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El Papa expulsó del sacerdocio al pedófilo chileno Fernando Karadima

Las víctimas agradecieron la decisión. Pero el ex cura cometió sus delitos hace décadas, lo que le permitió eludir la sanción penal por prescripción

Sábado 29 de Septiembre de 2018

El Papa Francisco expulsó del sacerdocio a Fernando Karadima, párroco de la Iglesia chilena , informó el Vaticano. Karadima, quien es la figura más visible y poderosa del escándalo de abusos sexuales a menores cometidos durante décadas en la Iglesia chilena, ya había sido condenado por un tribunal eclesial y hacía vida de retiro "espiritual". Nunca fue procesado ni condenado por la Justicia penal porque los delitos que cometió prescribieron hace años.

"El Papa Francisco ha dimitido del estado clerical a Fernando Karadima Fariña, de la arqhidiócesis de Santiago de Chile. El Santo Padre ha tomado esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia", dice el comunicado de la Santa Sede. La información sostiene que "el decreto, firmado por el Papa el jueves 27 septiembre de 2018, entró en vigor automáticamente desde ese mismo momento, y comporta también la dispensa de todas las obligaciones clericales" y que Karadima fue notificado de esta decisión ayer.

"El pedófilo Karadima expulsado del sacerdocio. Nunca pensé que vería este día. Un hombre que le arruinó la vida a tantas personas. Agradezco que el Papa Francisco @Pontifex—es haya tomado esta determinación al fin. Espero que muchos sobrevivientes sientan un ligero alivio hoy", escribió en Twitter Juan Carlos Cruz, una de las víctimas y denunciantes de Karadima. El vocero vaticano Greg Burke declaró que la "dimisión del estado clerical" de Karadima es "un paso más en la línea férrea del Papa Francisco ante los abusos". Agregó: "Estábamos ante un caso muy serio de podredumbre y había que arrancarlo de raíz. Se trata de una medida excepcional, sin duda, pero los delitos graves de Karadima han hecho un daño excepcional en Chile".

Juan Pablo Hermosilla, abogado de la víctimas del ahora ex sacerdote, dijo a radio Cooperativa que es "muy bueno que haya ocurrido" esto porque ayuda a cerrar ciclos. "Creo que se recibe bien, en el sentido de una satisfacción porque ocurre lo que se merece, lo merecido". Sostuvo que "parecía raro que un sacerdote siguiera manteniendo la calidad de tal después de haber sido condenado por el Vaticano".

El arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, tras conocer la decisión del Papa, hizo pública una declaración donde informó que "esta misma mañana, esto (su expulsión) fue comunicado" a Karadima. Además, Ezzati llamó a los católicos a "colaborar con la tarea propia de la Iglesia de reparar todo daño causado a las víctimas y también a todas las personas que han sufrido y sufren por este hecho. Es un camino que queremos que sea cada vez más transparente de acompañamiento de estas situaciones de formación para que no sucedan, para que justamente el 'nunca más' sea también realidad en nuestra Iglesia de Santiago", aseguró Ezzati.

En 2011, Fernando Karadima, luego de una "investigación canónica", es decir, interna, fue encontrado culpable por la Congregación para la Doctrina de la Fe por reiterados abusos sexuales contra menores como párroco de la iglesia de El Bosque. Por esto fue condenado a "una vida de penitencia y oración", y se le prohibió el ejercicio público del sacerdocio. Ese mismo año, la Justicia civil acreditó que Karadima cometió abusos deshonestos reiterados contra cuatro denunciantes, pero la causa fue sobreseída por prescripción penal. Habían pasado demasiados años, y Karadima, un poderoso sacerdote en los años de la dictadura militar, no fue denunciado, al contrario, fue activamente encubierto por la Curia chilena. Incluso ahora, con la expulsión del sacerdocio, Karadima se verá favorecido de hecho, ya que podrá salir a la calle como cualquier ciudadano y ya no está sometido a "penitencia".

Tres de las víctimas de Karadima, Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton, acusaron a varios obispos, cuyo guía y formador fue Karadima, de ser encubridores e incluso testigos de los crímenes del párroco. Entre los acusados figura el obispo de Osorno Juan Barros. Barros asistió a las misas que encabezó el Papa duranten su gira por Chile en enero pasado, cuando el pontífice hizo una férrea defensa del obispo. Finalmente, consciente del daño causado, Francisco ordenó una investigación, ofreció disculpas por su actuación y les pidió la renuncia a todos los miembros de la Conferencia Episcopal de Chile.

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