Información Gral

Murió Bruno Ganz: fue un ángel sobre Berlín y un Hitler humanizado

El enorme actor suizo ganó popularidad con su interpretación del líder nazi, pero con Wim Wenders hizo un papel igualmente memorable.

Domingo 17 de Febrero de 2019

El actor suizo Bruno Ganz, quien interpretó a Adolf Hitler recluido en un refugio subterráneo en Berlín en la película "La caída" y a un ángel en "Las alas del deseo" de Wim Wenders, falleció a los 77 años.

   Ganz, una gran figura del mundo del teatro en Alemania, dio un giro hacia la pantalla grande en la década de 1970 cuando apareció en las películas "Nosferatu" de Werner Herzog y "El amigo americano" de Wenders, entre otras. Una de sus actuaciones más recientes fue el año pasado, cuando representó a Sigmund Freud en "El tabaquista".

   El alcalde de Berlín, Michael Mueller, dijo que Ganz fue "uno de los grandes" de la pantalla y el escenario. "La muerte de Bruno Ganz representa una gran pérdida para el teatro germánico y el mundo del cine", declaró.

   Los cronistas de cine eludieron el titular fácil de vincularlo con "La caída" y trataron de rescatar su enorme trabajo en el cine de los años 70 y 80, mucho menos conocido del público actual. "El cielo sobre Berlín", de Wim Wenders es tal vez su trabajo más valorado. La película "se había convertido en un símbolo de casi todo", comentó ayer el diario El Mundo. Especialmente de la fatalidad de la esperanza, del sacrificio como el último recurso de los desesperados". Ganz encarna a un ángel incapaz de entender la afición por el suicidio de los humanos que acaba enamorándose de cada una de las debilidades humanas. Y decide abandonar su condición divina por inmortal y hacerse humano; "decide conocer el vértigo de la mortalidad". El ángel era Damiel, que es como se llamaba el personaje de Bruno Ganz, encaramado a la columna de la victoria en Berlín. De alguna manera, lo que nos decía este semidiós era algo tan sencillo como que, a pesar de todo, a pesar de la barbarie representada por una ciudad partida en dos (así estaba Berlín cuando Wenders hizo la película en 1987: dividida por el oprobioso Muro), a pesar de los millones de muertos, de los horrores de la guerra y de la Historia, vivir "es lo único que nos queda. Nada más".

Bruno Ganz murió y, aunque esperada desde que se sabía que padecía cáncer de colon, la noticia paralizó la "Berlinale" en su último día; el día de unos premios por fuerza tristes. No deja de ser curioso que su último trabajo para el cine (faltan un par de títulos por estrenar) sea el de mismísimo diablo en la película de Lars Von Trier "La casa de Jack". Como si se cerrara un extraño y virtuoso círculo, el actor nacido en Zurich que se diera a conocer al mundo como el último baluarte de la esperanza se despide con una sonora carcajada.

Pero todas las biografías se detienen, sin embargo, en su papel definitivo: el de otro demonio, el de Hitler en "La caída". Por primera vez, un actor de habla alemana se atrevía a dar vida al dictador desde la más complicada de las posturas: la de ser simplemente un hombre. Con todo lo que eso significa. Fue acusado de humanizar al mal y él se defendía: "¿Pero qué es exactamente el mal? Eso no significa nada para mí. Un actor no da vida a ideales o a conceptos, un actor da vida a seres humanos". El Hitler que se veía en la pantalla sufría. Y eso, de alguna manera, se hacía insoportable. La maestría de Ganz consistió, también, en esto.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});