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El Papa comparó el aborto con "pagar a un sicario para resolver un problema"

Mediante una nueva condena desde la Plaza de San Pedro del Vaticano, Francisco reafirmó la línea dura de la Iglesia.

Jueves 11 de Octubre de 2018

El Papa Francisco comparó ayer el aborto con "pagar a un sicario para resolver un problema" durante su audiencia general semanal en la plaza de San Pedro del Vaticano.

"¿Cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su nacimiento?", preguntó el Pontífice argentino ante la multitud.

"¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema? (...) ¿Es justo pagar a un sicario para resolver un problema?", cuestionó también. "No se puede, no es justo quitar la vida a un ser humano, incluso pequeño, para resolver un problema. Es como pagar a un sicario para resolver un problema", añadió.

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El líder de la Iglesia católica se refirió también a los casos en los que se descubre una discapacidad durante el embarazo. "Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan una verdadera cercanía, una verdadera solidaridad, para afrontar la realidad superando temores comprensibles", apuntó. "En cambio, a menudo reciben consejos apresurados para interrumpir el embarazo", expresó.

"Un niño enfermo es como toda persona necesitada en la tierra (...): él, ella, que se presenta como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egoísmo y hacerme crecer en el amor", dijo.

A pesar de ser considerado más progresista que sus predecesores, Francisco no cambió la doctrina de la Iglesia respecto a cuestiones como el aborto, la planificación familiar o las relaciones sexuales.

Sin embargo, durante su tiempo en el trono del Vaticano, comentó con menor frecuencia dichas cuestiones polémicas, argumentando que la Iglesia católica debería centrarse menos en imponer doctrina y más en llegar a los que se alejan de ella y en los necesitados.

En abril, Francisco dijo que ayudar a los pobres y desamparados debería ser más importante que combatir el aborto.

Para la Iglesia católica, sin embargo, el aborto es un pecado grave. De hecho, prevé la excomunión para los que lo practiquen. No sólo la mujer, sino también el médico y el compañero de la mujer, si es que la presionó para abortar, quedan excluidos de los sacramentos.

Hace dos años, Francisco causó furor con su decisión de permitir a los sacerdotes perdonar este "pecado" a las mujeres. Pero eso no hizo que modificara su postura al respecto.

En junio pasado, cuando en nuestro país el proyecto para legalizar el aborto había recibido media sanción en la Cámara de Diputados, Francisco comparó el aborto en casos de enfermedad del feto con las prácticas de los nazis para purificar la raza. "Hoy se hace lo mismo pero con guantes blancos", sostuvo.

La comparación de hoy entre contratar a un sicario e interrumpir un embarazo recibió duras críticas.

"Son palabras preocupantes pero poco sorprendentes", señaló Adele Orioli, de la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas (UAAR) de Italia. "Se sabe que la Iglesia siempre se permitió decir de todo sobre los cuerpos y las decisiones de las mujeres. Y el 'revolucionario' Francisco no es una excepción".

Los "sicarios" son los médicos que se niegan a practicar un aborto a mujeres cuyas vidas corren peligro o aquellos que llevan a cabo ataques letales contra clínicas abortistas, añadió Orioli.

El momento de las declaraciones de Francisco es delicado. Estos días obispos de todo el mundo están reunidos en un sínodo en Roma, que este año analiza las necesidades de la juventud. Para los jóvenes temas como sexualidad, aborto, homosexualidad y derechos de las mujeres son especialmente importantes. A muchos les gustaría que la Iglesia fuera más abierta en esos temas.

Monseñor Romero

Ayer Francisco saludó a inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos que portaban una foto del recordado obispo Oscar Arnulfo Romero, asesinado mientras celebraba misa el 24 de marzo de 1980.

Reconocido por su lucha en defensa de los pobres, los derechos humanos y su oposición a la dictadura militar de extrema derecha en El Salvador, Oscar Romero será proclamado santo por el Papa el próximo domingo en una ceremonia en el Vaticano.

En 2015, el Pontífice lo nombró mártir de la Iglesia, por haber sido asesinado por "odio de la fe" y lo declaró beato, paso previo a la canonización.

Oscar Arnulfo Romero nació el 15 de agosto de 1917 en el seno de una familia humilde del municipio de Ciudad Barrios, en San Salvador.

A los 14 años comenzó a estudiar en el seminario de los padres claretianos, continuó con los jesuitas y culminó su formación en Roma, donde se ordenó sacerdote en 1942. Al año siguiente regresó a su país, donde desarrolló todo su apostolado, marcado por la preferencia por los más débiles.

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