Información Gral

"Es muy difícil dar de baja los datos policiales robados"

Especialistas en seguridad informática advierten que lo más probable es que permanezcan publicados en la internet profunda.

Miércoles 14 de Agosto de 2019

Especialistas en seguridad informática coincidieron ayer en que la información filtrada de la Policía Federal "muy difícilmente" pueda ser dada de baja, y que lo más probable es que los cerca de 700 GB con escuchas y datos personales sobre agentes permanezcan publicados en la "deep web".

Se trata de un gran cúmulo de datos variados (algunos sensibles y confidenciales), extraídos de los servidores de la Policía Federal, que fueron publicados anteayer en la deep web (o internet profunda) donde, a diferencia de la web común, los servidores que contienen la información no tienen administradores registrados.

"Acá lo difícil es que no se tiene a quién notificar, a quién ordenarle que baje el material. Me parece inviable la posibilidad de dar de baja ese contenido" incluso si la Justicia lo ordena, analizó en diálogo con Télam el abogado especializado en delitos informáticos Daniel Monastersky.

"La baja es extremadamente difícil porque (el material) depende de un servidor montado en la deep web", coincidió Cristian Borghello, director de Segu-Info, y explicó que una de las características de ese segmento de internet no indexado por los motores de búsqueda convencionales es que se maneja con «hidden services», servicios ocultos, que se levantan a necesidad y requerimiento del que los crea".

"Allí, inclusive una computadora regular sin ningún requerimiento en particular, puede funcionar a modo de servidor", explicó a Télam, y aclaró que "lo único que puede hacerse en este tipo de casos es obligar a la persona que subió la información que la dé de baja, siempre y cuando se descubra quién es".

Anteayer, una persona que se identificó con el hashtag #LaGorraLeaks2.0 aseguró a través de un grupo de Telegram haber filtrado una serie de datos reservados de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad, y se adjudicó además el hackeo de la cuenta de Twitter de la Prefectura Naval.

El Ministerio de Seguridad confirmó el hackeo de la PFA y radicó una denuncia en el Juzgado Criminal y Correccional 6, mientras que la Prefectura pudo resolver en pocos minutos la intrusión en su cuenta de la red social, donde el hacker había publicado información falsa sobre un ataque británico.

La información filtrada abarca alrededor de 5GB de audios con escuchas telefónicas y una base de datos con 200 mil PDFs que contienen información personal de agentes policiales (nombre y apellido, DNI, teléfono fijo y móvil, estado civil, edad, mail, domicilio, dependencia, cargo, situación de actividad y número de legajo). También están publicados los legajos en sí, y en ellos pueden leerse además de los datos personales información detallada sobre familiares de los agentes (como nombre, apellido y DNI), los destinos a los que fueron asignados a lo largo de sus carreras, las sanciones disciplinarias que tuvieron, sus especializaciones y cursos, sumarios, cargas judiciales y embargos, entre otros datos. Entre la información que podría permanecer publicada por tiempo indeterminado hay también audios con las evaluaciones que hacen las juntas para definir ascensos, las licencias médicas que tomaron los agentes a lo largo de sus carreras, los premios y distinciones que obtuvieron o información detallada sobre la compra de bienes como casas o autos (con los detalles de chapa, marca, fecha de adquisición, modelo, fondos).

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