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Más mujeres acusan a Plácido Domingo de acoso sexual

Luego de una investigación publicada en una agencia de noticias de Estados Unidos, otras once mujeres acusan al tenor español.

Viernes 06 de Septiembre de 2019

Un grupo de 11 mujeres se sumaron a las denuncias de acoso sexual que jaquean a la estrella de la ópera Plácido Domingo, desde la publicación de una investigación de la agencia de noticias estadounidense The Associated Press.

En la temporada 1999-2000 de la Opera de Washington, Plácido Domingo era la estrella de "El Cid". La ópera era la gran oportunidad profesional para una cantante de 28 años llamada Angela Turner Wilson. "Yo sabía que ése iba a ser el comienzo de grandes logros para mí", recordó recientemente la cantante.

Pero una tarde antes de la función, dijo, cuando ella y Domingo estaban uno al lado del otro colocándose el maquillaje, él se levantó de la silla, se paró detrás de ella y colocó las manos sobre sus hombros. Ella lo miraba en el espejo cuando, de pronto, le deslizó las manos debajo del sostén, dentro de su bata, y le tocó los senos, recordó.

Wilson, hoy de 48 años y profesora de canto en Dallas, es una de 11 mujeres que hablaron después de que la AP reportó el 13 de agosto que numerosas mujeres acusaron a Domingo, nacido en España y casado desde hace muchos años, de acoso sexual, conducta lasciva y de perjudicarlas profesionalmente si lo rechazaban.

En las semanas posteriores a la publicación de la historia, las mujeres revelaron más historias sobre encuentros con Domingo, quien es actualmente director general de la Opera de Los Angeles. Según ellas, hubo manoseos no deseados, persistentes pedidos de reuniones privadas, llamadas telefónicas nocturnas y súbitos besos en los labios. La vocera de Domingo rechazó los señalamientos, pero no ofreció detalles.

Melinda McLain, quien era coordinadora de producción de la Opera de Los Angeles en la temporada inaugural 1986-87 y trabajó también en la Opera de Houston con Domingo, dijo a la AP que se esforzaba por evitar que el cantante quedara en las salas de ensayo a solas con mujeres jóvenes, aun cuando él lo haya pedido, y trataba de contratarle asistentes hombres.

McLain aseguró que otra estrategia era invitar a la esposa de Domingo, Marta, a las fiestas del elenco "porque si Marta estaba ahí, él se comportaba".

Otra empleada de vestuario describió cómo una vez apenas y logró evitar que Domingo "me plantara un enorme beso en los labios". Dijo que alcanzó a voltearse y que el beso terminó en la mejilla.

El hecho de que las mujeres tengan que hacer grandes esfuerzos para eludir los avances sexuales de un hombre es un clásico ejemplo de un ambiente de trabajo sexualmente inhóspito, de acuerdo con expertos.

La Opera de Los Angeles ha contratado a abogados externos para investigar las denuncias incluidas en el reportaje de la AP.

Una ex empleada de la Opera de Los Angeles relató que un día Domingo la empujó contra la pared, le agarró la mano y le susurró en la oreja mientras su jefe, un hombre, miraba perplejo. Alguien debió decirle a Domingo que ello era inapropiado, comentó la ex empleada, "pero no la chica con los auriculares que está simplemente tratando de hacer su trabajo".

La mujer recordó que entre el personal corría un chiste según el cual a las jóvenes cantantes "había que rociarlas con un aerosol anti-tenor, como si fuera un insecticida, para repeler a los tenores".

Algunas de las mujeres contaron a la AP que algunas estrategias para distraer a Domingo eran preguntarle sobre sus nietos, reír nerviosamente y fingir que no entendían cuando él les pedía sus números de teléfono o las presionaba para encontrarse después.

El barítono Robert Gardner contactó a la AP para decir que él observó la conducta de Domingo con la mezzosoprano Patricia Wulf, que inicialmente fue la única mujer dispuesta a dar su nombre. Wulf trabajó con Domingo y Gardner en 1998 en la Opera de Washington, donde el maestro fue además director general, y confirmó que Domingo insistía en invitar a Wulf.

Wulf dijo a la AP que todas las noches después de la actuación, Domingo le susurraba al oído la misma pregunta: "Patricia, ¿tienes que irte a tu casa?'"

Si bien ella trataba por todas maneras de eludirlo, dice que él era tan insistente que a veces ella temía salir del vestuario si sabía que él estaba afuera. Aunque Domingo nunca la tocó físicamente, ella dice que no cabe duda de cuáles eran sus intenciones.

Wilson recordó que poco después del inicio de las actuaciones Domingo fue a su camerino y entró sin tocar la puerta, diciendo que quería desearle suerte en la presentación. Entonces, dijo, él añadió: "Necesito un beso. Este es un papel muy exigente y necesito un beso tuyo para que me dé fuerzas".

"Le dije, «Hagamos un trato, te dejo que me beses la mejilla». Y él me besó en la mejilla y se fue. Y me asusté. Regresé a mi silla y estaba temblando. Recuerdo estar pensando «¡En qué problema me he metido! ¿cómo voy a eludirlo ahora?»" Más tarde, en noviembre, recordó Wilson,que cuando Domingo puso las manos en sus hombros, al principio pareció amistoso. "No me sentí amenazada", dijo Wilson. "Estábamos teniendo una conversación amistosa... Vino de la nada. No era como que él me dio un cumplido o trató de seducirme o nada que me hiciera pensar que yo tenía que protegerme". Dijo que después de que Domingo le tocó el pecho, ella soltó un grito. Aseguró que durante años calló sobre sus experiencias con Domingo ``porque pensé que nadie iba a hablar". Pero cuando leyó la nota de la AP, dijo, se dio cuenta de que algo se podría lograr. "Yo sé que si dejo pasar la oportunidad y me quedo callada, me voy a sentir 20 veces peor", comentó. "Es una carga enorme como para estar llevándola la vida entera. Y cada vez que sale otro relato de (hash)MeToo, caigo en un lugar oscuro y estoy harta de eso".

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