ARA San Juan

"La tripulación del ARA San Juan no sintió absolutamente nada", aseguran

Los expertos sostienen que "a una profundidad superior a 600 metros la presión fue tal que el agua ingresó a 1000 kilómetros por hora".

Viernes 23 de Noviembre de 2018

El submarino ARA San Juan implosionó, según los expertos, y a una profundidad superior a los 600 metros la presión fue tal que el agua ingresó a 1000 kilómetros por hora, por lo que la tripulación "no sintió absolutamente nada".

La confirmación de que el casco implosionó reafirma la idea de que la nave se fue a pique debido a una falla o mal cierre de la válvula E19, que durante la navegación debe estar cerrada por cuestiones de seguridad. Por motivos que aún no están claros, este mecanismo no evitó el paso de agua hasta las baterías desatando el principio de incendio.

Para la Justicia, la posibilidad de que la tripulación haya cometido un error es la hipótesis menos probable: se basan en un informe del capitán del ARA San Juan, Pedro Martín Fernández, que casi tres meses antes de la tragedia alertó que la E19 presentaba falta de estanqueidad, es decir, no cerraba correctamente. El documento es clave en el expediente.

El proceso será lento y se espera la conformación de una comisión de peritos en donde se dará lugar a todas las partes: los familiares, la Armada y la Justicia. Esta última parte cuenta con datos -mínimos pero relevantes- acerca del estado de la nave, los que se manejan con total hermetismo. Sin embargo, se pudo conocer algunas de las averías que fueron detectadas tras un análisis de las primeras fotografías.

El casco externo -también llamado primario- es el de menor grosor. El mismo presenta una rajadura que va desde la punta de la sala lanzatorpedos hasta el extremo del eje. Todo ese material se desmanteló y se desprendió del submarino, por lo que las chapas y diferentes elementos de la unidad están dispersas en un radio de 80 metros a la redonda. En este sentido, la Justicia no descartó recuperar alguna de estas piezas, aunque aclararon: "Se puede, es una de las alternativas, pero es muy arriesgado y no estamos en condiciones de afirmar que lo vamos a hacer".

Este casco "no resistente" es de libre circulación, porque por allí se mueve el agua que ingresa cuando la unidad busca sumergirse. "Es chaperío, chapa naval que recubre los tanques de lastre, en popa y proa, el ancla, es todo lo que falta en la foto", explicó Horacio Tobias, ex jefe de inmersión del ARA San Juan.

Por su parte, el casco interior -también denominado resistente- "se aplastó pared con pared", según describió una fuente del caso. Se trata del casco que la Armada informó está "casi intacto" y que está compuesto por acero grueso. "Se rajó de punta a punta, de la línea de torpedos hasta las hélices y se torció", agregaron.

En tanto, la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, recibió ayer en la ciudad de Buenos Aires las 67 mil imágenes -entre fotografías y videos- del submarino ARA San Juan, con las que un equipo intentará recrear en realidad virtual las condiciones a las que fue sometida la nave antes, durante y después de su naufragio ocasionado por una probable implosión, hace un año, en el Atlántico Sur.

"Estamos más motivados que nunca", dijo uno de los integrantes del equipo de trabajo de la jueza Marta Yáñez, que instruye la causa e intenta determinar qué ocurrió con el submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes.

El hallazgo de la embarcación significó un punto de quiebre en el expediente y abrió una nueva etapa en la investigación que consistirá en el análisis de las 67 mil imágenes tomadas por el ROV de Ocean Infinity y la posible creación de una maqueta 3D de la unidad naval, posibilidad que dependerá de la tecnología a la que pueda acceder la Justicia.

La magistrada arribó a la ciudad de Buenos Aires y llegó hasta el edificio Libertad, sede central de la Armada, donde recibió las fotografías y videos en crudo que fueron capturados en el fondo del mar. Las pocas imágenes que Yáñez pudo observar hasta el momento le entregaron datos concretos sobre el estado de la nave y la confirmación de que la unidad implosionó.

Determinar el motivo del estallido será el desafío de la Justicia y para ello será crucial contar con tecnología que permita confeccionar una recreación del ingreso de agua al submarino, la posterior explosión y su caída al lecho marino.

"Pensamos en una reconstrucción virtual, reproducir en tierra lo que encontramos en mar, una maqueta digital que nos acerque lo más posible al momento en que el submarino se fue a pique", agregaron.

A estos objetivos se suma la idea de realizar un mapa 3D sobre la caída del ARA "San Juan" en el Atlántico sur. Ahora que las autoridades saben dónde está el submarino quieren identificar el sitio exacto en el que se produjo la explosión para saber cual fue el recorrido de la nave hasta el golpe final.

El impacto contra el lecho marino fue el segundo elemento anómalo detectado. "Estamos obligados a encontrar una explicación física a lo que ocurrió", sostuvieron.

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