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El crimen de uno de los dueños del famoso restorán "Manolo" sacudió a Mar del Plata

Juan Manuel Santurian, de 63 años, fue asesinado por su ex suegro, que luego se suicidó. Estaba al frente de una de las marcas más reconocidas de La Feliz.

Miércoles 19 de Diciembre de 2018

Mar del Plata se conmocionó ayer. Uno de los dueños del tradicional restaurant y churrería "Manolo" —una de las marcas comerciales mas reconocidas de la ciudad— fue asesinado a balazos en el garage de un elegante edificio costero por su ex suegro, quien luego se suicidó con la misma pistola de un tiro en el pecho.

El fiscal de Mar del Plata a cargo del caso, Alejandro Pellegrinelli, aseguró a la prensa que lo ocurrido en la popular zona de La Perla se trató de un homicidio y de un posterior suicidio, motivados por cuestiones familiares.

La tragedia ocurrió en el estacionamiento de la cotizada torre Boghoss II, ubicada en la avenida Libertad 3302, donde fue encontrado asesinado el empresario Juan Manuel Santurian, de 63 años, y a pocos metros el cadáver del ejecutor, su ex suegro, Miguel Ángel García, de 70.

Santurian era uno de los propietarios de la tradicional cadena gastronómica "Manolo", con locales en Mar del Plata y en Miami. Fue, ademas, el inversor constructor del edificio Boghoss II —donde los departamentos pueden valer de 300 mil a 500 mil dólares—, escenario de la matanza.

"Santurian fue ultimado de entre tres y cuatro balazos en el pecho", dijo el fiscal Pellegrinelli. "La persona asesinada y la que se suicidó vivían en diferentes departamentos del edificio", agregó.

Habían pasado algunos minutos de las 8.30 de la mañana cuando Santurian bajó por el ascensor principal hasta el subsuelo para subirse a su camioneta Mercedes Benz de color blanco e iniciar su jornada de trabajo. Santurian tenía cierta responsabilidad en el seguimiento de una nueva sucursal de "Manolo" en la avenida Constitución, además de la supervisión de las otras casas comerciales distribuidas por el centro, en calle Alem y sobre la costa. En la misma cochera, dentro de una camioneta Peugeot Partner, estaba al acecho su ex suegro, Miguel García.

Mientras se acercaba a su camioneta, Santurian vio aparecerse de repente a García, vestido con un pantalón de jean azul, una campera del mismo color y con un negro brillante en su mano derecha. Era la pistola Tanfoglio calibre 40.

Nadie sabia hasta anoche si hubo una discusión o se trato un ataque artero y furtivo.

García accionó la Tanfoglio varias veces. Un proyectil entró en el intercostal derecho de Santurian, otro rozó el brazo izquierdo y otro más dio en el tórax. El restante, el que aporta algo de información diferente, ingresó por la zona cervical. Por atrás.

La forma del ataque revela una premeditación, escribió el diario "La Capital" de Mar del Plata. Santurian ocupaba un departamento del primer piso y García en un piso superior. Pero la impresión de los forenses de Policía Científica y del fiscal Pellegrinelli es que García tenía planificado el desenlace.

Después de matar a Santurian, aún con el caño de la pistola ardiente, el asesino caminó y se sentó junto a una columna. Apoyó el arma en su pecho y se disparó. El proyectil que lo atravesó se incrustó detrás en la pared. Su cuerpo quedó tendido sobre una precautoria franja amarilla pintada en el piso de cemento alisado.

Las detonaciones alertaron al personal de seguridad del edificio y también a otros residentes y cerca de las 9 dieron aviso a la policía a través del 911.

El fiscal Pellegrinelli descubrió en el subsuelo del edificio de Libertad al 3200 una típica escena de homicidio seguido de suicidio. Al principio trascendió la versión de la intervención de terceros pero estuvo anclada más en la cautela (no debía descartarse rápidamente) que en la realidad fáctica.

Además de los impactos de bala que se contabilizaron en ambos cuerpos la Policía Científica observó dos accidentes balísticos más en las paredes. No obstante algunos de esos proyectiles serían los que impactaron en Santurian. En las próximas horas, con los estudios balísticos y forenses se determinarán con exactitud la cantidad de disparos y la mecánica de los mismos.

Además, el fiscal Pellegrinelli analiza las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio Boghoss II que, si bien no registraron la totalidad del crimen, sí podrían encontrarse diferentes escenas que ayudarían a reconstruir los hechos.

Respecto al móvil del ataque, el fiscal tratara de dilucidarlo mediante entrevistas con los familiares de víctima y atacante. Si es que las familias pretenden que se conozca.

Hasta anoche no había trascendido ninguna versión firme.


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