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"La clave fue nunca bajar los brazos", confía un rosarino trasplantado

Oscar Melchiori, campeón mundial de triatlón en los Juegos para Trasplantados, tenía 19 años cuando fue diagnosticado con diabetes.

Jueves 06 de Junio de 2019

Un deportista destacado, una artista o una niña feliz son algunas de las historias de personas que recibieron un trasplante de riñón y disfrutan de una vida plena gracias a la valentía de un familiar o la conciencia de quienes sufrieron la pérdida de un ser querido y entendieron la importancia de donar, en la víspera del Día Mundial del Trasplantado.

Oscar Melchiori, campeón mundial de triatlón en los Juegos para Trasplantados, tenía 19 años cuando fue diagnosticado con diabetes, lo que fue afectándole paulatinamente la vista y el riñón, hasta que tuvo que comenzar a dializarse.

"Durante los dos años previos al trasplante casi no podía hacer deportes. Estuve en lista de espera nueve meses y llegué con la salud muy deteriorada, casi ciego. El 15 de marzo de 2012 se hizo el trasplante de riñón y páncreas en el Instituto de Trasplantes y Alta Complejidad (ITAC) de Buenos Aires", recordó Oscar desde su Rosario natal. Al año retomó el deporte y desde entonces nunca más paró: "Entreno todos los días, soy ultramaratonista y en 2015 gané la medalla de oro en los Juegos Mundiales para Trasplantados en Mar del Plata. Muchas personas me ven y no lo pueden creer; yo siento que la clave fue no bajar nunca los brazos, no entregarse".

Cuando estaba embarazada de cinco meses, Silvina Sumbre recibió el diagnóstico de que su bebé tenía acondroplasia, un trastorno en el crecimiento óseo de los cartílagos; Josefina nació el 31 de octubre de 2007 y a los dos meses se dieron cuenta de que era ciega.

"La historia de la insuficiencia renal comenzó a finales de 2015. Desde chica ella tomaba mucho líquido, varias veces lo comenté a sus doctores aunque nunca le dieron importancia, pero un día ante la insistencia mía empezaron con los estudios hasta que llegó el diagnóstico: tenía insuficiencia renal crónica (IRC)", recordó Sumbre.

En junio de 2018 la situación empeoró y comenzó con diálisis: "Empezó con tres horas y los valores de laboratorio seguían dando mal así que le agregaron una hora más, tres veces por semana. Esos días la pasaba muy mal, se descompensaba, le faltaba el aire, vomitaba. Aparte era una esclavitud. Fue una etapa muy dura", aseguró.

"Empezaron a hablar de la necesidad de trasplante. El 27 de noviembre de ese año hicieron el primero con una donante cadavérica. Al día siguiente el órgano tuvo una trombosis y hubo que quitarlo. Nuestra decepción fue inmensa, pero la doctora Laila Rodriguez Rilo, del ITAC, no se dio por vencida y en febrero pasado lo volvimos a intentar, esta vez con éxito". Josefina tiene 11 años, le encanta la música y quiere ser locutora; cuando se le pregunta cómo cambió su vida tras el trasplante, la respuesta es contundente: "Yo siento que recuperé la libertad". Dará Rizzo tiene 25 años, a los seis comenzó con problemas en los riñones y el cuadro se agravó rápidamente; después de realizarse diálisis peritoneales durante un año y medio ingresó en la lista de espera para un trasplante.

"Su salud se deterioraba drásticamente y el riñón no aparecía. Nos hablaron de la posibilidad de que sea un familiar y no lo dudamos. Se hicieron los estudios y resultó que el mío era compatible. El 3 de marzo de 2003 nos internamos las dos y se hizo la operación. Nos cambió la vida para siempre", relató Graciela Tommasini, su mamá. Y Dará describió: "Luego del trasplante me cambió la vida, no sólo física sino mentalmente. Cuando dicen donar órganos es dar vida quizás el que no pasó por esa situación no entiende que es mucho más que un eslogan".

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