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Nueva York muestra los baños para que los adictos se inyecten en forma segura

Son monitoreados por una ONG ya que el Estado no logra permiso oficial. Los agentes sanitarios entregan jeringas y evitan contagios y sobredosis.

Miércoles 18 de Julio de 2018


Los "sitios de inyección segura", pedidos por el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, en una iniciativa que todavía le cuestionan, comenzaron igual a ser una realidad en la ciudad norteamericana aunque monitoreados por la Organización No Gubernamental (ONG) Vocal-NY.

Se trata de lugares, apodados "baños", donde las personas pueden consumir drogas con equipos de inyección estériles y bajo la supervisión de personal capacitado, listo para socorrer con el antídoto a la sobredosis si algo sale mal.

¿Cuál es la idea detrás de estos centros? Que lejos del mundo ideal en el que nadie consume drogas peligrosas o mortales, hoy mucha gente lo hace. Y para una parte de los agentes sanitarios que participan de asociaciones como Vocal-NY es conveniente darles a estos usuarios de estupefacientes un espacio con algún tipo de supervisión.

Se trata de un enfoque o política de reducción de daños que busca evitar las sobredosis y la trasmisión de enfermedades, tan comunes en este tipo de adicciones.

Estados Unidos está viviendo su propio drama. Las drogas opioides, incluyendo las pastillas para combatir el dolor, la heroína y el potente analgésico fentanilo, han generado la epidemia más mortal por sobredosis en la historia. Más de 47.000 personas han muerto en el país en los 12 meses contados hasta fines de noviembre de 2017, según los datos federales más recientes.

Testimonios

En Brooklyn comenzó a funcionar uno de los primeros baños. La gente se registra para usarlo.

Mientras espera su turno, Robert es franco. En vez de un hueco de escaleras, un parque, techo o porche donde antes consumía heroína, dice que prefiere este lugar. "Nos mantiene a salvo. Evita que nos arresten. Acá te sentís seguro", dice.

El joven adicto añade: "Uno sabe que alguien te va a prestar atención, que no van a permitir que nada te pase".

Cerca de él, escuchan el testimonio los operadores sanitarios que proveen las agujas en silencio. Los agentes disponen de un intercomunicador al lado de la puerta que separa a la sala de el baño en sí donde irá Robert a drogarse.

Cada tres minutos, un integrante del personal chequea por el intercomunicador. Si no hay respuesta, el miembro del personal abre la llave de la puerta e ingresa, listo para administrar una medicación anti sobredosis.

Un cartel en el baño permite 10 minutos "para ocuparse de la tarea".

"Este baño es literalmente una respuesta a cientos de muertes por sobredosis en baños y calles de la ciudad", dijo Jeremy Saunders, director coejecutivo de Vocal.

"Podemos decir que estamos habilitando a la gente (a drogarse), pero lo que podríamos responder es: ¿en qué punto ustedes quieren que dejemos de cuidarlos?"

Además de Nueva York, las ciudades de Filadelfia, San Francisco y Seattle buscan abrir centros oficiales. Pero funcionarios federales del gobierno de Donald Trump dicen que son ilegales.

Nueva York busca la aprobación oficial del estado para una prueba de un año en cuatro "centros de prevención de sobredosis".

Se han abierto cerca de 100 sitios de inyección supervisados en Canadá, Australia y Europa durante los últimos 30 años.

Los defensores de los "baños" argumentan que allí se le puede hablar a los adictos y que el abordaje de cuidado no coercitivo ayuda a que la gente haga cambios.

"No te podés desintoxicar si estás muerto. No podés tratar a nadie si se muere", dijo Kassandra Frederique, directora de la Alianza de Políticas sobre Drogas del Estado de Nueva York, quien apoya leyes menos restrictivas para el tema de las drogas.

Nunca hubo una muerte por sobredosis reportada en un sitio para inyección supervisado, de acuerdo con los estudios que dicen que las instalaciones también reducen las infecciones por VIH y las llamadas al 911 por sobredosis, entre otros problemas. Los investigadores estimaron que la propuesta de la Ciudad de Nueva York podría impedir 130 muertes y ahorrar 7 millones de dólares por gastos en el cuidado de la salud al año.

"La evidencia es absolutamente clara respecto de que (el concepto) tiene grandes beneficios", apuntó el especialista en sitios de inyección, Alex Kral, investigador en el instituto de investigación Internacional RTI. "Una vez que la gente lo entiende, me cuesta mucho comprender cómo alguien puede estar en contra de esto".

Los miembros de un comité de la Asamblea General de Colorado tuvieron reparos similares cuando recientemente reprobaron una propuesta para habilitar un sitio en Denver.

Y en Baltimore, la Comisionado de Salud, la doctora Leana Wen dijo que tomar medidas hacia un sitio para inyección sin la aprobación federal podría obstaculizar la financiación que la ciudad no está en condiciones de perder.

El Cirujano General de EE.UU., Dr. Jerome Adams, ha dicho que estas instalaciones son declaradamente ilegales.


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