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El Papa recibió en Irlanda un reclamo frontal contra los curas pedófilos

El primer ministro local le exigió "acciones y no sólo palabras". Francisco admitió su "vergüenza ante estos crímenes repugnantes"

Domingo 26 de Agosto de 2018

El Papa Francisco reconoció en Irlanda su "vergüenza" y "sufrimiento" ante "el fracaso" de la Iglesia católica en afrontar de forma adecuada "los crímenes repugnantes" del clero en ese país. Pese a este mea culpa, el Papa recibió una dura reprimenda pública del primer ministro irlandés Leo Varadkar. El joven premier, un gay declarado, le exigió a Francisco "acciones y no sólo palabras" para enfrentar las masivas violaciones y abusos sexuales perpetrados por el clero de este país, tal vez el más católico de Europa occidental pero que en los últimos años ha dejado atrás su tradicional conservadurismo moral. Francisco se encontró con una sociedad muy diferente a la que en 1979 recibió a Juan Pablo II, que ha aprobado en referendo el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto. La visita pontificia terminará hoy.

"El fracaso de las autoridades eclesiásticas —obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros— en afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica. Yo mismo comparto estos sentimientos", declaró el Papa, en una intervención muy esperada sobre el candente tema, que además persigue a la Iglesia en muchos otros países (ver aparte). El Papa tuvo un pensamiento particular para "las mujeres que en el pasado han sufrido situaciones de particular dificultad. No puedo dejar de reconocer el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y de educarlos".

El Papa argentino se refirió a su predecesor Benedicto XVI, quien en 2010 había escrito una carta a los católicos irlandeses. "Su intervención franca y decidida sirve todavía hoy de incentivo a los esfuerzos de las autoridades eclesiales para remediar los errores pasados y adoptar normas severas, para asegurarse de que no vuelvan a suceder". El Papa también añadió: "Deseo que la gravedad de los escándalos de los abusos, que han hecho emerger las faltas de muchos, sirva para recalcar la importancia de la protección de los menores y de los adultos vulnerables por parte de toda la sociedad".

Francisco fue recibido por una sociedad que se encuentra en un momento de plena secularización. Por este cambio social, el Papa pidió a la población irlandesa que mantenga la fe. "Rezo para que Irlanda, mientras escucha la polifonía de la discusión político-social contemporánea, no olvide las vibrantes melodías del mensaje cristiano que han sustentado en el pasado y pueden seguir haciéndolo", aseguró Jorge Bergoglio.

La reprimenda

Pero su discurso recibió duras respuestas. El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, de origen indio y abiertamente gay, en el castillo de Dublín, le exigió a Francisco "acciones y no palabras" para enfrentar los abusos. Varadkar le señaló al Papa que "las heridas siguen abiertas y hay mucho por hacer para que las víctimas y los sobrevivientes obtengan justicia, verdad y curación. Santo Padre, le pido utilizar su posición y su influencia para que esto se haga en Irlanda y en el mundo entero". Agregó: "Actualmente debemos asegurarnos de que las palabras vayan seguidas de acciones" y que "por encima de todo"se "escuche a las víctimas". Desde 2002, más de 14.500 personas se han declarado víctimas de abusos sexuales por sacerdotes en Irlanda. "Es una historia triste y vergonzosa, una mancha en nuestro Estado, nuestra sociedad y en la Iglesia", remarcó Varadkar. El primer ministro también reivindicó la modernización registrada: "en nuestro Parlamento y en referéndum hemos votado a favor de modernizar nuestras leyes, habida cuenta de que los matrimonios no siempre funcionan, las mujeres deben tomar sus propias decisiones y las familias tienen distintas formas, incluidas las encabezadas por un abuelo, un padre solo o dos padres del mismo sexo o divorciados". Luego de estas dos "bofetadas", Varadkar formuló un pedido: "Santo Padre, creo que ha llegado el momento de construir una nueva relación entre la Iglesia y el Estado en Irlanda, una nueva alianza para el siglo XXI. Espero que su visita suponga la apertura de un nuevo capítulo en las relaciones entre Irlanda y la Iglesia católica".

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