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Escándalo: grandes automotrices de Alemania probaron gases con monos

También sometieron en los experimentos a personas. Fuerte condena del gobierno a prácticas "injustificables desde el punto de vista ético"

Martes 30 de Enero de 2018

El escándalo de los motores diésel sacude otra vez a los fabricantes de automóviles alemanes, tras revelarse que realizaron pruebas con monos y humanos para medir el impacto de emisiones de gases contaminantes, otro caso que puede empañar aún más su imagen.

El gobierno alemán "condenó" estas pruebas a través de su ministro de Transportes y Agricultura, Christian Schmidt, que pidió a la comisión de investigación encargada del "dieselgate" que examine también estas acusaciones.

Este caso "muestra que la confianza en la industria automotriz vuelve a mermar", indicó Schmidt.

Experimentos de este tipo "son injustificables desde un punto de vista ético", lamentó el portavoz del gobierno Steffen Seibert, y exigió explicaciones de los grupos implicados.

"Lo que tienen que hacer los fabricantes de automóviles con las emisiones es reducirlas y no pretender demostrar que no son dañinas con ayuda de experimentos con monos y hasta con seres humanos", agregó haciendo alusión también al escándalo de la manipulación de emisiones que salpicó a Volkswagen en 2015.

Volkswagen, BMW, Daimler y OEM Bosch se enfrentan a dos casos separados, casi simultáneos, que involucran a un instituto que financiaron, la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el Transporte (EUGT), que realizó los experimentos y que fue cerrado.

El ministro Schmidt (Transportes) advirtió que el caso afecta la credibilidad de la industria alemana. "Condeno de la manera más contundente esos experimentos con animales y personas que por las informaciones que tenemos fueron encargados por la industria automovilística alemana", manifestó ante la prensa.

El primer escándalo, revelado por el diario The New York Times, dijo que en 2014 en Estados Unidos se hicieron pruebas con monos que estaban encerrados en frente a dibujos animados mientras se les hacía respirar el humo emitido por la última versión del escarabajo (Beetle), modelo emblemático de Volkswagen.

El objetivo era "probar que los vehículos diesel de tecnología reciente son más limpios que los modelos viejos", afirmó el diario al mencionar el argumento clave de estos fabricantes para entrar al mercado estadounidense.

Volkswagen reaccionó desde el sábado e indicó que tomaba "claramente distancias con cualquier forma de maltrato de animales".

El presidente del consejo de vigilancia de la marca, Hans Dieter Pötsch, expresó: "Me distancio con total determinación de este tipo de prácticas" y consideró que esos experimentos "no son de ningún modo comprensibles".

Pero el caso adquirió una nueva dimensión ayer cuando el diario alemán Süddeutsche Zeitung afirmó que estos tests sobre los efectos de la inhalación de dióxidos de nitrógeno (NOx) también fueron efectuados con 25 humanos sanos.

Un instituto médico en la ciudad de Aquisgrán (oeste de Alemania), a cargo del EUGT, hizo inhalar en 2013 y 2014 diferentes concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) a 25 personas en buen estado de salud, informaron ambos periódicos.

Este estudio "no tiene nada que ver con el escándalo del diésel", que afecta desde hace dos años a varios fabricantes, entre ellos a Volkswagen, ni tampoco con las pruebas con los monos, se defendió ayer el instituto.

El objetivo era medir el efecto de la exposición al NO2 en el lugar de trabajo, "por ejemplo para los conductores de camiones, mecánicos o soldadores", y así recomendar una posible reducción de los umbrales regulatorios, explicó el instituto.

Pero Daimler se "distanció expresamente del estudio y del EUGT", según un portavoz consultado por la agencia de noticias francesa AFP mientras que BMW desmintió haber participado.

Volkswagen aseguró en una última reacción que un "consejo científico independiente" estableció los temas de investigación "muy variados" de este organismo, fundado en 2007 por grupos alemanes.

Sin embargo, ninguna de sus declaraciones fue suficiente para aplacar la polémica, y reavivó la crisis de confianza que afecta a los grandes fabricantes de autos después de las revelaciones sobre la alteración a gran escala de sus modelos diesel.

"La imagen de los fabricantes de automóviles se vio golpeada de manera importante con el escándalo de los motores alterados y las revelaciones actuales afectan aún más", estimó Claudia Kemfert, del instituto económico DIW, citado por el diario Handelsblatt.

Consternación

Bernd Althusmann, ministro de Economía de Baja Sajonia, un estado federal accionista de VW, calificó por su lado estos experimentos de "absurdos e inexcusables".

"El comportamiento del grupo debe respetar los requisitos éticos en todos los aspectos", dijo.

A fines de 2015, el grupo Volkswagen había reconocido haber equipado 11 millones de sus vehículos diésel —de ellos unos 600.000 en Estados Unidos— con un programa que falseaba los tests sobre contaminación y disimulaba emisiones que a veces eran hasta 40 veces superiores a lo autorizado por las normas.

Tras el "dieselgate", los constructores alemanes decidieron poner fin a la actividad del UEGT, actualmente en liquidación, según precisa Süddeutsche Zeitung.

Este escándalo "afectará de manera perdurable la confianza de las personas hacia la industria automotriz", estimó en declaraciones a la AFP Ferdinand Dudenhöffer, director del Centro de Investigación Automotor.

El ministro de Transportes, Schmidt.

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