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Japón comenzó a matar ballenas sin control internacional

Renunció a la Comisión Ballenera y depreda cetáceos en su mar territorial, donde este año cazará a 227, además de 627 en aguas antárticas.

Sábado 06 de Julio de 2019

Una ballena fue bajada en el puerto de Kushiro, en la isla principal más septentrional de Hokkaido, Japón, el pasado lunes 1 de julio. Japón está reanudando la caza comercial de ballenas después de 31 años, cumpliendo un objetivo largamente acariciado que se consideraba una causa perdida. La notificación de seis meses de Japón para retirarse de la Comisión Ballenera Internacional entró en vigor el domingo pasado, y los japoneses comenzaron a cazar ballenas de nuevo.

Poco después, los trozos de carne de ballena llegaban a las góndolas de los japoneses. Los trozos de carne alcanzaron "precios de celebración" en una subasta. La carne se vendió en hasta 15.000 yenes (140 dólares) por kilo, varias veces más que los precios pagados por las ballenas "minkes" antárticas.

La carne provino de dos ballenas capturadas flota de cinco pesqueros frente a la ciudad norteña de Kushiro el lunes, cuando Japón reanudó la caza comercial después de 31 años.

Durante esos años, el Japón llevó a cabo cacerías "de investigación" en la Antártida y el Pacífico noroccidental que los científicos denunciaban como simple fachada de la cacería comercial prohibida.

Japón abandonó la Comisión Ballenera Internacional el 30 de junio y prometió que los barcos balleneros permanecerán en sus 200 millas exclusivas. La Agencia Pesquera fijó la cuota hasta fin de año en 227 ballenas, comparado con las 627 que Japón capturará en aguas lejanas para su "programa de investigación".

En la subasta del jueves, la carne grasa del vientre llamada "unesu" formó parte de los 120 kilos comprados por Sendai Suisan, una empresa especializada. También ofreció 10.000 yenes (92 dólares) por kilo de carne roja, muy por encima del promedio de 2.000 yenes por kilo.

Por otra parte, se subastaron 66 kilos de carne de ballena en Taji, uno de los pueblos balleneros tradicionales conocido también por la cacería del delfín. La carne de las ballenas capturadas por la flota en la Antártida será congelada y distribuida por separado.

"Fueron precios de celebración para una ocasión especial", dijo el vocero de la empresa Masamitsu Sato en alusión a que los precios son mucho más altos que los de las ballenas capturadas en la Antártida. Prevé que los precios bajarán a "niveles apropiados" para atraer a una amplia gama de clientes. A pesar del buen comienzo, los balleneros contemplan el futuro con incertidumbre y se preguntan si su negocio es viable después de un lapso de varias décadas. "Todos nos preguntamos con preocupación si nuestro negocio puede ser rentable", dijo Sato.

Fuera de Japón, la preocupación es otra: la caza de especies como las ballenas, en peligro de extinción, para satisfacer el mero capricho gastronómico presentado como "valor cultural" y "tradición milenaria".

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