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Otra muerte, más infectados y una temporada perdida en Epuyén

Al drama de las víctimas por el hantavirus se suma el desastre económico en la localidad chubutense que suele recibir 120 mil visitantes cada verano.

Lunes 14 de Enero de 2019

Con la muerte de una mujer chilena en Santiago de Chile a causa del hantavirus que se infectó en la localidad chubutense de Epuyén, crece aún más la alarma que termina de espantar al turismo nacional e internacional de esa localidad.

La joven de 29 años se contagió después de permanecer varios días de visita en la casa de otra víctima que murió en diciembre en Epuyén; medios locales la identificaron como Patricia Henríguez.

Contabilizado el último deceso, ascienden a 10 los casos fatales (nueve en la zona argentina de la Cordillera) mientras suman 28 los casos positivos de infectados por hantavirus. El último parte del Ministerio de Salud emitido el fin de semana confirmó la aparición de dos nuevos casos: una pobladora de El Maitén, internada en el Hospital de Esquel, y a otra persona de El Bolsón, trasladada al Hospital Regional de Bariloche.

La que iba a ser una temporada turística esplendorosa para Epuyén, empujada por el dólar alto y el turismo nacional, muestra una realidad desoladora determinada por el brote de hantavirus.

La localidad que esperaba un año con ocupación hotelera superior al 80 por ciento, hoy padece una caída de las plazas a niveles dramáticos.

Se estima que alrededor de 120 mil personas pasan por Epuyén cada verano para visitar el lago y sus alrededores. Más de 40 mil duermen, comen y compran recuerdos en el lugar. Se calcula que Epuyén dejará de recibir producto del turismo unos 200 millones de pesos en el periodo que abarca desde finales de diciembre a mediados de marzo.

Hoy los campings, las hosterías y las cabañas están vacías. En los momentos más altos del verano los cuatro campings de Epuyén pueden albergar a 750 personas personas por día que se aprietan en los espacios habilitados por el municipio.

"Esto en verano está repleto de carpas, ahora no hay nadie", dice Héctor Pereyra, de 77 años, propietario del camping La Cordillera, el mayor de Epuyén. "La gente cree que el hanta está por todos lados y no viene", explica el hombre.

La escena es desoladora en términos del negocio. El silencio de la naturaleza que se percibe no suele acontecer a esta epoca del año, cuando los acampantes se chocan, van y vienen con sus mochilas, preparan comidas, tocan la guitarra y conversan en voz alta.

Donde debieran estar las pequeñas comunidades del verano, prevalece la ausencia.

Paradójicamente lo que Epuyén está perdiendo lo terminará capitalizando El Bolsón, famosa por su feria y su estilo de vida ligado a la montaña. Con una ocupación superior el 90 por ciento, sus calles, ferias y plazas estallan de visitantes. Algo similar ocurre con Esquel, que también ronda el 85 por ciento de ocupación hotelera. "En Bolsón estamos recibiendo muchos turistas que aman la Patagonia, la gente se informa y viene", señala Karina Bayón, vicepresidente de la Cámara de Turismo de la localidad.

"Este verano ya estamos vendiendo un 90 por ciento menos y tuvimos que empezar a tirar a la basura la leche, el yogurt, la manteca y otros productos porque no vino la gente de siempre", cuenta Norma dueña del principal minimarket de Epuyén, mientras con desánimo saca las bolsas de leche de su heladera industrial para dejarlas en una bolsa.

"Lamentablemente tenemos que decir que el año está perdido aunque no podemos bajar los brazos. Esto va a pasar y debemos tener paciencia también", reflexiona Antonio Reato, intendente de Epuyén.

La localidad también tuvo que aplazar la Fiesta del Artesano que convoca a más de 30 mil personas a lo largo de tres días de música y encuentros culinarios. La panadería del pueblo vende 1,5 tonelada de pan por cada día del encuentro, cuentan fuentes locales. Otro ingreso perdido. "Me enteré del virus y lo que más me preocupó fue que dicen que se puede transmitir de persona a persona. Yo voy a seguir viajando porque tengo que llegar El Calafate. Allá no hay hanta, ¿no?", pregunto Nicholás, un austríaco que recorre la Patagonia en bicicleta.

Por estas horas, los únicos turistas que cruzan Epuyén son extranjeros que vienen de Europa o los Estados Unidos. Los visitantes nacionales optaron por reprogramar su destino en la Patagonia y hoy descansan en Bariloche, El Bolsón y Esquel, a prudencial distancia de la zona del brote.

La joven chilena cuya vida no pudo ser salvada había regresado con síntomas a la localidad chilena de Palena, a unos 250 kilómetros de Puerto Montt, y de allí fue derivada al hospital local y finalmente al Hospital del Tórax en la capital chilena, Santiago, durante la primera semana de enero. Era funcionaria del hospital de Palena y sus colegas y allegados la recordaron como una excelente profesional.

cuidados. Un joven con barbijo pedalea sobre la ruta que marca el ingreso a Epuyén, en la zona cordillerana.

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