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Hallaron ahorcado en su celda a Jeffrey Epstein, el magnate acusado de abuso de menores

El famoso financista, conocido del presidente Trump, estaba preso en el Centro Correccional de Manhattan. El FBI abrió una investigación

Domingo 11 de Agosto de 2019

Tras la difusión de un nuevo paquete de 2.000 páginas de acusaciones, con detalles espantosos que hundían cada vez más sus esperanzas de salir alguna vez de la cárcel, el magnate norteamericano Jeffrey Epstein, arrestado el 6 de julio por abuso y tráfico sexual de menores, se ahorcó ayer en su celda.

El hombre que supo ser una celebridad neoyorquina, amigo de políticos y hasta habitué de fiestas en la casa de Donald Trump, fue hallado sin vida en una celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, en Nueva York. Tenía 66 años y estaba a la espera de ser juzgado.

El fiscal general de Estados Unidos, AG Barr, anunció la apertura de una investigación sobre las circunstancias de la muerte.

La Oficina Federal de Investigación (FBI) anunció por su parte que emprenderá una pesquisa.

"Me horroriza enterarme de que Jeffrey Epstein fue hallado muerto esta mañana en un aparente suicidio. Su muerte abre serias preguntas que deben recibir respuesta. Junto a la investigación del FBI, he dado instrucciones al Inspector General para que abra su propia investigación sobre el suceso", manifestó Barr en un comunicado.

El multimillonario, que estaba deprimido en la cárcel neoyorkina donde vivieron presos famosos como Joaquín "El Chapo" Guzmán, el financista Bernie Madoff y el jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, ya había tenido que ser atendido el 25 de julio después de ser hallado semi inconsciente y con marcas en el cuello.

En los últimos días, Epstein había sufrido la aparición de documentos, que habían permanecido en secreto, que incluyen testimonios, informes policiales, fotografías, recibos, planes de vuelo y también datos de una mujer que dice haber sido víctima de tráfico sexual del magnate y su entorno.

Es parte de la denuncia de Virginia Giuffre, quien dijo que fue forzada a ser una "esclava sexual" de Epstein. Cuenta que, en el año 2000, cuando tenía 16 años, trabajaba como masajista en el spa del resort de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, donde su padre era empleado de mantenimiento. Relata que la señora Maxwell —la hija del magnate británico de medios Robert Maxwell— la vio leyendo en el vestuario y le dijo que tenía un amigo millonario que buscaba una masajista para un viaje.

Giuffre aceptó el trabajo y la señora Maxwell le enseñó a hacer masajes eróticos que terminó brindándole al propio Epstein en su mansión de Palm Beach para luego seguir con sus servicios en el avión privado del magnate, que solía transportar a políticos y millonarios. El jet era conocido como "Lolita express", como el personaje de Vladimir Nabokov, víctima de un pedófilo.

La palabra "masaje" se convirtió en un código "tener sexo", dijo Giuffre en su declaración. "Mi vida se centraba en complacer a Ghislaine y Jeffrey, sus vidas giraban en torno al sexo".

Lujo, sexo y poder

Pero Giuffre no era la única. Según reveló el mayordomo Alfredo Rodríguez en esas 2.000 páginas que salieron a la luz el viernes, un grupo de niñas solía sentarse a merendar en la mansión de Epstein. El mayordomo sospecha que mientras tomaban un vaso de leche, ellas eran elegidas por Epstein en un perverso "casting". También contó que más de una vez le habían ordenado pagar a las niñas con cientos de dólares, iPods y joyas tras una sesión de masajes. Algunas de ellas tenían incluso 14 años.

Las actividades ilícitas de Epstein eran cometidas sin el menor disimulo ante los trabajadores de sus mansiones. En los documentos resalta el testimonio de John Alessi, un empleado de mantenimiento que trabajó por 10 años en la casa de Florida. Dijo que había llegado a ver cerca de 100 masajistas en el lugar. Agregó que en alguna ocasión había encontrado juguetes sexuales en el baño de Epstein luego de las sesiones.

En la mansión de Florida había camillas de masajes por todos lados, incluso al aire libre y en las habitaciones de huéspedes, contó Alessi. "Un masaje era como un agasajo para los invitados a la casa de Epstein", señaló.

Las niñas eran reclutadas en varios lugares y la declaración de Johanna Sjoberg resalta esa estrategia. Ella cuenta que en 2001, cuando era alumna del Palm Beach Atlantic College, fue contactada por la señora Maxwell para ofrecerle un trabajo como asistente personal del señor Epstein. Ella pensaba que le atendería los teléfonos, pero cuando llegó a la casa le pidieron que le hiciera masajes sexuales al magnate y era castigada si él no llegaba al orgasmo.

Antecedente

Epstein ya había tenido su debut en la cárcel hace más de 10 años, tras haber sido condenado por un caso de abuso sexual en Florida. La primera denuncia contra él es de 2005, cuando los padres de una chica de 14 años denunciaron a la policía en Palm Beach que su hija había sido abusada por el magnate en su casa de verano. A partir de ahí, el FBI identificó más de 30 potenciales víctimas, la mayoría de entre 13 y 16 años.

Cuando arreciaban las pruebas en su contra, en 2008 fue arrestado y él se defendió de las acusaciones alegando que los encuentros eran consentidos y que "no sabía que eran menores". Allí interviene Alex Acosta, entonces fiscal federal de Miami, que llegó a un acuerdo con los abogados de Epstein que evitó que se le presentaran a su cliente cargos federales con los que podría haber sido condenado a cadena perpetua.

Esto fue a cambio de que él se declarara culpable de haber prostituido a una menor y que aceptara ingresar al registro de delincuentes sexuales. También fue a la cárcel solo por 13 meses. Este acuerdo abrochado por Acosta y los abogados de Epstein fue en su momento muy criticado porque tenía el sello de un pacto a medida de un rico y poderoso.

Después de que Epstein cumplió su condena, se dedicó a lavar su imagen en Nueva York. Pero el caso volvió a reabrirse con nuevos testimonios en Nueva York y por eso fue apresado hace poco más de un mes, cuando regresaba en su avión privado desde unas vacaciones en París.

El tema volvió a las primeras planas de los diarios y el ex fiscal federal Acosta, que había sido elegido por Trump como secretario de Trabajo, tuvo que renunciar por el escándalo.

El propio Trump tuvo que dar explicaciones sobre Epstein porque se los ve juntos en un video de 1992, en una fiesta, rodeado de mujeres. El presidente admitió que lo conocía pero hacía tiempo que no lo veía.

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