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Piden la detención de seis cadetes por torturas en la Escuela de Policía

Son cuatro varones y dos mujeres de la carrera policial acusados por familiares de participar en la aplicación de tormentos.

Martes 13 de Febrero de 2018

Familiares de los aspirantes a policías torturados en la Escuela de Policía riojana aseguraron que cadetes de segundo y tercer año del establecimiento participaron en forma activa de los tormentos, por lo que pidieron a la Justicia la detención de seis de ellos.

El abogado de la familia Garay, el joven fallecido tras el entrenamiento extremo al que fue sometido en la Escuela de Policía de La Rioja, amplió la denuncia penal en la Fiscalía contra seis cadetes, de segundo y tercer año, y pidió que sean detenidos.

"A medida que surgen elementos en la investigación se va a ampliar la denuncia en contra de quien sea", señaló el abogado Nicolás Azcurra.

El listado de los seis cadetes que, según denuncia el letrado, tuvieron activa participación en la ejecución de ejercicios físicos torturantes, y por los cuales se pide inmediata detención está integrado por Oscar Quinteros, Cristian Brizuela, Facundo Carrión Agüero, Aynara Balinsky, Zulema Díaz y Romina Oviedo, según publicó el portal local El Independiente.

En tanto, el fiscal general de La Rioja, Hugo Montivero, ya había informado a Télam que a partir de una serie de denuncias recibidas el sábado identificaron a un grupo de seis cadetes de grados superiores, de segundo y tercer año, que son investigados por su presunta participación en los hechos ocurridos el lunes pasado en la Escuela de Policía.

Según detalló el funcionario a la prensa, estos cadetes "colaboraron y participaron de algunas de las maniobras" investigadas pero quienes estaban a cargo de la instrucción física son los ocho imputados ya detenidos.

Respecto a lo ocurrido con las víctimas, el fiscal general consideró que "en una situación adversa", debido a "las altas temperaturas", hubo una "desproporcionada exigencia física" y que a las víctimas "se les negó líquido" para hidratarse.

En la misma línea que la defensa de la familia de Garay se manifestó Graciela Chumbita, madre de una cadeta internada, respecto al comportamiento de cadetes de segundo y tercer año de la escuela.

"Ella me dice que cuando no se vestía bien le pegaban con un palo de escoba en los tobillos. Eran las cadetas de tercer año quienes le pegaban", afirmó.

La mujer mencionó que su hija "tenía un promedio de 9,98" y que su sueño era ser policía. "Doy gracias a Dios que esté con vida. Hace ocho días que estoy en el hospital", dijo. Relató que su hija vino con una compañera para hacerse ver de los golpes que tenía y que cuando llegó a la guardia del hospital "perdió el conocimiento". "Hubo otras internadas, pero la más delicada es Jaqueline. Muchas tienen miedo de hablar, pero yo no tengo miedo y la voy a defender, soy su madre", agregó.

Por su parte, Luis Oropel, uno de los afectados por el entrenamiento extremo al que fueron sometidos varios cadetes de la Escuela de Policía riojana, fue trasladado a un sanatorio de la ciudad de Córdoba, donde fue internado en la unidad de terapia intensiva en estado delicado.

Lucía, hermana de Oropel, el cadete de 25 años, señaló ayer en declaraciones a la prensa que "sigue con diálisis" y que su familia espera que "comience a recuperar la función renal, que es lo que de momento permanece paralizado".

Según su testimonio, el cadete fue sometido a "nueve horas de entrenamiento físico muy duro y bajo altas temperaturas que hubo ese día, pero más allá de eso (los instructores) han tenido la crueldad de no darle a los chicos ningún tipo de hidratación".

La joven precisó que su hermano sufrió "una deshidratación severa, y como todos los chicos tenían todos los músculos rotos debido al excesivo trabajo físico que tuvieron y eso ha liberado toxinas que se les pegaron en los riñones, los ha paralizado y dejaron de funcionar".

Indicó que su hermano tiene también "lastimaduras en los codos y las rodillas, en las manos y tiene toda lastimada la espalda y moretones". Lucía dijo que los compañeros de su hermano le comentaron que "cuando pedían agua para hidratarse durante el entrenamiento se la negaban totalmente". Entre las 13.30 y las 14.30 "les dieron autorización para ir a sus casas a comer y cambiarse y regresar", puntualizó. "La verdad es que mi hermano ni ganas de comer tenía y tampoco tenía muchas ganas de volver, pero hizo un esfuerzo y regresó y hoy tenemos que lamentar tenerlo acá en estas circunstancias", concluyó.

irracional. Los cadetes riojanos fueron sometidos a extenuantes e inhumanas sesiones de entrenamiento.

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