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"Las hijas del fuego", de Albertina Carri, compite en el vigésimo Bafici

La cineasta Albertina Carri entró ayer en la Competencia Argentina del vigésimo Bafici con la provocadora "Las hijas del fuego", una película con escenas de sexo explícito entre mujeres, orgías y sadomasoquismo, que propone una reflexión política en contra del patriarcado machista y religioso y, a la vez, se convierte en un alegato en favor de la libertad, el goce y la sexualidad plena.

Lunes 16 de Abril de 2018

La cineasta Albertina Carri entró ayer en la Competencia Argentina del vigésimo Bafici con la provocadora "Las hijas del fuego", una película con escenas de sexo explícito entre mujeres, orgías y sadomasoquismo, que propone una reflexión política en contra del patriarcado machista y religioso y, a la vez, se convierte en un alegato en favor de la libertad, el goce y la sexualidad plena.

A la vez, el director José Celestino Campusano ingresó a la competencia local con "El silencio a gritos", una desgarradora historia de incesto en el seno de una familia de comerciantes de El Alto, en la ciudad de La Paz, en Bolivia, en donde el director sigue profundizando en un estilo personal tan crudo que, por su intensidad y violencia, él mismo suele denominar "cine bruto".

Con el libro homónimo de Gerard de Nerval como guía, Carri nos sumerge en el viaje que una pareja de mujeres -una deportista, apasionada por el buceo; la otra cineasta, en pleno proceso de creación de su primera película pornográfica- emprenden desde Ushuaia hacia otras geografías argentinas, y en el que varias mujeres se van sumando a su aventura en el camino.

La directora de "Cuatreros" y "Los Rubios" vuelve a la ficción, pero desde un lugar más experimental, no tanto en los aspectos formales de la imagen, sino más bien por atreverse a poner en pantalla cuerpos desnudos y sexo explícito entre mujeres, pero respetando siempre ?el contrario de la industria del porno- el aspecto subjetivo de las protagonistas, su goce, su felicidad, sin convertirlas nunca en un mero objeto de deseo.

"Las hijas del fuego" es indudablemente provocadora ?-quizás pueda generar alguna polémica entre espectadores más pacatos-, pero no se queda solamente en la superficie de lo explícito (en los pormenores del sexo grupal femenino, las penetraciones, los fluidos o los cuerpos "imperfectos" en pleno goce), sino que busca impactar principalmente en el intelecto del espectador para conmocionar sus ideas y prejuicios, más que remover su morbo.

En ese sentido, la nueva película de Carri es un manifiesto político que profundiza en la dimensión contestataria de un feminismo irreverente y hereje, que en nombre de la felicidad propia y universal desoye, profana y destruye los mandatos patriarcales o, lo que es lo mismo, cualquier imposición religiosa o cultural que reprima o amenace a su placer o a su libertad.

Por su parte, el prolífico José Celestino Campusano volvió a la Competencia Argentina del Bafici con "El silencio a gritos", que filmó en El Alto, en Bolivia, donde expone la cruda realidad de la zona suburbana de La Paz con una historia de hermanos que recuerda a ciertas tragedias griegas.

Campusano, que además está presentando en el espacio de Realidad Virtual del Bafici otra película titulada "Brooklyn Experience", toma un caso real ocurrido hace algunos años en esa ciudad boliviana para narrar la historia de incesto no consentido entre hermanos adolescentes.

Con los actores locales Angel Miranda, Nahir Millares, Yara Mamani, Luis Frenando Castillo e Iván Nogales Bazán, la nueva película del autor de "Vikingo" y "Fantasmas de la ruta" profundiza aún más en un estilo realista crudo y extremadamente seco, que expone las miserias y la ruindad humana, la maldad y la cobardía, como muy pocos saben hacerlo.

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