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Ni una menos: sin miedo por la calle

La realizadora audiovisual argentina Agustina Isidori, que vive en Canadá, creó un videojuego con el que intenta concientizar sobre los peligros que enfrentan las mujeres en la vida urbana

Jueves 08 de Marzo de 2018

Caminar sola por la calle, de noche, con miedo a que algo suceda, es una sensación que casi toda mujer experimentó en algún momento de su vida. El videojuego Sola que creó Agustina Isidori busca hacer visible ese sentimiento de desprotección que puede atravesar una mujer al recorrer una ciudad cuando oscurece y nadie la acompaña.

La joven artista, egresada de la carrera de imagen y sonido de la Universidad de Buenos Aires (UBA), tras realizar varios proyectos audiovisuales en el país se radicó en Canadá para desarrollar su actividad profesional, donde comenzó a experimentar con otros medios y soportes en el Centro de Tecnocultura, Arte y Juego de Montreal.

Agustina siempre abordó temas relacionados con el cuerpo de la mujer y empezó a indagar sobre el trauma que se aloja en ellos en los casos de violencia de género o abuso sexual. Ese trabajo al interior de la subjetividad le permitió dar vida a una videoinstalación llamada Cuerpos y desde hace algunos años el tema se transformó en el hilo conductor de toda su producción.

"La idea del videojuego Sola es tratar de representar lo que siente una mujer al caminar por la calle con miedo. Caminar sola de noche en ciudades donde la violencia está arraigada junto a la idea de inseguridad —que a veces puede ser inflada pero otras no—. Parte de lo que quiero mostrar es mi experiencia como mujer caminando por la calle", relata la realizadora.

Hace cuatro años comenzó a trabajar con temas relacionados a la violencia de género y en paralelo se despertó en ella la inquietud sobre la posibilidad de utilizar el videojuego como una herramienta, como un nuevo soporte, que vaya más allá de ser "netamente para el entretenimiento".

"Mis ganas de empezar a trabajar con violencia de género nace hace 4 años y después nunca más pude salir, fue una especie de compromiso que no puedo dejar. No imaginé que toda mi carrera iba a estar volcada a trabajar con violencia de género, pero es necesario que estemos hablando de esto", detalló Agustina, quien por la distancia de vivir en otro país evalúa con cautela lo que pasa en la Argentina. Sin embargo, no deja de considerar que "está buenísimo que se empiece a hablar de violencia de género, que el tema se instale en el living, en cada casa, en los medios, redes sociales o a través de cosas más colectivas, de la comunidad".

Agustina contó que en Canadá la violencia de género "es distinta pero también hay casos de femicidios". Además, dijo que como está más cerca de México indaga mucho sobre esa realidad. "Una cuestión de cercanía me llevó a estudiar el caso de Ciudad Juárez. Desde los 90 hay muchas investigadoras que trabajan sobre femicidios y estoy vinculada a un movimiento de mujeres indígenas desaparecidas. También el año pasado viaje a Bosnia y estoy empezando un proyecto de investigación que trabaja sobre los casos de violación en la guerra. Estuve en Sarajevo y tuve mi primer encuentro con un centro de investigación con cuestiones de conflicto armado", comentó.


Visibilizar

El país del norte se convirtió en la plataforma de despegue de muchos proyectos. "En Canadá comienzo a trabajar en violencia de género mezclando investigación académica y producción artística. Avancé muy fuerte en la investigación y todo se volcó en diferentes proyectos que son una forma de visualizar la investigación que hay detrás. Para mi siempre es importante que vaya acompañada de una charla, un paper, para que no quede la obra sola y se vea el desarrollo que hay detrás", contó Agustina, quien ya presentó Sola en Argentina, Estados Unidos y Canadá.

La edición del año pasado de Game On, la exhibición de arte y videojuego que se realizó en Buenos Aires, se convirtió en una especie de test para sondear el impacto sobre el público. Tras el feed back recibido la artista comenzó a pensar en la posibilidad de llevarlo a realidad virtual. Junto a Sam Bourgault, colaboradora en el proyecto, Agustina avanza en la puesta a punto del videojuego para un entorno de escenas u objetos de apariencia real.

Sola, por ahora, no está pensado para su comercialización pero durante las diferentes exhibiciones del videojuego que ella llevó adelante descubrió que hay muchas posibilidades de utilizarlo como una herramienta pedagógica para tratar el tema de la violencia de género con los niños.

"Lo que estoy haciendo es mostrarlo en diferentes circuitos y eventos para testear cuáles son las posibilidades. En Buenos Aires vi la chance de utilizarlo como una herramienta pedagógica para tratar de trabajar este tema con los chicos", explicó.

Aunque está lejos tiene su corazoncito puesto en lo que pasa en su país, y por eso considera que es muy positivo que se empiece a hablar de violencia de género, de femicidios, y valora que se haga de la forma que se está llevando adelante en estos momentos. De todos modos advierte: "Hay que hacer una especie de parate y evaluar las herramientas que están funcionando y las que no".

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