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Hace 130 años surgía el asesino más famoso: Jack el Destripador aterrorizó a Londres

En la madrigada del 31 de agosto de 1888, un cochero encontró el cadáver de una mujer degollada y con el vientre abierto.

Domingo 02 de Septiembre de 2018

Poco antes de las cuatro de la mañana del 31 de agosto de 1888, un cochero hizo un macabro descubrimiento. En un estrecho callejón de Whitechapel, un barrio pobre de Londres, yacía boca arriba, con el cuello cortado y el vientre abierto, el cadáver de Mary Ann Nichols. La falda estaba subida. Era la primera víctima de Jack el Destripador, el asesino en serie más famoso en la historia mundial.

En el mismo lugar donde hoy los hipsters disfrutan de su café de filtro con tostada de aguacate y huevos escalfados, donde los turistas admiran el arte callejero y estudiantes de moda realizan sus creaciones, imperaba a finales del siglo XIX la ley del más fuerte. Quien quería sobrevivir tenía que trabajar como jornalero en el mercado o el puerto o dedicarse ocasionalmente a la prostitución. Los barrios de Whitechapel y Spitalfields tenían mala fama como área de inmigrantes, donde desde hacía siglos encontraban su primer cobijo hugonotes, irlandeses y judíos huidos de los pogromos en Europa del Este. Muchas veces vivían en asilos de pobres con comedores populares gestionados por el Ejército de Salvación.

Un laberinto de patios y callejones estrechos con muchos albergues y pequeños talleres donde Jack el Destripador podía asesinar sin ser descubierto. Había muchos sospechosos, pero hasta el día de hoy los cinco asesinatos que se le atribuyen nunca fueron esclarecidos.

Menos de una semana después del primer asesinato fue hallado el cadáver de la segunda víctima, Annie Chapman. Una parte de sus entrañas había sido extirpada. Tres semanas después se registraron dos asesinatos en una sola noche: Elizabeth Stride a la una de la mañana -al parecer, el asesino fue sorprendido pero pudo huir- y 45 minutos después Catherine Eddowes, en cuyo cadáver faltaban el riñón izquierdo y el útero.

Despliegue inusual

La policía desplegó un número adicional de agentes para patrullar el área y policías de civil se mezclaron entre borrachos y personas sin techo. Sin embargo, todo fue inútil: el 10 de noviembre, el asesino puso fin a la serie matando a Mary Kelly, cuyo cadáver fue hallado en la cama de un miserable alojamiento. Una parte de sus órganos estaba expuesta en una mesa.

La policía se sentía impotente. Aún faltaban muchos años para que se inventaran y aplicaran las técnicas criminalísticas modernas. La propia policía eliminó posibles pistas, entre ellas una palabra en una pared que posiblemente fuese escrita por el asesino. La prensa describía los asesinatos mencionando todos los detalles espeluznantes, también en venganza por el hecho de que Scotland Yard no daba informaciones.

El modus operandi del asesino desconocido estaba claro: la mayoría de sus víctimas tenían en torno a 40 años de edad y todas habían sido prostitutas o todavía se dedicaban a este oficio. El autor de los asesinatos mataba los fines de semana o en días festivos, degollaba a sus víctimas y mutilaba bestialmente los cadáveres.

Posiblemente, algunos transeúntes lo vieron: la cuarta víctima, Catherine Eddowes, fue vista en compañía de un hombre solo diez minutos antes de que fuese hallado su cadáver. En el periódico "The Times", un testigo describió al presunto asesino como un hombre "de unos 30 años, de 1,75 metros de estatura, tez clara, un pequeño bigote rubio, un pañuelo rojo y un gorro puntiagudo".

Surge el nombre de una carta

La policía y los medios recibían cientos de cartas en las que el presunto asesino reivindicaba sus actos, entre ellas una firmado por un tal "Jack the Ripper", el nombre con el cual fue bautizado el desconocido asesino en serie. La autenticidad de este escrito está siendo cuestionada actualmente, pero en aquel entonces, y hasta el día de hoy, el nombre "Jack el Destripador" daba alas a la fantasía de muchos reporteros, imitadores y detectives aficionados.

Había un montón de sospechosos, desde ex amantes, carniceros, médicos, comadronas (por sus conocimientos anatómicos), masones, inmigrantes, el nieto o el médico personal de la reina Victoria y magos hasta un grupo de anarquistas que supuestammente estaba influenciado por un genio diabólico ruso que además era un espía del gobierno británico. Todo fue en vano. El asesino nunca fue apresado.

Hasta el día de hoy, "Jack el Destripador" fascina como personificación del mal a médicos forenses y escritores de novela negra como Patricia Cornwell, quien intentó demostrar, sin convencer a muchos, que el asesino fue el artista Walter Sickert. Y casi todos los días historiadores improvisados guían a turistas llegados de todas partes del mundo por Whitechapel buscando las huellas del misterioso asesino en serie de Londres.

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