ARA San Juan

El casco interno "está de una sola pieza, pero deformado y colapsado"

Los restos del ARA San Juan están esparcidos en un "campo de escombros" pero el cuerpo principal no se desintegró, aunque sí lo hizo el casco exterior.

Domingo 18 de Noviembre de 2018

El ARA San Juan fue hallado a 907 metros de profundidad en un "campo de escombros" de extensión considerable por un minisubmarino no tripulado del buque Seabed Constructor. La hélice y la torreta o "vela" se desprendieron, pero el casco interno resistió a la enorme presión, aunque quedó "totalmente deformado, colapsado e implosionado" pero sin mostrar "aberturas de consideración", según explicaron ayer dos marinos. Alrededor de estas tres piezas principales se extienden restos desperdigados en un campo de 100 por 80 metros, explicó ayer el ex vocero naval capitán Enrique Balbi.

Durante la madrugada de ayer, el jefe de la Base Naval de Mar del Plata capitán Gabriel Attis, recibió a los familiares y les dio un detallado informe. El jefe naval mantuvo dos reuniones con los familiares, en un hotel marplatense en el que se alojan y en la base naval.

El "punto de interés 24" fue inspeccionado por el vehículo de operación remota (ROV) ayer de madrugada y detectó "a 907 metros de profundidad" sobre el lecho marino al ARA San Juan. Attis subrayó que según las imágenes del ROV, "el casco resistente se encuentra en una sola pieza, totalmente deformado, colapsado e implosionado, y sin aberturas de consideración". El casco resistente es interno y está normalmente recubierto por el casco externo, que es el que se observa normalmente en cualquier submarino. Este colapsó por completo cuando el submarino se fue hundiendo el 15 de noviembre pasado, luego de sufrir un incendio en sus baterías por ingreso de agua marina a través del snorkel. La implosión del casco fue la que detectó el sistema internacional de escucha CTBO y dio la pista de lo ocurrido. Esta explosión ocurrió a las 10,51 del 15 de noviembre. Se cree que el San Juan ya estaba cerca del fondo marino cuando ocurrió. En el campo de escombros ayer "se detectó un tubo de aire de alta presión sobre el fondo, más adelante se hallaron pedazos de la libre circulación (casco externo) de popa. En cercanías se divisó el casco resistente en su totalidad desde popa hasta proa por la banda de estribor (costado derecho del buque), observándose que no se encontraba ninguna parte externa al casco resistente adosada al mismo", señaló Attis en un informe a los familiares.

Detalles del hallazgo

Con vocabulario muy técnico, el jefe de la base indicó además que "avanzando hacia la proa se pudo apreciar tres mástiles torsionados hacia popa, interpretando que corresponden al periscopio de ataque, periscopio de observación y mástil" de medidas electrónicas. En la sección de proa "se observaron los tubos lanzatorpedos sin sus puertas externas y la ausencia de los tanques de lastre y libre circulación. Recorriendo hacia popa se identificaron el tanque de embarque de torpedos, la escotilla de baterías de proa cerradas y la garita de buzos", acotó. Attis dio a los familiares un informe técnico por escrito mucho más extenso que el que posteriormente daría Balbi a la prensa. El informe de Attis señaló también que "sobre la banda de babor (costado izquierdo), el casco resistente se observa muy deformado hacia el interno, la calota de proa visiblemente íntegra y compartimento de torpedos y cámara de oficiales totalmente colapsado hacia el interno". En cercanías de la proa se identificó la "vela" del buque (la torreta) "recostada sobre su banda de babor", y con su estructura "prácticamente integra". "En cercanía de la vela se encontró la línea de eje y la hélice con dos de sus palas enterradas en el fondo y las cinco siguientes totalmente visibles. Siguiendo hacia popa y en cercanías del casco resistente se observaron los restos de los tanques de lastre de popa, con el timón vertical y los planos de popa en posición a subir", agregó. "En cercanías del casco resistente se observaron restos de los tanques de lastre de proa con los tubos de aire de alta presión en su interior esparcidos en las proximidades, con gran cantidad de tubos de aire y otros restos de tuberías, cadenas, amarras y pedazos de chapas", añadió. Attis indicó que "prácticamente la gran mayoría de los restos observados se aprecian dentro de un radio aproximado de 70 metros del casco resistente, lo que se interpreta como restos de una implosión cercana al fondo". Posteriormente, en la conferencia de prensa, Balbi indicó que el campo de escombros tiene 100 metros por 80. Balbi, actualmente agregado naval en Washington, explicó que "el casco no está partido, sí abollado hacia su interior, por la presión externa", en la conferencia de prensa en la que dio a conocer tres fotografías tomadas por el minisubmarino.

Balbi San Juan

El drama del 15 de noviembre

El drama del ARA San Juan comenzó el 15 de noviembre, cuando el buque navegaba en medio de una feroz tormenta con vientos del Sudoeste que causaban olas de hasta 7 metros de altura. Los submarinos diesel-eléctricos como el San Juan no tienen total autonomía, es decir, deben por fuerza subir a ventilar su interior mediante el snorkel. Según el informe de la comisión de expertos designados por el Ministerio de Defensa, la secuencia fatal comenzó cuando se produjo un ingreso de agua a través del snorkel. Tal vez falló una válvula interna del sistema de ventilación. Este ingreso de agua generó un incendio en las baterías de proa. El San Juan debió salir a superficie cuando aún era noche y había tormenta. Evacuó el humo y el gas de hidrógeno que generan las baterías al mojarse. Cuando se pudo controlar la situación el buque volvió a inmersión a 40 metros, para evitar el oleaje y navegar hacia Mar del Plata. Esto es lo que el capitán de la nave informó por radio a las 8.52, en la que fue su última comunicación. Pero una vez vuelto a sumergir se reinició el incendio, según especula la comisión de expertos. El hidrógeno es altamente explosivo y habría dañado tal vez irremediablemente a la tripulación y los instrumentos. En este punto se perdió el control de la nave, que a la deriva comenzó a hundirse. Entonces, a una profundidad aún a determinar pero "cercana al fondo", o sea a los 907 metros, el casco implosiona. Es esta detonación la que detectan dos estaciones de sensores de la CTBO, la red internacional de vigilancia de explosiones nucleares.

En el momento de la desaparición, la Armada desplegó una búsqueda intensa con "todos los medios y recursos disponibles en la fuerza". El 23 de noviembre se daba oficialmente por terminada la búsqueda en modo de rescate, es decir, se descartaba la posible supervivencia de los tripulantes. A partir de esa fecha se continúa la búsqueda, a la que se sumaron 19 países, involucrando más de 4000 hombres, 28 unidades de superficie, 9 aeronaves y tecnología de visualización subacuática.   

El área donde hallaron al submarino fue una de las más recorridas desde que el 16 de noviembre del año pasado. La primera en recorrerla fue la corbeta Sarandí, la primera nave asignada a la búsqueda. Por esta zona pasaron luego tanto buques de la Armada argentina como naves que formaron parte del operativo internacional en la primera fase de búsqueda en noviembre de 2017. La propia nave Seabed Constructor comenzó allí su nueva búsqueda, y hace una semana atrás había decidido barrer los últimos "huecos" que quedaban. En uno de ellos, encontraron al submarino.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});