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"Hay muchos factores que impactan en la vida y no se miden por el PBI"

Angus Deaton. Nobel de Economía 2015 por sus estudios sobre el consumo y pobreza. Escocés nacionalizado estadounidense, es profesor de la Universidad de Princeton y autor de conocidos libros.

Domingo 06 de Mayo de 2018

Angus Deaton nació en Escocia pero hace décadas vive en EEUU y enseña en la Universidad de Princeton. Su estampa anglosajona destaca en el lobby de un hotel de la ciudad de Santa Fe. Ya en una sala, Deaton atiende a la prensa con cortesía y parsimonia. El profesor se sienta, pide café y, como en una mesa de examen, va despachando con una sonrisa uno a uno a los periodistas que se sientan a preguntar, y sobre todo a escuchar. Deaton cobró renombre mundial cuando ganó el Nobel de Economía en 2015. La primera parte de su obra es más "dura", técnica, pero en los últimos años su trabajo se hizo más accesible. Se centró en la medición del bienestar, en especial en la relación entre salud y bienestar. Básicamente, busca medir parámetros que definan la calidad de vida con métodos que vayan más allá del Producto Bruto per cápita y los números impersonales de las cuentas nacionales. El ilustre economista fue invitado al ciclo Santa Fe Debate Ideas organizado por la provincia de Santa Fe. Deaton es una figura poco ubicable en los parámetros de izquierda o derecha, algo que él mismo subraya. Apoyado en su bastón, el escocés nacionalizado estadounidense no duda en destacar el enorme aumento de la riqueza logrado en los dos últimos siglos, algo que parece acercarlo a los liberales, y a la vez estudia y denuncia las inequidades en las naciones pobres y defiende el rol del Estado frente a ese drama. A la vez, es un crítico de las ayudas al desarrollo que se destinan a los países pobres. También sugiere estar atentos a la salud mental de los votantes de Donald Trump: el hombre del jopo naranja arrasó en las zonas industriales deprimidas, donde, remarca Deaton, también arrasan las drogas y los suicidios. "No adhiero a un modelo en especial", explica al destacar el éxito de China en la reducción de la pobreza con su capitalismo galopante.

—En su libro "El gran escape" usted critica a las ayudas al desarrollo, como las que dan fundaciones privadas. ¿Bill Gates está equivocado?

—Diría que Gates no leyó mi libro, pero en realidad lo leyó. El error que comete Gates es que no se puede hacer lo que él pretende. No se puede desarrollar un país desde afuera, que es lo que ellos intentan.

No sé si sus trabajos tienen en cuenta el factor demográfico. ¿No es grave que la población mundial haya pasado de mil millones en 1800 a 7.500 hoy y siga creciendo?

—El crecimiento de la población es bueno, no daña al crecimiento económico, que haya más gente es bueno.

Pero, ¿tanta gente más?

—Sí. Hay un famoso libro de Julian Simon llamado "El último recurso" que dice que el recurso más valioso del planeta es la gente, con sus cerebros, sus ideas, manos, piernas, etc. Y esto es lo que transforma al mundo en algo mejor. No creo que los políticos deban influir en cantidad de hijos que cada uno quiera tener.

—En América latina ha habido desde el año 2000 dos modelos bien diferentes, uno de mercado y otro más estatista, el que se usó acá en Argentina y dejó desequilibrios muy evidentes por estos días...

—Como Venezuela...

—Bueno, otros funcionaron mejor, como Lula en Brasil. Pero ningún modelo logra vencer a la pobreza crónica. En Argentina, la pobreza hoy está por encima de 30 por ciento.

—No es tan así. Hay países que estaban mucho peor, por ejemplo China. Actualmente tiene niveles de pobreza similares a los de Estados Unidos en sus peores lugares. Si uno mantiene el crecimiento en un nivel alto durante un período prolongado, la mayor cantidad de gente sale de la pobreza. Además, el pobre de América latina es mucho menos pobre que el de la India, por ejemplo. Son distintos niveles.

—Esto que dice de China coincide con lo que sostienen los economistas ortodoxos. "Venden" el modelo China para salir del subdesarrollo. Pero con salarios realmente muy bajos...

—No creo en ningún modelo. No podría decir que hay una versión o modelo político que prevalece sobre otro, hay distintos modelos que se han aplicado con distintos resultados, no puedo decir que este sea mejor que otro, o que Latinoamérica deba copiar el modelo chino.

Sobre Europa, usted es un conocido crítico de los ajustes que aplica la UE, la famosa "austeridad". Pero los países del Norte, como Alemania, parecen tener alguna razón.

—Hay que ver que esta política de austeridad no ha sido exitosa en países como Gran Bretaña; España, que dice haber tenido éxito con esta política, ha sufrido pérdidas enormes porque no ha logrado superar los problemas que tenía previo a la crisis financiera (de 2008); habría que controlar el movimiento de los capitales, que haya libertad pero con normas más estrictas Y las normas de la UE han sido beneficiosas, pero en otros casos han sido un obstáculo.

—Después de la crisis de 2008 Merkel y otros líderes pidieron más control de capitales. ¿Se hizo esa reforma o los bancos la han frenado?

—Bueno, Merkel es la menos adecuada para hablar del tema, dado que Alemania se benefició de ese movimiento de capitales. Habría que preguntarle al Banco Central de Grecia o de Chipre.

—Usted hace críticas metodológicas al PBI per cápita como medida. A la vez, el periodismo y muchos economistas usan ese parámetro y otros similares todo el tiempo. Sin esos números no podemos pensar la economía.

—Sí, pero es un error hacer eso. Por ejemplo, hay muchos factores que impactan en la vida de las personas por fuera del PBI. Por ejemplo, habría que tomar mediciones en el tema de salud, y no sólo fijarse si Chile crece más que Argentina, también habría que ver los otros aspectos de la vida de las personas. No todo tiene que ver con los ingresos y el PBI, porque medir todo a partir del PBI no nos permite saber qué fracción de población recibe el beneficio de ese crecimiento.

—Esto lleva a sus mediciones de consumo. Acá también se han mejorado los métodos estadístico. Por ejemplo, se hace la Encuesta Permanente de Hogares.

—Muy bien, eso es justo lo que necesitan hacer, porque esa encuesta permanente de hogares nos permite saber qué hay que hacer; es que las cuentas nacionales son sólo el total, no nos permiten individualizar quien se beneficia y de qué. La encuesta permanente nos permite saber cuál sector de la población se beneficia de cuál factor.

—Usted habló en su conferencia (del jueves) sobre la mortalidad por suicidios entre los blancos pobres en Estados Unidos, y vinculó esto con el voto a Trump. ¿Son suicidas los votantes de Trump?

—Bueno... el problema es que no se suicidaron antes de votarlo (risas). No, el tema es que no sólo los suicidios, sino el abuso de alcohol y de las drogas ilegales, la llamada crisis de los opioides, tienen una relación directa: ocurre que donde estos problemas tienen tasas altas coincide con las áreas donde Trump logró grandes votaciones. Incluso medido a nivel de condados (departamentos). Y el problema va más allá, dado que es gente con bajo nivel de educación, con el secundario cuanto mucho.

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