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Francis Mallman lideró una protesta contra las salmoneras en el Beagle

Los activistas exigieron una ley provincial que prohíba este tipo de producción en Tierra del Fuego.

Domingo 18 de Agosto de 2019

Destrucción de la fauna y flora marina, pocos puestos de trabajo y afectación negativa del turismo, son algunos efectos de la cría intensiva de salmón que habitantes, ambientalistas, científicos, economistas y hasta el cocinero Francis Mallman denunciaron ayer frente al canal Beagle, al tiempo que exigieron una ley provincial que prohíba este tipo de producción en Tierra del Fuego.

    Desde media mañana los pobladores locales comenzaron a acercarse al almuerzo que Mallman ofreció para acompañar la lucha que la comunidad sostiene desde marzo de 2018 contra el proyecto de instalación de las jaulas de criaderos de salmón en las aguas del canal de la empresa Innovation Norway, que actualmente se encuentra frenado.

    Envueltos en el humo preparado sobre la nieve, donde se cocinó la centolla —crustáceo típico de estas latitudes—, Mallman señaló que “más allá del Beagle, se trata de parar los criaderos en todo el mundo”, y añadió que “hace un tiempo que sostengo que en 30 años no vamos a estar comiendo casi carne o pescado por la forma en la que estamos pescando y produciendo” en la actualidad.

    Fue Gustavo Lovrich, biólogo e investigador de Conicet, quien describió esos daños producidos, en este caso por las salmoneras: “Existen pocos estudios sobre el impacto a la salud, pero a priori se puede inferir que los salmones de criadero reciben los mismos antibióticos que los humanos, por lo que pueden generar resistencia en nuestros organismos”, apuntó.

    Y continuó: “Sobre el medio ambiente en principio hay una pérdida de la biodiversidad: Por otra parte, el volumen de la orina cuando hay criaderos intensivos es muy grande y, además, tiene nutrientes que hacen crecer algas tóxicas, lo que a su vez genera uso de herbicidas para controlar las algas”. “También —detalló el científico— estos salmones tienen enfermedades que transmiten a las especies salvajes y es muy frecuente que se escapen los salmones de las jaulas depredando especies nativas y compitiendo por los alimentos. Por ejemplo, comen sardinas y anchoítas como nuestros pingüinos”.

    Desde el punto de vista económico, Juan Ignacio García, de la Universidad de Tierra del Fuego, explicó que “de instalarse aquí la empresa noruega, lo que se haría es el ‘engorde’, que demanda un uso intensivo de los recursos naturales con pocos puestos de trabajo”.

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