ARA San Juan

Los submarinos perdidos en accidentes descansan los océanos

El más reciente es el ruso Kursk, que fue finalmente recuperado. En la Guerra Fría soviéticos y estadounidenses sufrieron graves pérdidas

Domingo 18 de Noviembre de 2018

En agosto de 2000 Rusia y el mundo fueron golpeados por la noticia de la tragedia del submarino nuclear Kursk. Botado en 1994, era el orgullo de la Armada rusa. El 14 de agosto trascendía a los medios de comunicación que el sumergible tenía problemas, aunque la realidad es que estos habían comenzado dos días antes. El hermetismo de las autoridades rusas prefirió no informar entonces del incidente.

El Kursk se encontraba de maniobras en el mar de Barents, en el mayor operativo naval desplegado por Rusia desde la desintegración de la URSS. Su misión era probar los torpedos Shkval, que quería vender a China.

Sobre las causas de su hundimiento existen al menos dos versiones. La oficial es que a las 11.28 horas del 12 de agosto se producía una explosión a bordo debido a la inflamación del combustible de un torpedo, que desencadenó otras explosiones que afectaron al sexto, séptimo y octavo compartimento del sumergible, según una de las notas que se recuperó de uno de los hombres que logró alcanzar la popa. En esta parte se situaron los únicos supervivientes de las explosiones, que perecieron seis días después asfixiados, tras declararse un incendio en esa zona, según las investigaciones posteriores. En total murieron 118 personas. El submarino se reflotó finalmente el 8 de octubre de 2001. Estaba a poca profundidad: apenas 100 metros.

Además del dolor, la polémica rodeó el accidente del Kursk, al ver los familiares de los tripulantes del submarino que el gobierno ruso era incapaz de rescatarlos ni admitía la ayuda de otros gobiernos. Tuvieron que pasar varios días para que se sumaran a las labores de rescate equipos británicos y noruegos, pero ya fue demasiado tarde.

En la lista de accidentes en tiempos de paz, el país que más incidentes sufrió en su flota de sumergibles fue la extinta Unión Soviética. Entre ellos destaca el hundimiento el 12 de abril de 1970 del submarino K-8, de la clase Noviembre (nomenclatura de la Otán) , que se hundió en el Golfo de Vizcaya con todo su armamento nuclear a causa de un incendio. El submarino sufrió varios altercados. En 1960 se produjo la ruptura de un tubo del generador de vapor,causando la pérdida de refrigerante. La tripulación intentó por todos los medios evitar el colapso y fusión del núcleo del reactor debido al fuerte incremento de la temperatura,pero grandes cantidades de gas radiactivo se filtraron contaminando todo el submarino.

En 1970 el K-8 sufrió un incendio que provocó su hundimiento. A 120 metros de profundidad,un cortocircuito incendió el submarino y se ordenó a la tripulación el desalojo total. Finalmente la tripulación se quedó en el buque ya que llegó otro que lo remolcaría, pero en la travesía el submarino se hundió con 52 personas a bordo y un total de 24 torpedos nucleares.

Antes que él, había desaparecido el submarino K-219, de propulsión diésel eléctrica. El 24 de febrero de 1968 y tras haber realizado con éxito diversas operaciones de combate, el submarino zarpó para realizar inmersiones de prueba de las que reportó informes positivos. Tras ello comenzó a patrullar y nunca más se recibió comunicación suya.

Tras una semana sin noticias, el cuartel naval soviético declaró al submarino desaparecido y organizó su búsqueda pero nunca fue localizado, por lo que se dio por perdido junto con toda su tripulación. Con la ayuda de la triangulación SOSUS, los recursos de inteligencia de los Estados Unidos, fueron capaces de localizarlo a 4.900 metros de profundidad. Años después se pudo recuperar una parte del mismo.

Estados Unidos también ha perdido algunos de sus sumergibles, como el Thresher, de propulsión nuclear. Botado el 9 de julio de 1960, se sometió a una reparación y a finales de 1963 zarpó para hacer verificaciones. Acompañado del buque de rescate Skylark, el submarino comunicó que se sumergía hasta la profundidad de pruebas. Esta era de 400 metros. El submarino fue comunicando las profundidades que iba alcanzando hasta que dejó de transmitir. La última escucha que se recibió fue minutos después donde el oficial encargado dijo haber oído «inmersión de prueba», luego el silbido y el desgarro del metal. Murieron 129 personas.

Años más tarde correría la misma suerte el submarino nuclear Scorpion. Fue botado en 1959 y se declaró perdido el 22 de mayo de 1968. A finales de 1967 el Scorpion partió de Virginia para un despliegue por el Mediterráneo. Durante la travesía sufrió varias averías mecánicas en los sistemas de refrigeración y un incendio de origen eléctrico. En una de sus emersiones, dos de los tripulantes dejaron el submarino en la base naval española de Rota y éste siguió su camino para observar las actividades navales soviéticas antes de volver a Virginia. Seis días más tarde se informó que el submarino se había perdido. Perecieron 99 personas. Permanece hundido a 740 km de las islas Azores. Algunas personalidades sugirieron que la acción hostil por parte de un submarino soviético causó la pérdida del Scorpion.

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