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Los atracones alcohólicos afectan el cerebro y la memoria de los adolescentes

Lo determina un estudio de especialistas hecho en Chile. Señala que aunque los jóvenes se recuperan rápido, los daños se verán con el tiempo.

Miércoles 10 de Octubre de 2018

La memoria es la primera víctima de los atracones alcohólicos que suelen protagonizar los adolescentes, alertaron investigadores chilenos que han estudiado las consecuencias de estas prácticas toleradas porque inicialmente son hábitos ocasionales.

El atracón etílico, o "binge drinking" en inglés, consiste en beber mucho en muy poco tiempo. Y si se asocia al tabaco, la marihuana o narcóticos más duros, el efecto puede agravarse.

Los estudios demuestran que aunque sean hábitos restringidos en general a los fines de semana o las fiestas, estos atracones etílicos "pueden generar muchos problemas" en el cerebro que se perpetúan en el tiempo, además de facilitar adicciones de largo plazo, explicó Rodrigo Quintanilla, uno de los investigadores de la Universidad Autónoma de Chile que estudiaron las consecuencias de estas prácticas altamente toleradas.

Aunque los jóvenes tienen facilidad para recuperarse relativamente rápido de estos atracones, el consumo de alcohol produce "variaciones y cambios en el hipocampo, que tienen que ver con la memoria", explicó el investigador.

En particular, "afectan al equilibrio inflamatorio y redox glial, deteriora la plasticidad sináptica, la memoria y el metabolismo periférico mediante un mecanismo dependiente del sistema de melanocortinas", uno de los principales actores que participan en la consolidación de los comportamientos adictivos durante la adolescencia y la edad adulta, según el estudio presentado en revistas científicas y en la Asociación Americana para la Investigación del Alcoholismo.

Los jóvenes, recuerda Quintanilla, suelen creerse "un poco invencibles" y "no se ven los daños que pueden ocurrir", pero hay "mecanismos y vías bioquímicas dentro del hipocampo que se van a ver afectadas con el tiempo".

La adolescencia es el período de la vida crucial para el desarrollo de los circuitos cerebrales responsables de la emoción y la cognición, que suponen cambios en el volumen cortical, el crecimiento axonal, la expresión génica y la definición de las conexiones corticales mediante un proceso conocido como "poda sináptica".

En el estudio titulado"Centro de investigación para el estudio de la conducta de beber alcohol en adolescentes: de molécula a la función cerebral y el metabolismo periférico", los investigadores también tratan de establecer qué hace que de un consumo moderado se pase a una ingesta incontrolada y a la dependencia.

"Cuando se convierta en adulto, el cerebro va a tener una sensibilidad a ciertos estímulos estresantes o de la misma vida diaria", como el estrés laboral o la combinación con el consumo de otras drogas, dijo Quintanilla.

"Son respuestas que quedan abiertas, porque nos hemos dedicado a analizar y desmenuzar una parte del eslabón" en el estudio con animales, que no se pueden hacer con personas.

Para proseguir el estudio, a partir de ahora hay que "levantar información sobre el consumo de alcohol y los hábitos de consumo así como aplicar año a año un test cognitivo para saber la progresión del daño", agregó, antes de reconocer que no cuentan con presupuesto para ello, por ahora.

Con unos 3,3 millones de fallecimientos anuales, el acoholismo es la tercera causa de muertes en el mundo, por detrás del tabaco y la hipertensión. En el caso de los jóvenes entre 10 y 24 años, el 7,4 por ciento de las muertes y discapacidades son atribuibles al alcohol.

La noche

Expertos de distintos países señalan que la ingesta de los jóvenes crece de la mano del modelo de ocio nocturno que se ha ido consolidando y en el que el alcohol "juega un papel muy importante".

También advierten de que el modelo mediterráneo (consumo frecuente pero moderado y muy ligado a las comidas) se ha ido sustituyendo por lo que se denomina "patrón nórdico", concentrado en un momento concreto, los fines de semana, y usando destilados.

En España Josep Cornellá, presidente de la Asociación de Psiquiatría Infantil, alertó sobre el consumo de bebidas de alta graduación en combinación con refrescos, "lo que aumenta el riesgo de absorción rápida".

"Tiene que ver con la educación", dijo. "Ya los padres de estos adolescentes se criaron un poco en ese modelo, por lo que le confieren un carácter normal", agregó.

Los padres y la sociedad en general han defeccionado, consideró. Los adolescentes aprenden a beber entre ellos y se transmiten normas basadas en la búsqueda de la borrachera.

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