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El llanto de todo un pueblo: Progreso dio un emotivo y último adiós a Emiliano Sala

Los habitantes de la localidad donde vive la familia del jugador fallecido desfilaron ante el féretro y lo despidieron con aplausos. "Nunca ví algo así en 40 años de fútbol", reveló el DT de Cardiff.

Domingo 17 de Febrero de 2019

La conmovedora emoción y los aplausos que lo despidieron en esta pequeña localidad enclavada en el corazón de la colonia agrícola santafesina terminó de consumar el duelo y abrió paso ayer al eterno cariño que Emiliano Sala cosechó antes de partir a Europa, donde el destino hizo que se truncaran para siempre en el Canal de la Mancha los sueños de una promisoria carrera al estrellato. Fueron varios minutos que parecieron eternos, vanos de cronometrar en medio de tanta congoja y emoción colectiva, porque se trató de ese instante "tristemente histórico" que había vaticinado el presidente del club San Martin que vio nacer como futbolista a Emiliano antes de su paso goleador por el Nantes y de su millonaria pero trunca transferencia al Cardiff.

Toda la atención noticiosa se concitó en esta localidad de casas coquetas y sin rejas que ayer exhibía desiertos sus bulevares y callecitas entrecruzadas en diagonales, cual La Plata en miniatura. Se comprende: la mayoría de las 3.500 almas que lo habitan desfilaron ante al féretro de Emiliano entre las 8 y las 3 y media de la tarde cuando el cortejo retornó envuelto en aplausos hasta de los integrantes del cordón policial rumbo a la ciudad de Santa Fe para su cremación.

"Yo estoy hace un par de años en Progreso, pero siempre noté que la gente lo apreciaba mucho por su humildad y su bajo perfil. Lo vi en un par de oportunidades recorriendo las calles en bicicleta como si fuera uno más", lo describió a La Capital María Pía Boni, jueza comunal del pueblo.

Sin poder contener las lágrimas, dos vecinas y conocidas de Emiliano "desde que era un pibe", conversaron con este diario apenas partió la fila india de autos negros con el féretro envuelto en la bandera con los colores rojinegros de su querido Club Atlético y Social San Martin. "Era un chico excelente, muy cordial con todos, lo conocíamos desde que se vino a vivir aquí a Progreso desde Cululú. Lo vamos a extrañar mucho", dijo Mirtha, de 74 años muy bien llevados. Y Raquel completó en sintonía con lo que todos acá repiten como un calco desde que la invasión mediática les sacudió la paz pueblerina: "Mis nietos jugaban con él y cuando venía al pueblo siempre comían sus asaditos".

Al velatorio en el moderno Polideportivo que se erigió con plata aportada del primer pase por el "embajador" futbolístico de Progreso —como aquí llaman orgullosos a Sala desde que emigró al Viejo Continente— concurrieron el DT del Cardiff, futbolistas del club Nantes, entre ellos el barbado Nicolas Pallois, íntimo amigo de Emiliano, portó el cajón junto al padre, familiares y amigos. Los pibes de las inferiores se formaron en fila para despedir el cajón del "ídolo que hizo conocer a Progreso en el mundo", como le definió acongojado a La Capital el presidente de la comuna, Julio Muller.

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El gobernador Miguel Lifschitz arribó pasado el mediodía en helicóptero, dio la condolencias a los familiares y estuvo junto al féretro que rodeaban 17 coronas enviadas por allegados, instituciones deportivas, las comunas de Progreso y Cululú y del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio "Chiqui" Tapia. A los flancos de una enorme cruz, dos gigantografías mostraban el rostro sonriente de Emiliano y su boca llena de gol. Las mismas imágenes que ya recorrieron en menos de un mes todas las pantallas, páginas webs y portadas gráficas del planeta por obra y gracia del destino. "Los que parten como Emiliano lo hacen felices, en la esperanza de la resurrección y nosotros nos quedamos acá preguntándonos por qué Dios a veces nos habla tan alto", como le comentó el sacerdote José María Soria al colega José Curiotto poco antes de ofrecer el responso que pasadas las dos de la tarde colapsó la capacidad del estadio cubierto.

"Emiliano era un joven del que todos se sentían orgullosos aquí porque llegó a un lugar muy alto en el fútbol europeo en base a esfuerzo, trabajo, sacrificio", aseveró el jefe de la Casa Gris en un breve contacto con la prensa. Lifschitz también destacó que sin pasar "por ninguno de los clubes grandes de Argentina, (Sala) fue directamente a Europa, la peleó durante varios años hasta que adquirió trascendencia. Fue haciéndose conocer de a poco y quizás en el momento más importante de su carrera, un accidente inexplicable acabó con su vida". "Esto fue una conmoción para todos en Argentina, especialmente en esta localidad. Afortunadamente se pudo rescatar el cuerpo. Ahora está siendo despedido rodeado del dolor y el afecto de todos los que lo conocieron y lo quisieron", concluyó el gobernador.

La irrupción mediática en Progreso no sólo incluyó a los medios gráficos y televisivos nacionales, sino también a periodistas franceses y del Reino Unido. Todos coincidieron en señalar que la experiencia les había brindado una visión unánime: "Ahora que conocimos a su gente, entendemos la calidad de persona que era Emiliano".

Con ellos coincidió la opinión del director técnico de Cardiff City, Neil Warnock, al que había sido transferido Emiliano antes de la tragedia: "El me dijo: «Yo te voy a dar los goles, voy a ser la clave de este equipo», y yo le dije que seguro iba a ser así". Y agregó sobre el accidente que mudó a Emiliano de la gloria a la tragedia: "En 40 años en el fútbol nunca viví una cosa como esta. Uno nunca espera que suceda algo así. Emiliano era mi jugador. Tenía un corazón enorme. Como persona no conozco a nadie que haya hablado mal de él", ponderó Warnock.

Recién al promediar la tarde Progreso fue recuperando su habitual ritmo pueblerino. Sólo los reporteros de televisión y las notebooks de los corresponsales enviando las novedades desde la estación de servicio del pueblo, frente a la plaza central, quedaban como vestigios de la jornada especial que impensadamente le tocó vivir a sus habitantes.

Y el "eterno legado" de Emiliano como rezaba una de las gigantografías del velatorio también quedó estampado en el calendario de flores de la plaza que ayer además añadió el numero 9 y el apellido del crack que se llevó sus goles a la eternidad.

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