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El empoderamiento de las mujeres a un año del "MeToo"

Se produjo un gran cambio social a nivel planetario en torno al abuso sexual desde las primeras denuncias de actrices contra Weinstein

Domingo 07 de Octubre de 2018

Ocurrió durante el funeral de Aretha Franklin: el obispo rodeó con el brazo a la cantante Ariana Grande y le tocó los pechos, aunque después se disculpó. Grande vivió un momento muy desagradable sobre el escenario, algo que muchas mujeres comprenden bien. No retiró la mano, quizá no fue consciente en ese momento o pensó que sería mejor no montar un escándalo.

Durante mucho tiempo, esto ha sido la tónica habitual para muchas mujeres: mejor callar para evitar problemas. Pero desde hace un año existe una campaña para denunciar momentos como el que vivió la cantante estadounidense: "MeToo" (yo también).

Todo comenzó el 5 de octubre de 2017 cuando se publicaron las primeras acusaciones contra el todopoderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein, que destaparon la verdadera naturaleza de un hombre brutal que usaba su influencia para aprovecharse sin escrúpulos de las mujeres.

Bajo el hashtag #MeToo muchas mujeres pero también algunos hombres hicieron públicas sus vivencias: desde conversaciones y manoseos hasta violencia vivida durante años. #MeToo se convirtió en un movimiento global que sacó a la luz historias nunca oídas. El viejo verde, el compañero con la mano larga o el desconocido que se masturba en el metro. Apenas hay una mujer que no haya experimentado algo así.

Pero, ¿cuál es la dimensión real del problema? Según un estudio realizado en la Unión Europea (UE) en 2014 sólo un porcentaje de las mujeres que sufren violencia de género acuden a la Policía o buscan ayuda.

Para algunas, #MeToo fue una liberación aunque llegara con retraso, pero para otros se convirtió en una caza de brujas. En muchos países el debate tuvo graves consecuencias: muchos famosos cayeron en desgracia tras ser acusados de agresión sexual. A la cabeza de ellos, Weinstein y Kevin Spacey, protagonista de la exitosa serie "House of Cards".

Poco a poco, algunos de ellos se están atreviendo a volver a la escena pública. Por ejemplo, el cómico Louis C.K., que tras haber pasado nueve meses retirado de los focos después de haber admitido acosos sexuales de varias mujeres reapareció a finales de agosto en el legendario club Comedy Cellar en Nueva York.

Su breve actuación desató un intenso debate en Estados Unidos: numerosos comentaristas criticaron que su regreso llegaba demasiado pronto y que C.K. no había mostrado ningún arrepentimiento.

El debate está servido: ¿hay que dar una segunda oportunidad a los hombres y las mujeres involucrados en un escándalo del #MeToo? Y si es así, ¿cuándo y a quiénes?

C.K. no es el único que está intentando regresar a la vida pública. Los presentadores de televisión Matt Lauer y Charlie Rose, entre otros, están considerando volver a la pequeña pantalla. El programa de Rose de la cadena PBS lo conduce ahora la periodista Christiane Amanpour. "¿Que si pienso que es absolutamente necesario que una mujer haga ahora este trabajo? Absolutamente. Eso es lo que creo", aseguró Rose.

Onda expansiva

Quedan pocos ámbitos donde MeToo no haya entrado. Tiene consecuencias en las cúpulas y en pequeños ámbitos que no salen en los periódicos. La onda expansiva ha llegado a lugares que nada tienen que ver con el mundo de Hollywood y ha calado en la conversación de otros países.

"Esta es la era del empoderamiento de las mujeres", dice en una entrevista telefónica la abogada Gloria Allred. Lleva 42 años defendiendo mujeres y es la abogada feminista más famosa de Estados Unidos. "Las mujeres han decidido acabar con el silencio".

Las mujeres han entendido que "incluso si es muy tarde (judicialmente) para muchas que han sido víctimas de hombres poderosos, no hay límite de tiempo para decir la verdad".

La lista de hombres con los que se ha metido Allred va desde Tiger Woods hasta Donald Trump. El pasado 25 de septiembre, vio cómo un juez condenaba a Bill Cosby a pasar su vejez en prisión, tras años de representación de algunas de sus víctimas.

"MeToo entró en el juzgado. Ya no era un hashtag", proclama .

Para valorar la influencia fuera de los focos, tómese como caso de estudio el Capitolio de California. La lobista californiana Samantha Corbin fundó un grupo de mujeres llamado "We said enough" (Hemos dicho basta) para denunciar el acoso sexual en el mundo de los pasillos del poder.

Hasta 147 mujeres firmaron una carta denunciando la cultura de desprecio sexual a la mujer en los pasillos del poder. Ya han dimitido un senador y tres asambleístas.

"Este tipo de acusaciones son como las cucarachas, cuando ves una en el suelo es que hay diez dentro de la pared", dice la lobista Corbin.

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