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La Unión Europea debate la prolongación del uso del glifosato

Varios países quieren prohibir su utilización por sus probables efectos cancerígenos. Las nuevas licencias se definirán en noviembre

Domingo 29 de Octubre de 2017

El debate sobre la prolongación o no del uso del glifosato en la Unión Europea está más vivo que nunca, con una presión creciente de algunos gobiernos como los de Francia y Bélgica para avanzar hacia una prohibición total del producto en vistas de su clasificación como "probable cancerígeno" por parte de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (AIIC) que pertenece a la Organización Mundial de la Salud hace dos años.

Esta polémica es seguida de cerca en Argentina, uno de los países con mayor consumo de agroquímicos del mundo desde que a mediados de los años 90 el gobierno de Carlos Menem autorizara el ingreso de las semillas modificadas genéticamente y con eso la expansión de un paquete tecnológico en el cual el uso de productos químicos es fundamental.

El boom de los precios de los commodities en los primeros años de este siglo profundizó el modelo sojero y por ende el uso de agroquímicos, que según estimaciones de la Red Universitaria de Ambiente y Salud (no existen datos oficiales sobre consumo de agroquímicos) aumentó un 983 por ciento en 25 años para pasar de unas 38.000 toneladas en 1990 a 370.000 en 2015.

En los últimos años se han multiplicado en el país denuncias y pedidos de informes al Estado y a la justicia respecto al tema de las fumigaciones con agroquímicos. En Santa Fe, corazón agrícola del país, es un tema de discusión en una cantidad cada vez mayor de localidades rurales aunque casi no existió en la recién terminada campaña electoral.

Vale recordar que la provincia tiene una ley de agroquímicos tan vetusta que es incluso anterior a la autorización de las semillas modificadas (que fue en 1996). Tras discutir varios años la llamada "Ley Bertero", el propio gobernador Miguel Lifschitz decidió este año "bajar" ese proyecto al considerarlo un tema sensible, lo cual de todas formas no significó que se avanzara con el paquete verde de proyectos presentados por la multisectorial Paren de Fumigarnos que incluye nuevos límites de distancia para las fumigaciones, promoción de la agroecología y regulación de silos y depósitos de granos y pesticidas en centros urbanos.

En la semana, la Unión Europea decidió aplazar hasta el mes que viene la decisión sobre si sigue permitiendo el uso del herbicida, ya que la licencia para usar glifosato en Europa expira a finales de este año. Si no se renueva, el producto debería —en principio— ser retirado del mercado. Pero todavía no existe acuerdo entre los diferentes órganos europeos respecto a qué decisión tomar: por una parte la Comisión Europea había solicitado otros diez años de licencia, mientras que el parlamento solicitó su retirada gradual del mercado antes del año 2022.

La propuesta inicial de Bruselas era que los 28 países se pronunciaran ayer sobre una renovación por 10 años, un período que no cuenta con el apoyo de Francia, Italia y Austria. Bélgica se unió al campo de los opositores anunciando que no quiere "plazos demasiados largos".

En Alemania, que ha sido abstencionista hasta ahora, también hay discusiones en curso ya que el glifosato formará parte de las negociaciones para un gobierno de coalición entre conservadores, ecologistas y liberales.

Por ahora, no existe consenso entre las diferentes agencias europeas respecto a los efectos peligrosos del agroquímico tanto en humanos como en el ambiente, ya que si bien para la AICC es "probable cancerígeno", otros actores institucionales como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Agencia Europea de Productos Químicos descartaron estos efectos.

Sin embargo una investigación llamada "Monsanto Papers" encabezada por el diario francés Le Monde estableció que la multinacional semillera manipuló los informes de los expertos presuntamente independientes, que oficiaban en realidad como "escritores fantasmas" de los organismos que debían controlarlos.

Además de su lado político y técnico, la decisión de los expertos también tiene un aspecto económico a tener en cuenta ya que el sector de los agroquímicos está en plena concentración con la compra de Monsanto por parte del alemán Bayer, de la firma suiza Syngenta por parte del chino ChemChina y como consecuencia de la fusión de los gigantes estadounidenses Dow y Dupont. El glifosato, la sustancia más utilizada en el mundo para eliminar la vegetación no deseada en los cultivos agrícolas y también en jardinería, es un herbicida de amplio espectro que fue comercializado por primera vez por Monsanto con el nombre de Roundup en los ‘70.

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