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Murió después de intentar hacerse un aborto

Falleció el lunes en el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti, de la localidad de Pilar. Tenía cuatro hijos.

Viernes 17 de Agosto de 2018

Una joven murió el lunes en el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti, de la localidad bonaerense de Pilar, luego de que intentara interrumpir su embarazo. Se trata de una mujer de 30 años, madre de otros cuatro hijos. El hecho ocurrió el mismo día en el que Elizabeth y su pequeño fallecían en un hospital del partido bonaerense de San Martín por las complicaciones sufridas tras realizarse un aborto clandestino con un perejil, publica la web del diario Página 12.

El doctor Esteban Sieling, director ejecutivo del hospital, confirmó ayer la noticia y aclaró que el caso "está relacionado con un aborto provocado, no espontáneo". "Provocado por ella misma", agregó.

"No tenemos permiso de los familiares para dar información, es un tema legal", sostuvo Sieling y explicó: "Cuando la Justicia toma conocimiento se intenta proteger la historia clínica y no podemos brindar información del paciente ni de hechos de la historia clínica".

La paciente ingresó con un diagnóstico de aborto incompleto, por lo que se la trató según el protocolo para estos casos.

En un principio la joven evolucionó favorablemente a los antibióticos que le suministraron, pero finalmente su cuadro empeoró hasta su muerte.

Se trata de la segunda muerte vinculada a un aborto que alcanza estado público desde que la Cámara de Senadores votó en contra de la sanción del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

También es el segundo caso en esta semana en la provincia de Buenos Aires.

Por su parte, la Justicia de Río Grande, en Tierra del Fuego, ordenó allanar los hogares de militantes feministas acusadas de "apología al aborto" en busca de pinturas, cámaras, pañuelos o cualquier otro elemento relacionado con el reclamo de la legalización del aborto.

"Fue intimidatorio. Se llevaron mi computadora, mi celular y hasta un libro", contó una de las integrantes de la Colectiva Feminista de Río Grande, la agrupación en la que militan las activistas allanadas.

"Entraron en mi casa efectivos de la Policía Científica, me leyeron la orden y empezaron a revisar todo. Me hicieron pasar al baño con una policía mujer para revisarme, me sacaron las zapatillas a mí y también a mis padres, y se llevaron mi computadora, el celular y los pañuelos verdes. También se quisieron llevar el libro que explica cómo hacer un aborto con pastillas", relató Gala, una de las integrantes de la Colectiva que padeció el allanamiento anteayer por la tarde.

Según la orden de allanamiento, los efectivos debían registrar el hogar de Gala en busca de elementos que tuvieran que ver con la lucha por el aborto legal. "Revolvieron la casa, la habitación de mis padres y de mi hermano. Se llevaron ropa de mi hermano de diez años manchada con pintura. Es un niño, cómo no va a tener la ropa manchada con pintura", contó también la joven, que prefirió no dar su apellido para resguardarse por la persecución que viven algunas activistas en Río Grande.

La causa fue iniciada por Andrés Rubén Díaz, el hombre que presentó una denuncia por daños por unas pintadas y grafitis realizados en las paredes de una iglesia. En ese marco se efectuaron los allanamientos, bajo la causa número 32.339. Los operativos se realizaron en dos domicilios particulares y en la sede de una institución llamada PAR de la que también participan algunos integrantes de la Colectiva Feminista.

"Buscaban cualquier cosa que fuera apología al aborto, como si fuera un delito. Me acusan de pintar paredes de una iglesia, cosa que no hice", se defendió Gala en una entrevista en la radio FutuRock.

La abogada de la agrupación estuvo presente en los allanamientos, a los que calificó como parte de un plan para "perseguir y amedrentar" a las feministas de Río Grande.

"Hay un exceso de persecución penal que tiene como fin perseguir y amedrentar a la Colectiva Feminista. En tres días movieron todo el engranaje judicial y policial. Vinieron policías de delitos complejos, cayeron en autos particulares y policiales con sirenas. Un operativo totalmente desproporcionado", le dijo a Página 12 Alejandra Arce, abogada de la agrupación.

La persecución hacia las militantes de la Colectiva en general, y contra Gala en particular, había empezado dos semanas atrás, en los días previos a la sesión por el aborto legal en el Senado.

"Un policía compartió mi foto en su cuenta de Facebook diciendo «esta es una de las que pintó las paredes, ya saben lo que tienen que hacer»", recordó también la joven, que junto con su abogada evalúa hacer una denuncia por daños y perjuicios.

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