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Francisco llevó consuelo a las víctimas de "El Niño" en la costa del Perú

Fue en Trujillo, una ciudad que el año pasado fue arrasada por tormentas y deslaves.

Domingo 21 de Enero de 2018

A orillas del Pacífico, el Papa Francisco consoló a los peruanos que lo perdieron todo en las inundaciones de 2017 y les dijo que pueden superar todas las "tormentas" de la vida reuniéndose como una comunidad y erradicando la violencia que azota al norte peruano.

Francisco viajó a Trujillo, tercera ciudad más importante del país que fue golpeada por las tormentas que el año pasado mataron a más de 150 personas y destruyeron cientos de miles de hogares en todo Perú. Muchos todavía viven en campamentos.

El Pontífice dijo a unos 200.000 fieles reunidos en una playa sobre el Pacífico que vino a rezar con los damnificados, quienes también deben enfrentarse a "otras tormentas que pueden azotar estas costas con efectos devastadores en la vida de niños de estas tierras", en referencia al crimen organizado y el "sicariato" que afectan el norte peruano, donde se ubica Trujillo.

Francisco comentó que los peruanos han mostrado que los problemas más grandes de la vida pueden ser enfrentados cuando la comunidad se reúne "para ayudarse unos a otros como verdaderos hermanos y hermanas".

La extorsión es común en el norte del Perú y en los alrededores de Trujillo, especialmente en las zonas más afectadas por las inundaciones. Los conductores de autobús que no pagan a las mafias ven sus autobuses incendiados. La violencia es tan prevaleciente que el gran novelista peruano Mario Vargas Llosa escribió sobre ella en una de sus novelas más recientes, "El héroe discreto"inspirada en un empresario de Trujillo que se negó a pagar.

Con ese telón de fondo, el Papa encontró una población frustrada que espera que su visita pueda acelerar el ritmo de la reconstrucción del peor desastre ambiental que ha sufrido Perú en casi dos décadas. "La gente está furiosa, saben que las autoridades no han hecho nada", dijo Carlos Bocanegra, un biólogo de 60 años que vive en Trujillo. Al igual que la víspera en la Amazonia, el presidente peruano Pedro Pablo Kuzcynski acompaña al Papa.

Luchar contra la plaga

Luego de la misa y de encontrarse con sacerdotes, el Papa regresó a Lima, donde hoy pondrá fin a su sexto viaje a la región. En su encuentro con sacerdotes, dio su segundo mensaje en 24 horas en rechazo a los maltratos contra las mujeres. Pidió "luchar contra la plaga del femicidio" en Latinoamérica, y abogó por "una legislación y una cultura de repudio" ante la violencia. "Mirando a las madres y a las abuelas, quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio", planteó el pontífice durante la celebración dedicada a la Virgen que encabezó este sábado en la ciudad de la costa del Pacífico peruano. Francisco es el segundo pontífice que visita la ciudad costera de Trujillo, que se ve sacudida periódicamente por las desastrosas lluvias causadas por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico en el fenómeno de El Niño. Juan Pablo II estuvo en Trujillo en 1985, durante una década en la que Perú se vio muy afectado por El Niño, además de la hiperinflación y la violencia terrorista del grupo maoísta Sendero Luminoso. "La paz debe llegar por la vía del diálogo y no de la violencia", dijo entonces el fallecido pontífice.

Tres décadas después, muchas de las desigualdades de entonces persisten en la sociedad peruana y las zonas rurales y pobres están todavía poco preparadas para enfrentar los daños causados por los desastres climáticos.

Bocanegra lamentó que a un año de las inundaciones muchas calles de Trujillo sigan teniendo restos dejados por las tormentas, que se estima causaron daños valorados en varios miles de millones de dólares. Las imágenes de los peruanos formando cadenas humanas para ayudarse a cruzar las carreteras y las historias de supervivencia de quienes consiguieron salir con vida de los deslaves captaron la atención internacional. El desastre afectó a casi dos millones de personas.

Después de celebrar la misa, Francisco recorrió en su "papamóvil" una barriada con el mismo nombre que su lugar de nacimiento: Buenos Aires. La gente saludó su caravana, algunos ondeando banderas argentinas. El primer papa latinoamericano ha viajado por toda la región desde que se convirtió en Pontífice en 2013, pero no ha visitado Argentina, algo que ha causado fuerte polémica en su país.

La visita del pontífice en Chile al inicio de la semana se vio empañada por protestas debido a la respuesta de la Iglesia católica al abuso sexual de sacerdotes. Este candente tema, que el Papa no supo resolver en su gira, tuvo ayer un episodio inesperado en el Vaticano (ver pág. 31).

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