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Falleció Joao Gilberto, genio creador de la bossa nova, a los 88 años

Fue el inventor, medio siglo atrás, de una cadencia para cantar y tocar que se terminó convirtiendo en símbolo de un país entero.

Domingo 07 de Julio de 2019

Joao Gilberto, el hombre que revolucionó la música brasileña con la invención de la bossa nova que después fue exportada a todo el mundo y se convirtió en una seña nacional, falleció ayer a los 88 años, según informó su hijo Marcelo Gilberto en Facebook. Hasta anoche no se especificaron los detalles de su muerte, aunque su avanzada edad permite inferir que se trató de causas naturales. Solo se conoció el escrito de su hijo en la red social: "Murió mi padre. Su lucha fue noble, él intentó mantener la dignidad incluso con la pérdida de la independencia. Doy las gracias a mi familia por estar ahí junto a él", escribió en inglés Marcelo, quien vive en Estados Unidos.

Joao Gilberto sintetizó junto a un colectivo de artistas aquel movimiento estético que, en los años '50, decantó en el nacimiento de la bossa nova y que se alimentó de elementos del samba y también del jazz. Fue la expresión de un influjo modernista que promovieron, más que ningún otro, Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes.

Los enciclopedistas registran el nacimiento de la bossa nova con el disco "Cançao do amor demais", editado en 1958 con creaciones del dúo Tom Jobim y Vinicius de Moraes y donde aparece la canción "Chega de saudade", consagrada como la pieza fundacional de esta estética.

Poco tiempo después Joao Gilberto grabó su primer disco, precisamente llamado "Chega de Saudade", que fue un éxito en Brasil y dinamizó su carrera.

Con su interpretación de "Chega de Saudade", compuesta por Jobim y Moraes, dio inicio a una revolución que sacudiría la música brasileña y mundial. Sin aquel disco, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico Buarque y muchos otros no existirían.

En 1960 y 1961, Gilberto lanzó otros dos discos que contenía canciones compuestas por una nueva generación de cantantes y compositores como Carlos Lyra y Roberto Menescal.

En menos de cinco años, la bossa nova ya había sido adoptada por jazzistas norteamericanos del prestigio de Stan Getz, que invitó a João Gilberto y Tom Jobim para que colaboraran en lo que acabó convirtiéndose en uno de los discos de jazz más vendidos de la historia, Getz/Gilberto.

De este trabajo destaca la composición de Jobim y Vinicius de Moraes "Garota de Ipanema" que se convirtió en una canción clásica del pop internacional y llevó a la fama a Astrud Gilberto, mujer en aquel entonces de João Gilberto y cantante en esta pieza.

Jobim dijo que Joao Gilberto influyó a "toda una generación de arreglistas, guitarristas, músicos y cantantes".

Caetano Veloso definió en pocas palabras lo que la música de Joao Gilberto significó para Brasil y para el mundo. Tras recitar estrofas de canciones de otros famosos intérpretes brasileños, proclamó "mejor que eso solo el silencio, mejor que el silencio, solo Joao".

Gilberto fue siempre un perfeccionista: "Mi imagen de Joao Gilberto es la de un quijote que lucha por afinar un universo inevitablemente desafinado", afirmó Zuza Man de Mello, cronista musical y amigo personal del cantante.

Inicios

Joao Gilberto Prado Pereira de Oliveira nació el 10 de junio de 1931 en Juazeiro. Aprendió a tocar de manera autodidacta y comenzó de muy joven a cantar la música que escuchaba por la radio en la plaza de su pueblo.

Luego se mudó a Salvador de Bahía con intención de vivir de su pasión, según relata el diario carioca O Globo.

Más tarde se instalaría en Río de Janeiro como cantante de un grupo llamado "Garotos da Lua" (Chicos de la luna). Aquello no funcionó (fue expulsado del grupo por rebeldía) y abandonó la ciudad, entonces la capital de Brasil, en busca de nuevos rumbos donde triunfar.

Durante seis meses que pasó en casa de una de sus hermanas en Diamantina (Minas Gerais), salió poco a la calle, fue parco en palabras pero pasó las noches probando nuevos ritmos con la guitarra. Ritmos que acabaron siendo revolucionarios.

La idea pertinaz de crear una nueva forma de expresión musical con la guitarra la concretó a partir de conocerlo a Tom Jobim.

Tuvo su éxito a escala internacional y la consolidación de un estilo. Su formato preferido para salir al escenario era solo, en traje y corbata, con taburete y la guitarra.

Cultivó una relación con el público sumamente exigente y respetuosa y a menudo llamaba al silencio a su audiencia para que se generaran las condiciones para que alumbrara la música.

Su última actuación fue en 2008 porque en 2011 anuló una por lo que su productor fue condenado a pagar al teatro. Se prodigaba tan poco que sus últimos conciertos fueron auténticos acontecimientos en Brasil.

En los últimos años estuvo apartado de los focos, carcomido por las deudas y los problemas familiares. En marzo ganó un juicio por los derechos de autor de sus primeros discos por el que le debían pagar 40 millones de euros.

Antes de ganar el juicio vivió en la extrema carencia. En 2017 se supo que su hija, la también cantante Bebel Gilberto, le inició un proceso judicial en su contra, para privarlo de derechos civiles. João Giberto estuvo a punto de perder todo lo conseguido en su vida, agobiado por deudas y reclamos cuyo origen estuvo en parte en su propia familia.

No pesaba más de 55 kilos y pasaba sus días en pijama, encerrado, resistiendo.

Según escribió entonces la revista Veja, el prócer de la bossa nova vivía en "absoluta penuria financiera", con acusaciones por de su hija de presentar un cuadro de confusión mental, argumento con el que pretendió interceptar toda la documentación y cuentas bancarias del prestigioso creador. Bebel logró que su padre fuera declarado incapaz y trató a toda costa de que no pudiese firmar contratos ni hacer movimientos en su cuenta bancaria.

Según Veja, en noviembre de 2017 Bebel, junto a un abogado y un oficial de Justicia, fueron al apartamento del músico en la zona de Leblon para entregarle la notificación de que quedaba atado de pies y manos a merced de los caprichos de su hija. El artista no abrió la puerta.

João Gilberto zafó de la persecusión familiar y judicial, pero los plazos se le agotaban n y el tiempo le corría en su contra. Como finalizaba la nota de Veja, "es triste que, en la recta final de la vida del genio brasileño, como en Chega de saudade, ‘no hay belleza, es sólo tristeza y melancolía'".

Caetano Veloso definió en pocas palabras lo que la música de Joao Gilberto significó para Brasil y para el mundo. Tras recitar estrofas de canciones de otros famosos intérpretes brasileños, proclamó "mejor que eso solo el silencio, mejor que el silencio, solo Joao".

hace 15 años. El músico brasileño en una actuación en el Carnegie Hall de Nueva York en junio de 2004

Una revolución a partir de una entonación "transgresora"

Joao Gilberto fue el responsable de una revolución en la forma de cantar y tocar la guitarra que cambió todo en la música brasileña. De apariencia transgresora, pero sin embargo precisa y conciliable con todo tipo de canciones, lograba que la guitarra y la voz se confundieran al punto de no poder disociarse.

El talento de Gilberto y otros artistas se mezclaron para la formación de un fenómeno cultural universal, la bossa nova, música que es seña de identidad de Brasil. Los grandes popes creadores de la corriente integran una suerte de Olimpo artístico y creativo único. Basta pensar en nombres como los de Antonio Carlos Jobim y João Gilberto, que sumados a grandes intérpretes y poetas como Vinicius de Moraes, Toquinho, Caetano Veloso, María Bethania, Elis Regina, o Chico Buarque permiten dimensionar que ese vecino país, del tamaño de un continente, lo es también artísticamente inmenso.

En los últimos años estuvo carcomido por las deudas y las disputas familiares. No llegó a pesar más de 55 kilos

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