conmocionó ya a la opinión pública española y reabrió el drama de agresiones sexuales en los Sanfermines. Los encierros taurinos popularizados en todo el mundo por Ernest Hemingway en su libro "Fiesta" estrenaron este año un protocolo especial contra abusos y tocamientos.

En el exhaustivo interrogatorio de cuatro horas en el juzgado, uno de los abogados preguntó al parecer a la chica por qué presentaba lesiones leves y por qué no presentó más resistencia física. La joven respondió que estaba en "estado de shock" y que sólo quería que la situación acabara cuanto antes, según citó el diario El País. La defensa admite sólo el robo del teléfono móvil de la joven y asegura que la relación fue consentida. Presentó para ello pruebas tales como que la chica colgó una publicación "festiva" en redes sociales días después de los hechos o una foto de otra persona con una camiseta con el lema "Hagas lo que hagas, quítate las bragas".

La fiscalía pide 22 años y diez meses de prisión para los acusados, que se encuentran en prisión preventiva desde el año pasado. Pero más allá del desenlace del juicio, la polémica en torno al trato que recibió la joven promete marcar un antes y un después para futuros casos similares en España.

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