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Mendoza conmocionada por el israelí que mató a su madre y su tía

La autopsia arrojó que una de las hermanas fue asesinada a balazos y la otra a golpes. El autor (36 años) las ejecutó apenas llegaron al país a verlo.

Lunes 28 de Enero de 2019

Una de las hermanas israelíes encontradas el sábado asesinadas en la localidad mendocina de Guaymallén, tras permanecer dos semanas desaparecidas, murió de tres balazos, mientras que la otra presentaba golpes, aunque, por el estado del cadáver, aún no se pudo establecer con precisión cómo falleció.

De acuerdo al los primeros resultados a las autopsias practicadas a los cuerpos Pyrhia Sarusi, de 63 años, y Lily Pereg, de 54, tampoco resultó posible identificar a qué mujer corresponde cada cadáver, por lo que los peritos realizarán estudios de ADN para lograrlo.

"Al momento no se ha podido determinar cuál cuerpo pertenece a la mujer Lily y cuál a Pirhya", informó la Unidad Fiscal de Homicidios de Mendoza a través de un comunicado de prensa.

Según el informe judicial, "para poder determinar esto se están realizando los estudios de ADN correspondientes cuyos resultados se están esperando".

En tanto, los médicos forenses sí establecieron que "uno de los cuerpos presenta como causa de muerte impactos de arma de fuego (tres disparos)", mientras que "el otro no ha recibido impactos de bala sino que presenta lesiones de arrastre y lesiones causadas por maniobras de defensa" y "también presenta golpes en distintas partes".

"En este segundo cuerpo falta determinar la causa exacta de muerte", aclaró el comunicado respecto a las resultados preliminares de las autopsias.

El doble crimen que conmueve a Mendoza y tuvo repercusión mundial por la nacionalidad de las víctimas y del acusado sumó más detalles espeluznantes. Por ejemplo, se comprobó que después de muertas "a ambas mujeres se les ha incrustado hierros en distintas partes del cuerpo, con heridas de egreso en algunos casos".

Las hermanas llegaron a Mendoza el viernes 11 de enero y desde el día siguiente nada más se supo de ellas.

La investigación siempre tuvo en la mira a Gil Pereg, el hombre de 36 años que vivía en un predio ubicado en Guaymallén, en condiciones de indigencia.

La propiedad fue allanada en varias oportunidades, donde los pesquisas lograron comprobar que el ex soldado del Ejército israelí e ingeniero no tenía muebles ni servicios básicos. En cambio, sí tenía varias armas registradas y el equivalente a tres millones de pesos, en dólares y euros.

El sábado 12 de enero las mujeres llegaron a ese domicilio junto a Gil Pereg. Distintas cámaras de seguridad confirmaron ese hecho, pero ninguna registró su salida de la propiedad.

El viernes 18, en otro operativo, agentes descubrieron manchas de sangre en una bolsa de cemento y en una remera del imputado. Los estudios de ADN comprobaron que pertenecían a las víctimas. Una semana después, el hombre fue arrestado.

Los cuerpos de las dos hermanas israelíes fueron hallados enterrados en los fondos de la casa situada en la calle Roca al 6000, de Guaymallén, donde reside Pereg.

Ante esta situación, la fiscal Claudia Ríos lo imputó de "homicidio agravado por el vínculo" de su madre y de "homicidio simple" en el caso de su tía.

La propia fiscal contó que los cadáveres estaban tapados con tierra y piedras a una profundidad de entre 1,5 y 1,8 metros.

El procurador general de Justicia mendocino, Alejandro Gulle, detalló que ambas mujeres estaban con la vestimenta similar a la que tenían al momento de su desaparición y con sus pasaportes correspondientes.

A su vez, el funcionario remarcó que este doble crimen se trató de "un problema de índole familiar".

Por su parte, Gil amenazó con suicidarse cuando le notificaron de la acusación en su contra, tras lo cualu quedó alojado en la cárcel local a la espera de que se resuelva su situación procesal.

Otra de las pruebas con la que cuenta la fiscalía son las imágenes de una cámara de seguridad del sábado 12 de enero último en las que se vio al sospechoso arribar a su casa junto a las dos víctimas, a quienes nunca se las ve salir de allí.

Al declarar como testigo, Gil —quien se hacía llamar Nicolás— explicó que él las vio por última vez ese sábado cuando las mandó a tomar el colectivo de regreso al departamento que alquilaban y nunca más volvió a tener contacto con ellas.

Luego, con el correr de los días, el hombre dijo sospechar "que alguien se las había llevado por la fuerza" y hasta posó para las cámaras fotográficas de Telam arriba del terreno donde a la postre se hallaron los cuerpos.

La tía de Pereg era una profesora de gran trayectoria en las ciencias biológicas de la Universidad de Nueva Inglaterra, Australia.


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